La vuelta de los músicos pródigos

Desde la izquierda, Alicia Garrudo, Daniel Lorenzo y Reyes Gómez, el Trío Clepsidra. :/El Norte
Desde la izquierda, Alicia Garrudo, Daniel Lorenzo y Reyes Gómez, el Trío Clepsidra. : / El Norte

Un trío, un dúo y un quinteto protagonizan el miniciclo con el que Juventudes Musicales reúne a los profesionales de la tierra

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Durante tres veladas la sala Delibes del Teatro Calderón acogerá el miniciclo de Músicos Vallisoletanos que Juventudes Musicales programa en marzo. La mayoría son profesionales o en los últimos cursos de sus estudios que están fuera y esta es la cita del reencuentro con su ciudad y con sus compañeros. El Trío Clepsidra, el dúo que forman Alejandro Bustamante y Patricia Arauzo, y el Quinteto Lichtental se sucederán en el escenario precedidos en esta ocasión por las charlas de la musicóloga Raquel Aller.

Alicia Garrudo (flauta), Daniel Lorenzo (viola) y Reyes Gómez (arpa) integran el Trío Clepsidra. Los tres han colaborado con la Sinfónica de Castilla y León, también en el Ciclo de Música del siglo XX de Salamanca y ahora trabajan en distintos conservatorios. Precisamente en Salamanca surgió la idea de juntarse la flauta y el arpa para estrenar una obra de Salvador Brotons que no se había interpretado en España. «Y de ahí pasamos al trío. En el concierto mostraremos todas las posibilidades como solistas, en combinación de dos y de tres. Hay mucho repertorio para esta formación de una sonoridad muy especial, muy delicada, y que no se comporta como el típico trío en el que uno lleva la voz cantante sino que los tres tenemos protagonismo similar».

Han elegido para mostrarlo ‘Algas, siete pequeñas piezas para flauta y arpa’, de Bernard Andrès, un entreacto para ese mismo dúo de Jacques Ibert, un ‘capricho’ para arpa de Gabriel Pierné, el ‘Dúo para flauta y viola’, de Malcom Arnold y finalmente la ‘Sonata para flauta, viola y arpa’, de Debussy. «Es una obra que escribió al final de su vida, tiene aire melancólico y explota muy bien los timbres de la flauta, en arpa opta por la de pedales y logra una sonoridad diferente con la viola».

Patricia Arauzo y Alejandro Bustamante proponen un recorrido por tres «sonatas legendarias» del repertorio para dúo de piano y violín. «Por eso llamamos a este programa ‘Triángulo de sonatas legendarias’ porque las tres han pasado a la historia por diferentes razones. En el caso de Leos Janacek, es una obra escrita en 1914 que recoge el eco de los bombardeos de la I Guerra Mundial. La sonata de Poulenc está dedicada a García Lorca y en ella también se oyen los tiros que acabaron con la vida del poeta en la Guerra Civil española, y la última, la de Brahms, es el modelo de sonata para los compositores posteriores», explica Patricia Arauzo, pianista arandina que comenzó en el conservatorio de Valladolid. El dúo nació en Salamanca, cuando ambos estudiaban en el Superior, y lo refrendó el premio de la Asociación de Intérpretes de España (AIE) de 2015. Han sido invitados a festivales como el de la Comunidad de Madrid o Miradas del Sur en Andalucía.

Han tocado hace poco en la Fundación Juan March junto al Ballet Nacional de España. Y en breve viajan a Francia y a Cádiz. Patricia forma parte del Trío Alborada y en abril vendrá al auditorio Miguel Delibes a ofrecer un concierto con la chelista Beatriz Blanco, organizado por el Conservatorio de Valladolid en las celebraciones de su centenario. Bustamante acaba de grabar ‘Spanish contemporary violin’, en el que interpreta obras para violín de compositores españoles de los últimos 40 años.

Finalmente el Quinteto Lichtental, que reunirá en sábado al chelista Carlos Alfonso que viene desde La Haya, la violinista Ana García, desde París, la pianista Milena Martínez, ahora en Amsterdam, y más cerca el contrabajista Ángel Aparicio desde Salamanca y la violista Elisa Gómez, desde Miranda, invitan a asomarse al clasicismo y al romanticismo de Schumann (trío de violín, viola y piano), Rossini (dúo de chelo y contrabajo) y Schubert (quinteto). «Hemos elegido obras del lenguaje en el que estamos trabajando ahora. La reunión, que se basa en la amistad, para este concierto nos ha animado a seguir de cara a conciertos en verano. Gracias a la oportunidad que nos brinda Juventudes Musicales podemos tocar en nuestra tierra», concluye Aparicio.

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