El Norte de Castilla

Seminci
Ana Morgade, en la gala de inauguración de la Seminci 2014.
Ana Morgade, en la gala de inauguración de la Seminci 2014. / HENAR SASTRE

Ana Morgade: «Hay una generación que desde 'Tiburón' no se mete al agua con tranquilidad»

  • La presentadora de televisión será este sábado la presentadora de la gala inaugural de la Seminci

Vuelve a la Seminci como maestra de ceremonias. Ana Morgade retoma, dos años después, su papel de presentadora de la gala inaugural en la Semana Internacional de Cine. Esta tarde, a las 19:00 horas, en el Teatro Calderón. Entre el público, algunos conocidos. «Seguro que van mis primos, mis tíos. Mi padre es de Valladolid, un fan del cine, así que de la Seminci también se hablaba en casa».

–Ana Morgade, ¿iniciamos una cruzada?

–A ver.

–¿Qué hacemos con todas esas personas que dicen Seminchi?

–Pues mira, yo creo que hay que mirarlo con cariño. La Seminci es uno de los grandes festivales, cada vez más conocido, más popular, ha extendido sus brazos para llegar cada vez a más gente. Y aunque lo llamen Seminchi, lo importante es que la gente venga.

–Lo suyo va a ser algo así como el tráiler del festival.

–Sí. Presento la gala de inauguración, pero yo no llevo el peso de la noche. Lo importante es el cine: lo que pasa después en la pantalla. Es lo que la gente ha ido a ver. Pero estaremos ahí. Este año va a haber música en directo, va a ser algo espectacular. Javier Angulo y la gente del festival ha hecho un trabajo genial, está todo muy bien planificado. Yo aportaré mis ideas, mis propuestas, porque, además, me dejan manga ancha.

–¿Por qué nos gusta el cine?

–Porque nos despierta la imaginación, porque nos enseña mundos que no son el nuestro, porque nos invita a soñar, nos ayuda a vivir una historia sin el inconveniente de sufrirla en primera persona...

–¿Recuerda la primera película que vio en una sala?

–¡Uf! ¡Qué difícil! ¿Sabes lo que pasa? Que yo he visto muchísimo cine. Mi padre era un enamorado de Billy Wilder y nos ponía en casa todas sus películas. Así que fíjate que suerte tuve ahí. ¡Aprendí a reírme con los mejores!

–¿A qué película le daría la Espiga de Oro de su vida?

–Hay personajes, secuncias que te marcan para siempre. Por ejemplo, ‘Tiburón’. Hay toda una generación, y yo me incluyo, que no ha vuelto a meterse en el agua con tranquilidad. Ahora lo haces mirando al horizonte, con miedo de que se te aparezca la aleta ahí a lo lejos y ver cómo se acerca.

–¿Es más de peli palomita o de peli gafapasta?

–Yo tengo declarada la guerra al ruido en el cine. Entiendo que hay películas que han sido concebidas para verlas en ese ambiente más festivo, porque tal vez hay dos maneras de ver el cine. Esta esa idea del cine de verano, el de las pipas, los comentarios, la mujer que le dice al protagonista: ‘¡No hagas eso!’, como si le fuera a escuchar. Pero yo soy muy partidaria del cine como algo sagrado, que requiere un respeto, un cierto recogimiento, la gran pantalla a oscuras.

–¿Y eso de meterse en una sala a las nueve de la mañana?

–A mí me parece excelente. Se ha relegado al cine como algo vinculado al ocio nocturno, pero la sesión matiné ha existido toda la vida.

–Estos días nos inflamos a pelis checas con subtítulos y luego...

–Hay público para todo, afortunadamente. Pero la Seminci no es solo eso. Hay muchísimos ciclos y espacios, con una gran representación del cine español. Yhay que vivir eso con el orgullo y con la satisfacción de que el festival llega a muchísima gente muy diversa.

–¿Verá alguna película?

–Por desgracia, no. Tengo que trabajar y no creo que me de tiempo. Es un dolor. Y una pena, porque ves el programa y te entran unas ganas increíbles de verlas todas. Sí que podré ver ‘Las furias’, la película con la que se abre el festival.

–En Seminci, tan importante como la peli es las tertulia del después. ¿Qué le gustaría que se comentara de su papel en la gala?

–Espero que digan que estuve a la altura. Valladolid sabe mucho de cine, quiere mucho a su festival... no me gustaría desentonar.