Stanislavski a la sombra, las series al sol

Lola Herrera, Concha Velasco, Emilio Gutiérrez Caba y Fernando Cayo.
Lola Herrera, Concha Velasco, Emilio Gutiérrez Caba y Fernando Cayo. / El Norte

Los actores más representativos de la escena vallisoletana aparcan el teatro hasta septiembre y se refugian en proyectos para la pequeña pantalla

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

No hay veranos a la sombra ni lunes al sol en la profesión de actor, acostumbrada como está a un calendario sin fechas en rojo condicionado hoy día por una época de sequía en la que los guiones escasean. Aún así, el telón cae menos de lo habitual y concede más momentos para el reposo.

Stanislavski se coge unos días a la sombra y el método descansa, sobre todo en el mes de agosto, para dar paso a todos esos proyectos alternativos que descansan en el cajón a la espera de atención. En el caso de la escena, el descanso activo es el término que mejor encaja a meses como los de julio y agosto, de asueto para la gran mayoría de los mortales, pero de estudio y ensayo para los actores. De rodaje para buena parte de ellos, agarrada como está la profesión en los últimos tiempos a las cadenas de televisión y a la aparición de nuevas series, propias o extranjeras.

Festivales como Mérida (5 de julio al 27 de agosto), Almagro (6 al 30 de julio) o incluso Olmedo Clásico (14 al 23 de julio) son excepciones en un periodo estival en el que los actores apuestan en gran medida por atender propuestas para la pequeña pantalla.

Es el caso de Fernando Cayo, probablemente una de las excepciones en la profesión por la cantidad de proyectos que siempre tiene en cartera, sea cual sea la época del año de la que hablemos. «A mi me gusta mucho mi trabajo y si además le añadimos que huyo de los movimientos masificados, no me importa prescindir de las vacaciones en verano», explica el actor vallisoletano, inagotable en su disposición para afronta todo tipo de trabajos, ya sea en su condición de actor o en la menos conocida de compositor.

Fernando Cayo está en el Teatro María Guerrero con 'Inconsolable' hasta el 23 de julio, y en agosto rodará una serie para televisión

Cayo estrenó a finales de junio la obra ‘Inconsolable’, con texto de Javier Gomá y dirección de Ernesto Caballero, y no se moverá del Teatro María Guerrero hasta el 23 de julio. Un monólogo que está recabando elogios de la crítica después de un periodo previo de exigencia máxima, según apunta su protagonista. «Es un texto complejo, pero también un trabajo duro tanto psíquico como físico que me ha llevado a prepararme durante tres meses a conciencia para llegar con el corazón y el alma en forma», asegura Cayo, con un ojo también en dos trabajos pendientes de concretar en la pequeña pantalla. Por un lado ha rodado ya una serie para la BBC, ‘Mac Mafia’, inspirada en una investigación sobre mafias internacionales y basada en el best seller de Misha Glenny’s; y en el mes de agosto participará en otra serie para una cadena española.

Son las cadenas el nuevo maná para la profesión y refugio de los actores, que suspiran por encontrar un personaje de larga duración que garantice actividad por un largo espacio de tiempo. De un tiempo a esta parte es Movistar la rueda a seguir por el impulso que ha proporcionado a la profesión con la aparición de nuevas series. Es el caso de ‘Las chicas del cable’, la primera serie española de Netflix que literalmente tiene secuestrada a Concha Velasco en las últimas semanas.

Aparcado su protagonismo en ‘Reina Juana’ -precisamente de Ernesto Caballero-, la muchachita de Valladolid está entregada en cuerpo y alma a un proyecto que guarda ciertas similitudes a la serie ‘Velvet’, y que ubica su rodaje en los alrededores de Villaviciosa de Odón.

Las series como refugio

También en la órbita de Movistar + gira la atención de Roberto Enríquez este verano. El actor vallisoletano forma parte del reparto de ‘Gigantes’, la serie de Enrique Urbizu en la que también toma parte José Coronado y Daniel Grau, entre otros, y que retrasará su descanso hasta agosto. «Tenemos rodajes hasta finales de julio, y también estoy tanto con ‘Arte’ -comedia teatral- como con ‘El pequeño Poni’ -una obra que denuncia el acoso escolar-, pero en agosto sí que podremos descansar algo», asegura Enríquez, que será uno de los actores vallisoletanos, junto a Fernando Cayo y Concha Velasco, que estarán en el Teatro Calderón a la vuelta de verano. Pero eso será después de apagar el piloto interpretativo. «Soy de los que sí consigo desconectar, pero también de los que se lleva el trabajo en la maleta aunque luego no lo toque», apunta el vallisoletano.

Roberto Enríquez forma parte del reparto de la serie 'Gigantes' de Movistar, y a la vuelta de verano retomará las obras 'Arte' y 'El pequeño Poni'

Mucho más relajados tiene los meses de julio y agosto Lola Herrera, que estará en el Teatro Jovellanos de Gijón los días 4 y 5 de agosto con ‘La velocidad del otoño’, y aparcará la obra que comparte con Juanjo Artero hasta finales de mes, cuando reaparezca en Bilbao. Hasta entonces, la actriz de 82 años reposará por unos días una carrera plena y repleta de éxitos.

En ese mismo escalón se encuentra Emilio Gutiérrez Caba, que el próximo 18 de julio participará en una mesa redonda del Festival Olmedo Clásico y que ya en el mes de septiembre reanudará la gira de ‘Después del ensayo’, la obra más autobiográfica de Ingmar Bergman que lleva en cartel desde el 5 de octubre y que toca temas trascendentales como el paso inexorable del tiempo y la decadencia de los cuerpos.

Emilio Gutiérrez Caba se encierra este verano para escribir las memorias de su familia y rematar la adaptación de 'La Cueva de Salamanca' con motivo del VIII Centenario de la Usal

Mientras, el actor vallisoletano se encerrará este verano en su despacho para rematar dos proyectos que están en las antípodas pero igual de atractivos. Por un lado está inmerso en la adaptación del texto de Ruiz de Alarcón, ‘La Cueva de Salamanca’, que él mismo dirigirá y llevará a la Hospedería Fonseca en mayo de 2018 como parte del programa conmemorativo del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca; y por otro está dando forma a las que serán memorias de una familia eminentemente ligada al mundo del teatro. Todavía sin título, el libro que llevará su firma se entiende como toda una enciclopedia y biblia para el mundo de la escena a la vista de la impronta que ha dejado el árbol genealógico que forman los Gutiérrez Caba. «Es una experiencia bonita por los recuerdos que acumulas, pero también doloroso por la gente que ya no está», reconoce Gutiérrez Caba, que sin duda incorporará en el libro su nacimiento por accidente en el número 11 de la vallisoletana calle Platerías. «Irene -su madre- estaba ya de ocho meses representando en Barcelona la obra ‘Chiruca’ cuando le pidió al empresario regresar a Madrid para dar a luz, y éste le respondió que al quedar solo San Sebastián y Valladolid, que aguantase», relata Emilio.

Aquel consejo/imposición acabó con Irene Caba Alba dando a luz ‘por sorpresa’ en Valladolid a Emilio Gutiérrez Caba.

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