Siete exalumnas de la Escuela de Arte Dramático estrenan proyecto propio en el Teatro Pavón

Desde la izquierda, Aldana Herrera Möller, Sheyla Niño, Raquel Varela, Silvia Herráiz, Raquel Verdugo, Sandra Holguín y Marta Maestro, integrantes de la compañía teatral Essere Colpito. /Juan Lázaro- Ical
Desde la izquierda, Aldana Herrera Möller, Sheyla Niño, Raquel Varela, Silvia Herráiz, Raquel Verdugo, Sandra Holguín y Marta Maestro, integrantes de la compañía teatral Essere Colpito. / Juan Lázaro- Ical

Las egresadas del centro castellanoleonés han alumbrado una obra en la que rinden homenaje a seis mujeres artistas

EL NORTE Valladolid

Como si fuera un sueño, siete exalumnas de la Escuela de Arte Dramático de Castilla y León y de la desaparecida Escuela de Arte Dramático de Valladolid han vivido desde finales del mes de enero la «oportunidad impensable» que les ha brindado el Pavón Teatro Kamikaze, de poner en marcha su propio proyecto escénico, gracias a la I Residencia Artística del prestigioso coliseo madrileño. El pasado miércoles 9 de mayo se subió a las tablas 'Una enloquecida aventura interior', su montaje, que han vuelto a llevar a escena estos días 10 y 11, para reivindicar el legado y la figura de seis artistas inmortales, mujeres para quiénes la creatividad era su motor vital y que acabaron con su propia vida antes de tiempo: Sylvia Plath, Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik, Violeta Parra, Anne Sexton y Alfonsina Storni.

«Muchas veces parece que es más importante cómo se quitaron la vida que su propia obra», lamentó en declaraciones a Ical la vallisoletana Sheyla Niño, responsable de dirigir el montaje y alma máter del proyecto, en el que se ha rodeado de «compañeras y amigas» para intentar descifrar quiénes eran las mujeres que se escondían tras el personaje público. «Casi todas fueron diagnosticadas de trastorno bipolar, y en muchos casos tenían detrás experiencias vitales que les marcaron mucho, como muertes cercanas o casos de acoso… Cosas que de repente pueden alterar el carácter y ante las cuales lo más sencillo era tacharlas de padecer un trastorno y someterlas a tratamientos muy agresivos», señala Niño. «Se decía que estaban locas porque hacían cosas raras, pero habría que ver qué se entendía como raro en su momento: por ejemplo, que una mujer fuera feminista era raro y no gustaba a la sociedad, pero ellas eran muy adelantadas a su tiempo», explica.

El montaje llega a la escena madrileña de la mano de la compañía Essere Colpito, cuyo nombre, italiano, no tiene traducción al castellano. «Vendría a ser algo así como 'golpeado por la emoción'», explica la propia Sheyla Niño, que fundó la compañía junto a la uruguaya Aldana Herrera Möller. Para dar forma a esta aventura, se han rodeado de las también vallisoletanas Sandra Holguín y Raquel Varela, la palentina Marta Maestro, la segoviana Raquel Verdugo y la madrileña Silvia Herráiz, esta última cantante, además de actriz, que conducirá la narración con sus canciones en vivo.

Lanzarse al vacío juntas

«Yo he terminado siendo la directora casi por casualidad. Es un proyecto que viene de hace tres años. Junto a Aldana empezamos a darle forma y a leer sobre varias autoras que nos interesaban, y en enero de 2017 ya empezamos el trabajo de investigación y a ensayar con todas las actrices», relata Niño. «Hubo un momento en el que ellas mismas me fueron empujando hacia la dirección; me decían que la idea era mía, que sabía por dónde tenía que ir, que estábamos encontrando un lenguaje común a la hora de trabajar y que para ellas la mejor opción era que yo estuviera orientando el camino. Es mi primera experiencia como directora, y si puedo dirigir a estas mujeres y compañeras es porque confío plenamente en ellas. Ellas confían en mí de la misma forma y nos hemos tirado al vacío juntas con este proyecto», explica.

Las siete actrices han trabajado durante estos meses «tirando de hilos» que encontraban en la inmortal obra de sus protagonistas. «Cada actriz ha hecho su propia investigación en torno a su personaje, y yo he ido dirigiendo, planteando una serie de ejercicios, de recorridos, en los que fuimos marcando qué queríamos contar en cada momento. Por ejemplo, ante un texto de ellas que hablara del amor, lo que hacíamos era indagar en cuál pudo ser el primer impulso y qué pudo vivir la autora para acabar escribiendo eso. Lo importante es de dónde nace, más que el resultado», argumenta para Ical.

En 'Una enloquecida aventura interior', las vidas de estas creadoras convergen en un mismo lugar: un espacio de aislamiento y reclusión, de cura y recuperación, ya sea obligada o voluntaria. En el montaje, los límites entre la realidad y las propias creaciones de las protagonistas se difuminan, ya que los personajes se mueven en dos mundos paralelos: el real, en tiempo presente, es un hospital psiquiátrico con sus horarios, tareas y medicación; y el mundo imaginario, que se llena de sus recuerdos, pensamientos y anhelos, en definitiva, de sus creaciones.

Si bien reconoce que a todas las participantes del montaje les «daba respeto» encarnar a iconos tan significados, Sheyla Niño tiene claro que han trabajado «desde el amor total y la admiración a las protagonistas, para intentar que no se las identifique solamente con esa etiqueta de 'poetas suicidas' con el que normalmente se asocian sus nombres».

Salir de la tierra propia

Según detalla la directora, inicialmente presentó el proyecto a la Beca de Arte Dramático Provincia de Valladolid, convocada por la Diputación. La propuesta incluía entonces una serie de cursos con profesionales como Alberto Velasco y Verónica Ronda, además del dramaturgo Miguel del Arco (Premio Nacional de Teatro 2017 para su compañía, Kamikaze Producciones). «Yo trabajaba en el Pavón y él me dijo que sí sin apenas conocerme. Al final no nos dieron la beca, quedamos en segundo lugar, pero en el Pavón me dieron la oportunidad de leerles el dossier del proyecto y así empezó todo. Nos dijeron que les interesaba y que querían poner en marcha esta Residencia Artística, para apoyar a artistas emergentes. Casi no nos lo creemos aún», destaca.

Además de brindarles equipamiento y un espacio donde trabajar, investigar, producir y experimentar, la Residencia que han realizado desde comienzos de enero ha culminado con estas tres funciones. «La oportunidad que estamos teniendo ahora mismo en Madrid, que nos ofrece el Teatro Pavón, no se nos habría dado en Valladolid en ningún caso», remarca Niño.

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