«No nos precipitaremos en la elección de un concertino para la OSCyL»

Andrew Gourlay, en la Plaza Mayor de Valladolid. /Henar Sastre
Andrew Gourlay, en la Plaza Mayor de Valladolid. / Henar Sastre

En el ecuador de la temporada y de su contrato, Andrew Gorulay estrena esta semana una obra de encargo a Torsten Rasch

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Ha pasado año y medio desde que Andrew Gourlay asumió la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL). Ya ha hecho realidad dos temporadas y ultima la programación de la siguiente con la que completará su contrato. Habla de ello en la semana en la que dirige el programa del ecuador de esta temporada. A su querido Elgar, (‘Sinfonía nº1’), ha sumado la ‘Serenata para vientos’, de Dvorák, y el estreno mundial del encargo realizado a Torsten Rasch.

«Lo que más difícil está resultando a la Orquesta es el ‘elgar’. En Reino Unido es un compositor que todos tocan desde el primer momento, pero fuera no se programa mucho. Es complicado por la cantidad de detalles de cada línea de sus partituras. Elgar separa la melodía en varias partes y cada instrumento tiene su momento, hay veces que solo tienen cinco notas, pero para hacerlo bien debes estar metido en la dinámica general, por eso es tan difícil lograr la unidad», dice quien toma aire en los ‘peros’ para seguir, «pero la OSCyL lo está haciendo muy bien». La obra de estreno es ‘...in umbra...’, del compositor alemán Rasch, especialista en bandas sonoras. «Tiene una fuerte conexión con Bach e incluye material de él en esta obra. Por otro lado me gusta mucho su expresionismo tan moderno y poderoso».

Concertino y plazas

Gourlay vive un «momento de madurez» en su relación con la OSCyL, «ya se está sedimentado todo, tras un período de inestabilidad derivado de tanto tiempo sin director titular». En cuanto a la ausencia de concertino desde que se prescindió de Wioletta Zabeck hace un año, el maestro considera «que no es una elección que deba hacerse con prisa». Sigue pensando y luchado para que «cada plaza de la OSCyL sea ocupada y estamos en el camino de transformar las interinidades en contratos permanentes». Hasta ahora ha logrado alternar programas más o menos al uso con otros especiales como los que son puentes hacia otras artes. «De cara a nuestros abonados, me gusta considerar programas que sean frescos, otros que revisen a viejos amigos y algunos que supongan una nueva experiencia». Aunque no sabe de su futuro cuando acabe su contrato, tiene claro que su continuidad «depende del consenso entre Fundación, gerencia, músicos y yo mismo».

El director británico alterna su condición de titular de la OSCyL con el de asistente además de «muchas primeras veces» en otras orquestas. «Creo que ya estoy en otro paso de mi carrera, superadas ya las primeras impresiones y teniendo otras relaciones». En el futuro a medio plazo, es inevitable preguntarle por uno de sus deseos, una gira internacional para la OSCyL. «Hay ciertos contactos internacionales y relaciones que intento empujar. Pero el único camino para que eso suceda pasa por un intenso esfuerzo y una gran cantidad de dinero que depende de que las altas esferas del gobierno regional entiendan que un tour de la OSCyL sería muy bueno para la región, la daría una visibilidad muy grande y los beneficios superarían la inversión». Gourlay dirigirá el ‘Homenaje al abonado’ en mayo y el ‘Réquiem’, de Verdi, en junio con 280 músicos y coralistas.

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