El Reina Sofía se prepara para crecer

Antigua Tabacalera. / Eduardo San Bernardo

El museo dirigido por Borja-Villel jugará un papel «destacado» en la gestión de las exposiciones en la Tabacalera de Madrid

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El Museo Reina Sofía amplía su marco de influencia y echa sus redes a la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid, la llamada Tabacalera. Esta instalación, situada en la calle Embajadores de Madrid y gestionada desde 2003 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se convertirá en un centro cultural dedicado a las vanguardias y en cuya gestión el Reina Sofía jugará un papel «destacado», informaron fuentes del Ministerio de Íñigo Méndez de Vigo.

El museo que dirige Manuel Borja-Villel ansiaba desde hacía años extender su influencia al edificio Tabacalera, que se había transformado en el Centro Nacional de Artes Visuales (CNAV) y que actualmente acogía exposiciones temporales sobre la creación contemporánea, la fotografía y las artes visuales y daba cabida, especialmente, a artistas españoles.

El Ministerio aclara que Tabacalera no será una sucursal ni una sede del Reina Sofía, pero sí que tendrá una presencia destacada en el programa de exposiciones y actividades en torno a las vanguardias que allí se desarrollarán. «Se trabaja para convertir Tabacalera en un referente cultural centrado en el arte de vanguardia y en el que el Reina Sofía contará con una presencia destacada», insisten desde el Ministerio de Cultura.

El edificio de la Fábrica de Tabacos de Madrid se construyó entre los años 1781 y 1792. En un primer momento, fue concebido para acoger la Real Fábrica de Aguardientes, Rosolís y Naypes, aunque pronto se convirtió en un almacén de productos de monopolio que no se vendían, como las barajas de cartas, los licores o el papel sellado. Durante la invasión napoleónica, los soldados franceses lo utilizaron como cuartel y en 1809 las mujeres de la zona que se dedicaban a liar tabaco se instalaron en el local, que se transformó oficialmente en la Fábrica de Tabaco el 1 de abril de ese año. Durante casi dos siglos mantuvo esta función, hasta que en 2000 fue desocupada tras la privatización de la empresa pública Tabacalera.

Fue entonces cuando se produjo un periodo de incertidumbre, con muchos pretendientes que querían instalarse en ese lugar. El Ministerio de Justicia quiso llevar juzgados al edificio, pero la gestión acabó en manos del Ministerio de Cultura. Primero, el Museo del Prado se planteó trasladar allí algunas de sus obras y también fue considerado como una sede apropiada para los Museos de Artes Decorativas y Reproducciones Artísticas (que acabaron en la calle Montalbán de Madrid).

«Uso social»

Sin embargo, la presión de los vecinos de Lavapiés, que reclamaron un «uso social» para la infraestructura, acabó empujando al Ministerio de Cultura a tomar una decisión salomónica. Una parte se convirtió en un centro social autogestionado, conocido como LTBC La Tabacalera, en el que los usuarios pueden proponer actividades y exposiciones de manera gratuita y que, en teoría, podría permanecer en manos de los colectivos culturales del barrio hasta 2028, según el acuerdo al que llegaron con el Ministerio, que por el momento la renueva bianualmente. La otra parte, que quedó directamente en manos de Cultura a través de la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, terminó siendo, tras una polémica rehabilitación, con repetición del concurso incluida, el Centro Nacional de las Artes Audiovisuales.

El CNAV cuenta con una sala, 'La Principal', de 1.200 metros cuadrados para exposiciones de gran formato; otra, 'La Fragua', para proyectos de artistas emergentes; la 'Sala Ideas', con un programa permanente en torno al arte comtemporáneo; 'Estudios', un espacio para los talleres, y los muros exteriores del edificio.

Será en estas zonas del CNAV en las que comenzará a notarse la mano del Reina Sofía, aunque ni el Ministerio de Cultura ni la institución dirigida por Manuel Borja-Villel adelantan todavía plazos. En la actualidad, el Reina Sofía gestiona varios espacios exteriores a su instalación base, la de la calle Santa Isabel. Se trata de los palacios de Velázquez y de Cristal, en el Retiro, y de una sucursal en Santander, donde conserva el archivo del empresario y coleccionista José María Lafuente.

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