Un siglo lleno de juguetes

El Museo de la Ciencia muestra en una exposición inédita las piezas de entretenimiento que se fabricaron entre 1880 y 1980

Imagen general de la sala de exposiciones que acoge la muestra de juguetes antiguos, en el Museo de la Ciencia. / A. Mingueza
MARÍA DE LARAValladolid

Hay muchas formas de viajar por la historia de España. Libros de texto, novelas, películas, series, juguetes... Sí, a través de los juguetes también se puede conocer qué sucedía en nuestro país, por ejemplo, entre finales del siglo XIX y el XX. El viaje corre a cargo del Museo de la Ciencia, de Valladolid, con la exposición ‘Cuando la Ciencia se hizo juguete. Un siglo del juguete científico español (1880 - 1980)’, que se podrá disfrutar hasta el próximo 19 de noviembre.

La muestra

'cuando la ciencia se hizo juguete'
En el Museo de la Ciencia, de Valladolid. Disponible hasta el 19 de noviembre, en horario de mañana y de tarde, de martes a sábado; y de mañana, los domingos. Precio de la entrada: 4 euros, para los adultos; y 2 euros para los niños.

Con las más de 150 piezas originales y de fabricación española que acoge la muestra, desde el museo tienen dos objetivos: «Por un lado, acercar a los adultos melancólicos su infancia; y por otro, enseñar a los más pequeños que no siempre se ha jugado igual, sino que antes se divertían y se entretenían con cosas más sencillas», apunta Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia y comisaria de la exposición junto a José Antonio Quiroga, representante de la colección Quiroga-Monte, quien ha aportado los juguetes que llenan las vitrinas de una exposición inédita.

Fotos

Cinco secciones de juegos

El juguete científico, que han dividido en cinco ámbitos diferentes, se convierte en el hilo conductor para que, «sin necesidad de dar una clase de física o química a los visitantes, éstos reflexionen y piensen que cuando un juguete no es estático es porque detrás hay una fuente de energía química, elástica, eléctrica, magnética... que produce el movimiento y el sonido de la muñeca, del coche o de la canoa», explica Rodríguez. Así se llega a la pieza más antigua de la exposición, un tiovivo de 1880 fabricado con hojalata pintada a mano y tela, que posee un mecanismo de cuerda de relojería. Éste se incluye en el apartado llamado ‘Juguetes con mucha energía’, donde también se exhiben canoas, peonzas, un trapecista o un viajero con sus maletas.

Paseando entre los juguetes de la época, muchos de ellos solo al alcance de unos pocos privilegiados, se puede ver comó «en el momento que había un invento importante en la sociedad, enseguida aparecía un juguete», subraya la directora del cetro en referencia a las cocinas de carbón, de alcohol o eléctricas, a los frigoríficos o a las lavadoras, por un lado; y al juguete que recrea el tren Talgo o el avión ‘Spirit of Saint Louis’, que cruzó por primera vez en la historia el Océano Atlántico, expuestos en ‘De la ciencia a los inventos’ y en ‘Medios de transporte a través del tiempo’, respectivamente. En este último apartado también se puede ver el camión Pegaso, modelo conocido como ‘Mofletes’, que el inventor del contador electrónico mandó fabricar para su hijo; una Vespa; y también el coche Tiburón Citroën Payá cable dirigido, de 1964, entre otros.

Una de las vitrinas con juguetes de la sección 'De la ciencia a los investos'. / A. Mingueza

Una sección importante es la titulada ‘Tengo una muñeca vestida de... bata blanca’ destinada a las mujeres que dedicaron y dedican su vida a la ciencia. Ahí se expone una muñeca Nancy caracterizada como la primatóloga Jane Googall; y la Mariquita Pérez como Marie Curie o las científicas españolas Margarita Salas y María Blasco, entre otras. Un total de 14 muñecas con trajes diseñados exclusivamente para esta muestra que entre sus objetivos está hacer reflexionar al público femenino más pequeño, al que apelan con una serie de preguntas: «¿Tu profesora? ¿tu amiga? ¿tu madre? ¿tu hija? ¿tu misma?».

La ciudad de Valladolid también juega un papel importante en la historia de los juguetes españoles, y desde el Museo de la Ciencia han querido hacerla un pequeño guiño con la selección de un Renault Gordini, de 1965, que en aquellos años se fabricaba en la factoría vallisoletana; o una máquina de coser, de 1950, de la fábrica local Juguetes Gil. Entre las curiosidades que el visitante podrá descubrir en la exposición, está que Manuel Jalón, inventor de la fregona, también ideó la jeringuilla desechable; o que el juego del futbolín es obra del español Alejandro Finisterre.

Con carácter educativo

Rodríguez destaca el papel didáctico que estas piezas jugaron para los niños de entonces: «Muchos de estos juguetes, que tienen una cualidad educativa, se compraban en las escuelas». Algunos de ellos se aglutinan bajo el título ‘¿Jugamos a científicos?’, para a través del Cheminova, el cine Exin, el zoótropo o el cubo de Rubik, mostrar distintas disciplinas científicas: química, física, óptica, astronomía, meteorología, biología...

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