De lo banal a lo trascendente

Tres escenas de 'El insulto', 'Bajo el árbol' y 'Carpinteros'.

La Sección Oficial de la Seminci explora los recovecos de la condición humana con la libanesa 'El insulto', la islandesa 'Bajo el árbol' y la dominicana 'Carpinteros'

Liliana Martínez Colodrón
LILIANA MARTÍNEZ COLODRÓNValladolid

«El dolor no es patrimonio de nadie», apostilla con vehemencia uno de los personajes de la libanesa 'El insulto', la película que ha abierto hoy una Sección Oficial cuyos largometrajes escudriñan la condición humana de unos personajes zarandeados por las circunstancias y esculpidos por sus pasados. Tanto en la libanesa 'El insulto' ('L'Insulte') como en la islandesa 'Bajo el árbol' ('Undir Trenu'), parten de la banalidad, de discusiones peregrinas que engordan como bolas de nieve para explotar provocando consecuencias imprevisibles.

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En 'El Insulto', la situación sociopolítica del Líbano envuelve la trama en un país en el que los cristianos conforman el 40% de la población y que alberga a unos 450.000 palestinos refugiados. En este contexto, Toni, un cristiano libanés, discute con Yasser, un palestino encargado de la obra de restauración de la fachada en la que vive el primero. Toni se niega a arreglar una tubería ilegal y, Yasser, desoyendo al inquilino, instala una tubería nueva que el libanés destroza. El palestino explota y le llama «capullo de mierda», un insulto que el cristiano no está dispuesto a tolerar y exige una disculpa.

El director libanés 'Ziad Doueiri.
El director libanés 'Ziad Doueiri. / Gabriel Villamil

Esta trifulca banal termina en los juzgados y en una espiral de violencia que acaba afectando a toda la sociedad.

«Escribí esta película con mi exmujer, no porque buscara un sentido político ni una controversia, sino que quería contar una historia de dos personas enfrentadas que terminan viendo que tienen cosas en común», explicó Ziad Doueirini. El director libanés indicó que, aunque en principio la película fue bien acogida por el Gobierno, «en un momento dado cambiaron de opinión y me obligaron a pasar por un comité en el que estaban representados musulmanes, cristianos,árabes... Después de tres meses conseguí que se estrenara, y ahora es número uno en la taquilla». Sin embargo, lamentó la falta de libertad de expresión en el Líbano: «No sois conscientes de la suerte que tenéis, que podéis decir lo que queráis. No tenéis ni idea de lo que es romper tabús en este mundo».

Ziad Doueirini, que trabajó en las primeras películas de Tarantino como asistente de cámara, apuntó que mientras los protagonistas de la película se dejan llevar por sus sentimientos de forma violenta e insensata, las mujeres ponen el punto cabal e inteligente: «Si las mujeres cogieran el poder, el mundo sería mejor. Uno de los problemas que tenemos es que el hombre domina el mundo».

Sin embargo, en la islandesa 'Bajo el árbol', son las mujeres las que salen del camino del sentido común para convertir una disputa vecinal de lo más absurda en una tragedia. La sombra de un árbol divide a dos familias: una matrimonio mayor que ha perdido a su hijo mayor mientras el segundo se separa de su mujer y lucha por la custodia de su hija de cuatro años; y un hombre de mediana edad que se casa de segundas nupcias con una mujer más joven obsesionada por ser madre.

El realizador islandés Hasfsteinn Gunnar Sigurosson.
El realizador islandés Hasfsteinn Gunnar Sigurosson. / Gabriel Villamil

Una discusión banal que, al parecer, en Islandia se da con frecuencia: «Allí tenemos pocos árboles y poco sol, con lo cual en ocasiones la gente discute por estos temas, y acaban ocurriendo sucesos extraños, como que desaparezcan las mascotas», explicó el director islandés Hafsteinn Gunnar Sigurdsson. A su juicio, 'Bajo el árbol' demuestra cómo todas las guerras se originan «con una leve disputa».

Islandia ha ejercido este año como invitado en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde han contado con una sección, 'Abriendo caminos', dedicada exclusivamente a mostrar los trabajos que se han producido y que se siguen realizando en la isla del Atlántico.

Avalada por varios premios llega a Valladolid 'Carpinteros', que este año representará a la República Dominicana en Los Oscar y los Goya. Dirigida por José María Cabral ('Jaque Mate'), recrea la historia de amor entre dos presos que utilizan el lenguaje de señas para comunicarse. Los protagonistas del filme, Julián (Jean Jean) y Yanelly (Judith Rodríguez), utilizan la comunicación como símbolo revolucionario de emancipación. En la película utilizaron presos reales y se usaron utensilios de la misma cárcel en un rodaje cámara en mano y en la que la improvisación se ha convertido en arte.

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