Manuel Velasco: «Todos los recuerdos de mi vida están ligados al cine o al teatro. Yo hacía los deberes en el camerino»

Manuel Velasco señala a su madre donde debe posicionarse en un ensayo de la obra que se estrena este viernes en el Teatro Calderón. /Isabel B. Permuy
Manuel Velasco señala a su madre donde debe posicionarse en un ensayo de la obra que se estrena este viernes en el Teatro Calderón. / Isabel B. Permuy

Dirige a su madre Concha Velasco en 'El funeral', un texto plagado de guiños cinematográficos que cuenta también con Antonio Resines en el reparto y que llega este viernes al Teatro Calderón

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Su vida profesional empezó breve, avanzando de forma lenta pero segura en el mundo del cortometraje para ir sumando escalones como meritorio dentro del género hasta convertirse en una auténtica esponja del séptimo arte. Es muy probable que mientras usted lee estas líneas, Manuel Velasco (Madrid, 1976) esté revisando ‘El crepúsculo de los dioses’ de Wilder, ‘El jovencito Frankenstein’ o alguna de sus comedias favoritas del cine americano de los años 80. Se ha empapado tanto que es materialmente imposible desvincular su pasión por el cine de todos los proyectos que acomete. También en teatro, donde la influencia de todo lo que subyace de la gran pantalla se adivina en cualquier escena.

Sucedió en ‘El tren de las 22:27’ –con texto de Irene Soler–, y aquel viaje le ha llevado ahora a ‘El funeral’, que escribe y pilota y que se estrena este viernes en el Teatro Calderón (20:30 horas, además de sábado a la misma hora y domingo a las 19:30 horas) con su madre, Concha Velasco, y Antonio Resines como pasajeros de excepción. La carrera de Manuel, ahora sí, coge impulso.

«Es lo más emocionante que he hecho en mi vida hasta el momento, primero por dirigir a mi madre aunque ya lo he hecho pero nunca en teatro, por tener también a Resines en el reparto, y luego porque me han dejado escribir la obra que he querido. Y he escrito la obra que a mí me gustaría ver como espectador», se explica. Ese texto al que se refiere, no podía ser de otra forma, es tan cinéfilo como su ADN y nace de una escena que inevitablemente nos conduce al cine americano. La actriz más famosa del país (Lucrecia Conti) ha muerto, y su entorno habilita un teatro para que sus fans puedan rendirla un último homenaje.

«Por causas evidentes he asistido con mi madre a un montón de funerales, y todos de gente muy importante», comenta para referirse a ese temido primer folio de todo escritor. «A mí siempre me ha llamado la atención ver a alguien que se le escapa la risa en los funerales. Siempre he pensado lo que pasaría si en ese momento se apareciera el fantasma de ese personaje». He aquí el nudo. Tenemos un funeral, una actriz mediática, y su fantasma. A partir de ahí, toca tirar del hilo.

¿Proponemos al público que asista de luto a la función?

–¡Pues sería fantástico! De hecho, desde que el espectador entra en el teatro ya se le recibe como si fuera a un funeral. Tiene la posibilidad de subir al escenario y de presentar sus respetos al cadáver de Lucrecia (Concha Velasco).

Y allí, una vez dentro del Calderón, se encuentra con una gran pantalla que advierte al público lo que se va a encontrar. «A mí el teatro me gusta muchísimo, lo que pasa es que en este caso es más una película en 4D. Es un espectáculo técnico muy complicado porque el espectador entrará a ver teatro y se va a encontrar con una película en 4D. Los propios espectadores también asisten al funeral de Lucrecia Conti y forman parte de la trama», anticipa Manuel Velasco, que reconoce haber escrito por encargo de su madre, cansada en los últimos tiempos de tanto drama. «Surgió el año pasado. Llevaba cuatro obras maravillosas pero muy trágicas –‘Hécuba’, ‘Olivia y Eugenio’, ‘Reina Juana’, ‘La vida por delante’–, y mi madre me pidió que escribiera algo gracioso y divertido para ella». ¡Y le salió un funeral! Y dentro de ese ataúd una diva con connotaciones cinematográficas.

«El de Lucrecia es el de una diva como el personaje de Norma Desmond en ‘El crepúsculo de los dioses’, muy conocida en España y que lleva tan tiempo subida a los escenarios que se aparece incluso en su funeral para controlar su carrera después de la muerte», apunta. Y junto al personaje de Conti (Concha), el de Alberto Duján (Resines), que recuerda inevitablemente a Antonio Durán, representante de su madre en la vida real. «Siempre me ha llamado la atención la paciencia y el aguante que llegan a tener los agentes de determinadas actrices, cantantes o futbolistas», se justifica el director de ‘El funeral’.

Metidos de lleno en las tripas de la obra, los guiños al mundo del cine se encuentran por todas partes y en cada página del guion. Y según a quien preguntes te habla de una época u otra. Si la que habla es la madre surgen nombres como los de Miguel Mihura, Tono –Antonio de Lara–, o Jardiel Poncela y su ‘Eloísa está debajo de un almendro’. Si quien se pronuncia es el hijo, se agolpan en la conversación un montón de títulos. «La obra esta saturada de referencias cinematográficas. Desde ‘Terminator’ hasta ‘Star Wars’, pasando por ‘La bruja novata’ o ‘Mary Poppins’. ¡Incluso la propia Lucrecia Conti habla de Concha Velasco en escena!», exclama, antes de continuar con la lista: «El humor en el que me he inspirado apunta a las comedias disparatadas de los 70 tipo ‘Aterriza como puedas’ o ‘El jovencito Frankenstein’, o incluso de las propias parodias que hacían Abbott y Costello en los años 40 del cine de terror, tipo ‘Agárrame ese fantasma’».

«Me gusta mucho el cine de terror y sí, algún susto hay en la obra»

«Me gusta mucho el cine de terror y sí, algún susto hay en la obra» manuel velasco

Todas ellas, y alguna cinta más, tienen su ‘cameo’ en la obra. Una comedia que, por momentos, se ve salpicada también por escenas de terror, una de las debilidades de Manuel Velasco. «Me gusta mucho el cine de terror y el cine fantástico y sí, algún susto hay. Hay momentos en la obra en los que alguien va a tener que agarrar del brazo a su acompañante. Me gustan el cine de gente encerrada en sitios, tipo ‘El resplandor’, y cuando voy al teatro siempre digo que me gustaría ver eso en escena».

¿Y es fácil dirigir a una madre en escena?

–La he dirigido ya muchas veces, pero nunca lo había hecho en teatro, y es muy diferente. Te diría que casi lo más difícil ha sido lograr que aguante la risa.

¡Como para dirigir a tres Conchas a la vez!

–(risas) Bueno, técnicamente he contado con los mejores. Me reuní con David Ambit de Inside FX, que hicieron los efectos especial de ‘Shrek’, y gracias a ellos hemos conseguido hacer magia en escena. No voy a desvelar el truco pero sí, hay un momento que tenemos a tres Conchas en escena.

Las tres han influido de una manera determinante en que Manuel Velasco se decantara profesionalmente por el cine y el teatro. «Siempre he querido ser director. Todos los recuerdos que tengo de mi vida están asociados a esto. Yo me he criado en camerinos, mi madre me dejaba allí en el carrito cuando salía a escena. Y hacía los deberes en el camerino, está en mi ADN y no sé si lo hago bien o mal pero no concibo hacer otra cosa que no sea esta», se sincera, reconociendo que ser ‘hijo de’ le ha abierto puertas. «Me considero un privilegiado. Evidentemente sé que mucho tiene que ver el que mi madre sea una actriz maravillosa, la mejor de este país, pero el ser famosa no es que me haya abierto las puertas sino que lo que ha hecho es que yo ame tanto esta profesión».

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