El Norte de Castilla

Seminci

Así fue la primera crítica de Billy Elliot

Fotograma de la película Billy Elliot, estrenada en la Seminci del año 2000.
Fotograma de la película Billy Elliot, estrenada en la Seminci del año 2000. / EL NORTE
  • Esta es la reseña publicada en El Norte de Castilla después de la proyección de la película en la Seminci del año 2000

Billy Elliot, la película de Stephen Daldry que narra la lucha de niño de 11 años contra los estereotipos del mundo de la danza se estrenó en la Seminci del año 2000. Esta fue la primera crítica publicada sobre las película, a cargo de María Aurora Viloria, en El Norte de Castilla del 23 de octubre de 2000:

Una cálida y prolongada ovación acogió la proyección de la película británica Billy Elliot (Quiero bailar), el primer largometraje de Stephen Daldry, que debutó en el cine el pasado año con un corto, 'Eight', después de una amplia carrera en el teatro.

El que fue director del Royal Court Theatre y responsable de la puesta en escena de más de un centenar de obras, demuestra un extraordinario conocimiento del medio fílmico y una gran facilidad para llegar directamente al espectador.

Daldry tiene además ese don que poseen otros directores ingleses de acercarse a los problemas, por muy graves que sean, sin perder el humor. Consigue así dotar de realidad a su historia, porque en la vida cotidiana, que tan bien describe, hay siempre sonrisas y lágrimas. A través de un guión del escritor Lee Hall, narra la pasión por el baile de un chico de once años con el telón de fondo de la huelga de mineros que en 1984 dividió al condado de Durham. El padre y el hermano de Billy, que perdió hace unos meses a su madre, están entre los que protestan con más ardor.

Así, las manifestaciones contra los esquiroles y los enfrentamientos de los piquetes con la policía corren paralelas a la vida diaria del muchacho, un chico que va al colegio, recibe clases de boxeo, cuida a su abuela que tiene la razón algo perdida y saca tiempo para relacionarse con sus amigos. Hasta que descubre el ballet y se entrega a él con una energía y una fuerza de voluntad que le ayuda a vencer todos los obstáculos, incluso el temor de que los chicos que bailan sean afeminados. Y lo hace, además, en silencio, mientras va madurando y alejándose de su entorno y su futuro en la mina sin dejar de ser un niño.

Película llena de frescura, plagada de situaciones muy divertidas que no empañan el drama social y laboral que estaba viviendo la zona y que concluyó con el cierre de todas las minas de Gran Bretaña. Hay en ella además amistad, camaradería, entrega a la familia, espíritu de sacrificio y colaboración de todo un pueblo para que uno de sus miembros consiga su meta. Jamie Bell, un chico de trece años, seleccionado entre más de 2.000, es el perfecto Billy, un niño que se transforma cuando baila y, como él mismo explica, se convierte en electricidad.

Está acompañado de un excelente reparto, encabezado por Gary Lewis, Jamie Draven y Julie Walter. Un buen filme, que consigue divertir al tiempo que emociona, y parece el indiscutible candidato al Premio del Público. De momento, ayer triunfó en el Festival de Cine Europeo Cinessone de París, donde consiguió los galardones de mejor película y mejor interpretación masculina para el niño Jamie Bell».