Una 'Novena' triunfante de la OSCyL

El concierto de abono 13 de esta temporada de la OSCyL.
El concierto de abono 13 de esta temporada de la OSCyL. / G. Villamil

La directora de Políticas Culturales hace balance de la temporada en la que Sinfónica regional estrenó director titular, Andrew Gourlay, justo en la semana de clausura

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑO

La ‘Novena’ de Beethoven pone esta semana el colofón a la temporada en la que la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha celebrado sus 25 años. Entre las cenizas musicales de la Orquesta Ciudad de Valladolid y la Sinfónica regional con un puesto entre las primeras de España media un cuarto de siglo y un auditorio, el Miguel Delibes, que es la admiración de visitantes y el disfrute extasiante de los residentes. Las razones de celebración sobran y esas fueron las que animaron el balance de la directora de Políticas Culturales, Mar Sancho. Aunque con una mayoría de edad asentada, a la jovencita de 25 años que es la OSCyL, se le presupone una capacidad de autocrítica ausente ayer.

Sancho expuso la más halagüeña cifra de la OSCyL que suma casi 3.000 abonados, un tercio de ellos de proximidad (acuden a un número reducido de conciertos dentro de las rutas que enlazan en Delibes con otras ciudades de Castilla y León). Casi 43.000 asistentes han recibido los 41 conciertos de abono de la Sinfónica. El corazón de la actividad sinfónica sigue latiendo fuerte y demandando sangre nueva. A falta de ciclos regulares en las otras dos salas, de cámara y teatro experimental, varias han sido las iniciativas de los propios profesores de la OSCyL que junto a los conciertos esporádicos de antigua y Delibes+ recuperan tibiamente la actividad de otros tiempos.

La Consejería de Cultura se ha propuesto «hacer región» con la Orquesta persiguiendo «una OSCyL más artística, más abierta y más de todos». Por eso esta pasada temporada ha hecho tres programas en cada provincia, en colaboración con entidades locales. Estos conciertos no han logrado una respuesta proporcional al esfuerzo de la Orquesta quizá por la falta de hábito en estos destinos, quizá por carecer de la difusión necesaria.

Por fin Alberto Posadas

Como viene siendo habitual, hay obras de estreno, también en la 25ª temporada. El primero, fruto del concurso para jóvenes compositores convocado por Gourlay, y ganado por Román González Escalera. El segundo, un encargo a Alfonso de Vilallonga por parte de la dirección técnica y el tercero, otro de la dirección artística, al joven británico Charlie Piper. De Vilallonga, reconocido compositor de bandas sonoras que ya pisó el Delibes con motivo de la proyección de ‘Blancanieves’, en la 59ª Seminci, incomodó con su ‘Himno’ al público de la OSCyL. Esa debiera ser una buena noticia para los responsables de la Orquesta: el umbral de calidad al que han acostumbrado a su respetable es tan alto que no admite rebaja. Los condicionantes eran harto difíciles: debía incluir a los niños de la orquesta In Crescendo, a los coros locales y a la OSCyL. Sumar no siempre es mejor que restar y las buenas intenciones no devienen necesariamente en arte, fueron las lecciones de ese programa.

Ya que se celebraban 25 años de la Sinfónica regional no hubiera estado demás dejar algún hueco para los creadores de la tierra. Mar Sancho anunció dos estrenos para el futuro en esta línea. Uno de Cristóbal Halffter para la próxima temporada y para la siguiente, otro de Alberto Posadas, el compositor más internacional que ha dado esta región en el presente siglo y Premio Nacional de Composición 2011. Cuestiones de calendario impidieron adelantar este encargo, justificó Mar, a cuyos predecesores ya se les preguntó por esta misma cuestión. De Valladolid era Luis de los Cobos, el compositor que pasó la vida en Ginebra, y cuya sinfonía póstuma ‘El Pinar Perdido’ estrenó este año la OSCyL, en teatro local, el Calderón, y con una grabación pendiente de «ayuda a al financiación del proyecto», aclaró la directora de Políticas Culturales.

Tampoco se prodigan los músicos de la región en el escenario del Delibes, a pesar de la reconocida carrera internacional de algunos de ellos. Hay que aplaudir el regreso de Roberto González-Monjas, como concertino y director.

El programa socioeducativo se ha rebautizado este año como ‘Miradas’, en sinestésica apreciación del fenómeno musical. La orquesta In Crescendo fue la apuesta más fuerte y novedosa de aquella área que comenzó dirigiendo Jordi Gimeno, ahora en la dirección técnica de la OSCyL. El proyecto se presentó de nuevo, aunque sin la concurrencia de sus dos pilares, Benjamin Payen, en excedencia, y Henar Rubio, directora del colegio Allúe Morer, sede de la orquesta infantil. «Los proyectos tienen vida más allá de las personas que los lideraron», apuntó Mar Sancho. La misma razón vale para la retirada de Violetta Zabeck como concertino, «no la hemos perdido, seguirá vinculada a la orquesta y otros proyectos». Todo razonable de no ser por la sombra que arroja que su cambio, tras 25 años como segundo referente de la orquesta, se diera a conocer con cierta alevosía, un sábado por la mañana a punto de acabar la temporada.

Por fin se han abierto los ensayos de la OSCyL a grupos escolares y de otras índoles. Los conciertos en Familia siguen dando alegrías al Delibes, con 2.615 asistentes a las 9 propuestas. La franja de edad que enlaza la infancia con la madurez es la que está pendiente. Uno de los múltiples espacios de tránsito del edificio diseñado por Boffill se ha transformado en eventual pasillo de exposiciones que ahora acoge los dibujos de los escolares del concurso de carteles de Beethoven.

Del 12 al 20 de julio se desarrollará el Proyecto Ibérico Orquestal, que atraerá a Valladolid a jóvenes músicos de Portugal, Andorra y España. Además de compartir atril con los profesores de la OSCyL recibirán formación en materias colindantes. La OSCyL repetirá el próximo mes el programa de Plazas Sinfónicas, que les lleva a actuar en las capitales de las nueve provincias. Finalmente, la Sinfónica regional saldrá en la próxima temporada a Francia y Portugal, encaminándose a los 26 con más fuerza.

Una apuesta segura que ya ha agotado las entradas

Celebró los veinte años con la ‘Novena’ de Beethoven y la OSCyL celebrará los 25, con el mismo programa. Lo que parecía una elección recurrente y algo facilona para una orquesta de su nivel ha sido refrendada por el público que ya ha agotado las entradas. Frente a los melómanos deseosos de novedad, los anhelantes de música seguras, familiares, indiscutibles. Ya pasó con el programa que hicieron junto a la Orquesta de Cadaqués a las órdenes de Noseda. La ‘Quinta’ de Beethoven y la ‘Quinta de Mahler’ fueron recibidas con el auditorio casi lleno.

Andrew Gourlay dirigirá este jueves y este viernes su ‘Novena’, con los coros de Castilla y León preparados por Jordi Casas. Las voces solistas serán la soprano Elizabeth Watts, la mezzosoprano Clara Mouriz, el tenor Andrew Staples y el bajo Robert Hayward. Habrá sorpresas para los asistentes, antes y durante el concierto, además de un programa de mano especial.

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