Teatro de improvisación: tantos guionistas como espectadores

Carles Castillo, junto a Berta Monclús del grupo de Impro Valladolid, durante un 'entreno'. /Henar Sastre
Carles Castillo, junto a Berta Monclús del grupo de Impro Valladolid, durante un 'entreno'. / Henar Sastre

Este subgénero surge de ideas o situaciones aportadas por el público a partir de las cuáles los actores desarrollan una obra. Carles Castillo ejerce de padrino en la apertura de curso en Valladolid a través del espectáculo ‘Historias de un banco’

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Sube el telón y un banco preside el escenario. Punto.

Ahí termina todo el guion. Carles Castillo entra en escena y empieza a construir su espectáculo sin más argumento que el propuesto por el público. Es el propio espectador el que imagina una situación de partida, quien plantea incluso si lo quiere en clave de comedia, drama o en verso, y el que da el pie para que el protagonista desarrolle su propia obra improvisada... y de paso sumerja al público en un subgénero con su tradición pero poco conocido entre el común de los espectadores.

Carles Castillo, uno de los padres y referentes en teatro de improvisación, ejerce en la noche de este viernes, 29 de septiembre (21:30 horas), de padrino en lo que será la inauguración de temporada del grupo creado hace años en Valladolid, y que este año se ha hecho un hueco en la sala experimental del Zorrilla. En ‘El banco’ se sentará también el saxofonista José Luis Gutiérrez para poner banda sonora a la obra.

«Llevo ya 25 años dedicados a la improvisación y es verdad que al principio surgió como una moda que se creía pasajera, pero poco a poco han ido surgiendo muchos grupos. Gente muy seria que se ha ido formando mediante cursos para después hacer espectáculos muy profesionales», explica Castillo, que profundiza en su explicación sobre el trabajo de estos actores sin guion. «Hay quien dice que ensayamos, yo aclararía que lo que hacemos es entrenar. Un partido de hockey no se ensaya, se entrena. Y lo que hacemos nosotros es entrenar mucho la mente a partir de ejercicios de visualización», incide este actor valenciano que también fue mimo durante muchos años.

Dos miembros del grupo Impro Valladolid, en el banco del que parte la obra.
Dos miembros del grupo Impro Valladolid, en el banco del que parte la obra. / H. Sastre

Castillo, que recomienda a los actores profesionales que visiten en algún momento de sus carreras el teatro de improvisación, ha ido un poco más lejos a lo largo de los años con este subgénero trasladando las habilidades que se obtienen con la improvisación al mundo de la empresa. «Hay muchos ejecutivos que se acercan para mejorar sus apariciones en público y no quedarse en blanco. Es gente que se prepara mucho un guion, pero en el momento que falla algo no saben hacia donde tirar. «Muchos de ellos también piensan solo en su discurso y no en quien lo está escuchando», apunta.

O aplicado también al mundo de la medicina. «Trabajamos también con el paciente en fase terminal o los familiares para ayudarles a encauzar la enfermedad. O en congresos de oncología con médicos para enseñarles técnicas de comunicación. Es decir, cómo dar bien las malas noticias. Porque una mala noticia siempre va a ser una mala noticia, pero hay formas y formas de comunicarlas», explica Castillo, que irónicamente se considera un poco ‘clínex’ por tantas facetas como ha tocado a lo largo de su carrera.

Este espectáculo dará paso al del grupo Impro Valladolid, 'Diego Ignold, Tiempo Harold', el sábado 30 de septiembre, desde las 21:00 horas, en la sala experimental del Teatro Zorrilla.

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