El Tchaikovsky pianístico, al detalle

Denis Kozhuzhin, en el Miguel Delibes. /Henar Sastre
Denis Kozhuzhin, en el Miguel Delibes. / Henar Sastre

Denis Kozhuzhin debuta con la OSCyL con uno de los conciertos más conocidos del repertorio, a las órdenes de Lucas Macías

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Tiene la partitura en papel, pero en el atril del piano trabaja con la tableta. Un pedal le permite pasar las páginas, el pianista autosuficiente. Denis Kozhukhin (Novgorod, 1986) debuta esta semana con la Sinfónica de Castilla y León, dirigidos por Lucas Macías. El contrapunto del sinfonismo de Schönberg lo pondrá el romanticismo de Tchaikovsky y uno de los conciertos de piano más conocidos y queridos por el público, su 'Primero'.

«El problema con este concierto y con la relación entre pianistas rusos y repertorio ruso son los clichés establecidas durante décadas. Por otro lado, este es un concierto que directores, músicos y público conocen nota por nota. Cada vez que abordo una obra así tengo que intentar buscar algo nuevo, cavar más hondo. Un músico debe estar siempre preguntándose», dice. «El mismo concierto, el mismo director y la misma orquesta tocando cuatro días y nunca sale igual. Esa es la magia y la maldición. Esa incertidumbre es la que me produce la adrenalina al salir al escenario, algo que no lo cambio por nada». El ganador del Queen Elizabeth con el 'Segundo' de Prokofiev ha vivido en su carrera la evolución del pianismo. «Entonces muy pocos se atrevían con él porque se consideraba intocable, ahora lo toca todo el mundo en los concursos. Hay un 'boom' del piano sobre todo desde los países asiáticos. Supongo que tiene que ver con la evolución del ser humano, nuestros biorritmos son cada vez más rápidos. Se puede ser un supervirtuoso a los 12 o 15 años pero eso no significa que sea alguien que llegar lejos. Tener algo que decir y poder compartirlo con la gente y los músicos lleva demasiados años de trabajo. Hace mucho que no oigo una nota falsa en un concierto, se ha ganado en velocidad, pero eso es el maletín de herramientas de un músico, la garantía del dominio del instrumento. La música es otra cosa», dice en perfecto español este virtuoso que pasó siete años en la Escuela Reina Sofía de Madrid. Acaba de hacer una minigira con los solistas de la Orquesta de Cadaqués, entre ellos Marius Diaz (chelo solista de la OSCyL). «Cuando tocas en una orquesta con alguien conocido es todo más fácil». Tuvo como mentor a Barenboim y con su Ensemble Boulez ha tocado en la inauguración de la sala Boulez de Berlín,. «Tiene una programación increíble y está llena siempre y mira que en Berlín hay oferta par aburrir». Allí vive este pianista que no descarta la idea de la dirección, como su maestro, pero «por ahora tengo mucho trabajo. Si tiene que llegar supongo que será por casualidad y cuando esté preparado».

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