Los últimos retoques

Operarios ultiman los preparativos para la gala.
Operarios ultiman los preparativos para la gala. / Efe
  • Correcciones, saludos y momentos de tranquilidad, entre los que no están nominados, caracterizan los momentos previos al paso por la alfombra roja y la gala de los Goya

Los Goya se celebran a las afueras de Madrid. Para quien no lo sepa, está más cerca el aeropuerto Adolfo Sáuez Barajas que el centro de la capital. Antes de esta ubicación, la reunión anual del cine español se celebraba en el Campo de las Naciones. Tampoco es que estuviera muy cerca. El motivo del traslado al Auditorium estuvo en la desgracia del Madrid Arena, cuando el Ayuntamiento decidió clausurar todos los grandes espacios para realizar una inspección en profundidad. La Academia de Cine buscó un lugar y encontró este inmenso lugar en la carretera a Barcelona.

Un establecimiento con la capacidad para albergar a centenares de invitados y que, además, es hotel. Lo cual da estampas curiosas como la cantidad de invitados que esperan pacientemente su turno para aparecer a su hora en la alfombra roja tomando un tentempié, ya que alguno duerme en este mismo hotel. Es posible que hasta la una no se echen nada al coleto. Pero también hay algún curioso infiltrado o madres y padres puestos de punta en blanco (color de la noche, según los expertos) con un carrito de bebé y todas las medidas preventivas para que el retoño tenga todo lo necesario por si aparece el frío noruego o el calor caribeño. Quien recibe el paquete (la ropa y demás artilugios de aseo y comida) y al bebé es la abuela. “Nos tenemos que ir”, señala ella antes de encaminarse hacia la alfombra roja.

Pero no hacia fuera del hotel para entrar desde la zona donde los coches de la organización dejan a los invitados, sino por dentro. No te mojas (chispeaba en Madrid) y además te evitas dar un rodeo… pero no puedes evitar a los responsables de seguridad. “Sin pase no pasas”, afirma rotundo, hasta que aparece el personal de protocolo y lo soluciona. Como a Toñi Acosta, a la que su vestido de Alicia Rueda le daba algún problema a la hora de acceder a la alfombra roja. Mientras, gran parte de los anónimos invitados se saluda y espera a que el cine español comience su fiesta.