Últimos discos de López Cobos

Ana María Valderrama, Lorenzo Palomo, Jesús López Cobos y Rafael Aguirre, en 2016. /Henar Sastre
Ana María Valderrama, Lorenzo Palomo, Jesús López Cobos y Rafael Aguirre, en 2016. / Henar Sastre

Obras de su amigo Lorenzo Palomo, dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y dos solistas españoles conforman los cds póstumos del maestro toresano

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

A Lorenzo Palomo se le mueren los directores amigos y al vacío del alma suma el desvalimiento de los proyectos musicales en común. Le pasó con Frühbeck de Burgos y ahora, cuando López Cobos descansa en el claustro del Monasterio Sancti Spiritus de Toro, tendrá que defender solo su último trabajo juntos. El día que murió el maestro zamorano debían estar en Madrid presentando en sociedad el primer disco con la música del compositor grabado con la OSCyL. Y en junio, acercarán al público el segundo. Esa grabación tuvo lugar en el auditorio Miguel Delibes, el mes de mayo de 2016. El músico zamorano, al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, de la que era director emérito, y con los solistas Alexandre da Costa, Ana María Valderrama y Rafael Aguirre, registraron media docena de obras de Lorenzo Palomo.

«Jesús y yo nos conocimos en California hace 40 años. Él acababa de aceptar la dirección artística de la Ópera de Berlín y me ofreció ir con él como asistente, director y pianista del repertorio italiano. Y allá me fui. Yo dirigía sobre todo el ballet y ensayaba con los cantantes las obras italianas», explica Palomo desde Berlín, donde reside. También López Cobos mantuvo casa en la capital alemana donde murió.

Presentación en junio

Y desde allí vinieron esa primavera director y compositor para la grabación auspiciada por el sello Naxos. El primer disco registra la ‘Sinfonía Córdoba’ y ‘Fulgores’, composiciones del creador cordobés surgidas de dos encargos. «‘Fulgores’ fue una petición de Rafael Frühbeck de Burgos, que había estrenado mi ‘Nocturno de Andalucía’ con la Filarmónica de Berlín. A raíz de aquello me solicitó una obra para violín y guitarra». Y así nació este concierto especial que contó con dos jóvenes solistas para su registro: Ana María Valderrama y Rafael Aguirre, a las cuatro y seis cuerdas respectivamente.

«Frühbeck la iba a estrenar también en Hamburgo pero ya estaba muy enfermo. A pesar de todo, su hijo me dijo que allí estaba la partitura en la habitación del hospital de Pamplona porque tenía la ilusión de poder dirigirla», dice Lorenzo Palomo. Durante la grabación en Valladolid la salud del maestro toresano declinó en algún ensayo «tanto que tuvo que interrumpir por la tos. Ya sufría metástasis desde el riñón, pero a pesar de todo, Jesús se fue al hospital de Valladolid a que le se sacaran el líquido del pulmón y poder seguir».

El segundo disco, que se presentará en junio en Madrid, probablemente en la tienda de música La Quinta de Mahler, recoge sus ‘Arabescas’, un encargo del violinista Alexandre da Costa, ‘Humoresque’ y ‘Caribeana’.

Otra enfermedad determinó el ‘Humoresque’, un concierto para contrabajo que le pidió la OSCyL para celebrar la vuelta de Miroslav Kasperek, Mirek, el solista de los contrabajos de la sinfónica regional.

Mirek había sufrido una larga enfermedad y empezó a trabajar en ese estreno aunque finalmente tuvo que abandonar el proyecto al no verse con fuerzas. Fue su compañero Ximo Clemente quién lo interpretó, con el aplauso de todo el auditorio en el que aún estaba Mirek. La obra quedó como un homenaje al gran contrabajista polaco que murió tiempo después.

Por último, ‘Caribeana’ surgió de una petición para una bailarina jamaicana en un ballet estadounidense. Lorenzo Palomo sigue componiendo, «siempre hay ideas y proyectos nuevos» y recordando a sus amigos desde su casa de Berlín.

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