Quince años de amor etnográfico

Carlos Piñel y José Luis Calvo, los dos directores que ha tenido el Museo Etnográfico de Zamora en sus quince años de vida. /Mariam Montesinos
Carlos Piñel y José Luis Calvo, los dos directores que ha tenido el Museo Etnográfico de Zamora en sus quince años de vida. / Mariam Montesinos

El primer museo de ámbito regional de Castilla y León computa ya 540.000 visitantes, 101 exposiciones temporales, alberga 16.000 piezas y organiza 400 actividades al año

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

‘Quince años tiene mi amor etnográfico’ es el lema elegido por el Museo Etnográfico de Castilla y León, el primero de ámbito regional que se puso en marcha en la comunidad, para la celebración de su 15 aniversario. La frase aparece estampada en las bolsas conmemorativas de color rojo que ayer se entregaron a todos los visitantes del Museo en una jornada de puertas abiertas en Zamora.

Se recordaba así la inauguración por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el 19 de diciembre de 2002. Desde entonces, han pasado por el edificio en el casco antiguo de Zamora 540.541 personas entre visitantes y participantes en las miles de actividades organizadas. En los últimos años, las visitas se han visto incrementadas.

Era un día especial para el Etnográfico y para la red de museos regionales de Castilla y León, según aseguró el director, José Luis Calvo, quien estuvo acompañado en la efeméride por Carlos Piñel, quien fuera director del centro desde su apertura hasta 2016.

«Estamos muy contentos con la estabilidad del Museo, que sea una apuesta cultural importante y uno de los hitos de referencia dentro de la región y a nivel estatal e internacional dentro del mundo museográfico de la etnografía», afirmó José Luis Calvo en el salón de actos.

Durante los 15 años de vida del recinto, se han hecho 101 exposiciones temporales y se organizan 400 actividades al año, unos números que se pretenden mantener «mejorando la calidad» de la programación. En estos momentos, hay 16.000 piezas en la colección material del Museo, mientras que en la colección inmaterial hay patrimonio oral y fotográfico.

El pintor Carlos Piñel fue el encargado de hacer un repaso por la trayectoria y peripecia que supuso la puesta en marcha del Etnográfico.

Recordó el momento de la apertura como el más importante y en el que hubo «grandes dificultades». Explicó que el solar en la plaza de Viriato de Zamora se compró en 1984 para Museo Etnográfico. El director de la Caja de Ahorros Provincial de Zamora, Miguel de Unamuno, pidió a Carlos Piñel que buscara una casona para colocar las piezas de cerámica que estaba comprando la entidad. La respuesta de Piñel fue que era mejor hacer un edificio de nueva planta para no tener limitaciones de espacio ni de acceso.

La elección fue un solar en pleno centro de la ciudad, «muy bien situado», próximo a la Diputación Provincial y al Ayuntamiento. El solar se compró dos o tres meses después de esa conversación y se hizo un concurso público para construir «un gran edificio y un gran espacio que se ha comportado muy bien».

Carlos Piñel recordó el papel que jugó el músico Joaquín Díaz, que era responsable del área de Etnografía en la Junta de Castilla y León cuando se finalizó la construcción del edificio. «Tuvimos esa grandísima suerte porque en ese momento, Joaquín apoyó decididamente el proyecto», destacó Piñel.

Ambos fueron los encargados de hacer el proyecto museológico y museográfico para dar contenido al inmueble y que pudiera visitarse. En un primer momento, abrieron dos plantas del edificio con la exposición ‘Enseres’, que dio lugar al proyecto que desarrollaron después durante año y medio hasta la apertura oficial como Museo Etnográfico.

«Fue el primer museo de ámbito regional. Esa fue una decisión muy importante a todos los efectos», señaló Piñel, quien destacó que Juan Vicente Herrera «personalmente se desvivió y apoyó esto».

José Luis Calvo, actual director, aseguró que el objetivo es que el recinto sea parte importante de la identidad simbólica y cultural de la región «sin abandonar abordajes de vanguardia, de propuesta de futuro o de análisis del presente».

La intención es modificar la exposición permanente a medio plazo, en dos o tres años, porque lo requiere, según explicó el director, aunque la exposición, con el paso del tiempo, «no se ha quedado obsoleta para nada».

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