Natalia Dicenta: «Actuar en Valladolid es como hacerlo en casa, mi infancia está en el barrio de las Delicias»

La polifacética artista Natalia Dicenta, en plena actuación. /El Norte
La polifacética artista Natalia Dicenta, en plena actuación. / El Norte

La artista madrileña de ilustres raíces vallisoletanas presenta su último trabajo, 'Colours', en el Festival Valladolid Jazz

ROBERTO TERNEValladolid

Natalia Dicenta responde al perfil de artistas completos e inquietos en distintas disciplinas de la creación y de la interpretación. Perfil, por cierto, no muy habitual en nuestro país pero sí frecuente en potentes focos de tránsito creativo como Estados Unidos e Inglaterra. Hija de nuestra querida Lola Herrera, procedente de una larga saga familiar de artistas como son los Dicenta, Natalia combina desde finales de los años 90 su arte dramático con el musical. Y es que fue en 1999 cuando comenzó a ofrecer sus primeros conciertos cantando jazz en el Café Central de Madrid. Por entonces, a Natalia Dicenta ya la habíamos conocido en el mundo del teatro, del cine y de la televisión con un extenso currículo de obras y programas. A destacar en teatro 'Ay, Carmela', en cine 'Las Edades de Lulú' y en televisión el recordado 'Lo tuyo es puro teatro'.

En el mundo de la música, la voz de Natalia Dicenta es capaz de transportarnos al jazz clásico neoyorkino de los años 40 tanto como a la Latinoamérica de los boleros con una absoluta fidelidad. Avalada por maestros como el recordado Juan Claudio Cifuentes 'Cifu', la cantante presenta hoy en el LAVA su tercer trabajo 'Colours'. Se trata de un disco de revisiones de estandars del jazz, de Motown e incluso de pop incorporando, en este último sentido, una tremenda versión de 'Blackbird' que Paul McCartney compusiera para The Beatles. En este trabajo, Natalia no ha estado sola ya que ha contado con colaboradores de lujo como Jorge Pardo, Reinier Elizarde, Bob Sands y Manuel Machado entre otros. Ya se estaba haciendo tardar su presentación como cantante en un Valladolid donde las raíces de Natalia Dicenta son profundas.

Por fin en Valladolid. ¿La impone un poco actuar en una capital tan significativa para la familia?

–Pues qué te voy a decir… mi infancia la tengo en la Calle Arca Real Número 8 del barrio de Las Delicias. Allí estuvo la casa de mis abuelos maternos y tengo unos grandes recuerdos de Valladolid. Actuar allí hoy es como actuar en mi segunda tierra. De hecho, siempre he estado buscando una manera de presentarme como cantante en Valladolid y de repente recibí la llamada del director de este festival, José Luis Gutiérrez. Me llamó con mucho entusiasmo y asegurándome que me iban a tratar muy bien… Qué más puedo pedir… actuar en Valladolid y además rodeado de buena gente. Estoy con muchas ganas, la verdad.

En su último disco que ya data de 2013 mezcla con una uniformidad muy coherente diferentes palos musicales. ¿Cómo surge la idea de tirar del bolero lo mismo que de The Beatles?

–A la hora de hacer un disco siempre hay un concepto por ahí planeando. En mi caso, llevaba ya muchos años dando conciertos en diferentes locales… y, ya sabes, siempre hay canciones que se van quedando por el camino. Pero, en cambio, había canciones que me pedían mucho en los conciertos y que a mí me motivaban un montón. En principio, quería lanzar en este 'Colours' los temas que más alegría han dado a la gente en mis conciertos… Y en realidad, el repertorio se hizo de una manera muy espontánea y rápida.

«Tengo el don de comunicarme y disfruto haciéndolo con la música, el teatro y el cine»

Con este disco queda claro que es usted una artista abierta a todos o casi todos los géneros…

–Lógicamente hay músicas que me inspiran más que otras, pero me gusta de todo. También me encanta y me inspira mucho el silencio. Del jazz me enamoré en mi preadolescencia… en la época en la que mi padre traía discos desde Estados Unidos. Desde entonces, mi amor por el jazz ha ido siempre hacia arriba.

En 'Colours' ha trabajado junto a grandes del jazz nacional e internacional. ¿Qué supuso para usted estar tan bien acompañada en el estudio de grabación?

–Tuve una grandísima suerte. Además conté con la dirección de Vicente Borland que fue el que dio uniformidad a esa variedad de estilos y de estandars. Conseguir a Jorge Pardo, que siempre está viajando por el mundo, fue una suerte también.

¿Cómo consigue adaptar tan fácilmente su voz a diferentes latitudes geográficas del jazz?

–Bueno… Supongo que sintiendo las canciones todo lo que puedo. En mi caso es algo que se siente ya que yo no he estudiado tanta música… vengo más de la interpretación, pero es algo que siempre me ha salido fácil. Al querido Juan Claudio Cifuentes también le llamaba mucho la atención… disfrutaba con mi banda… él decía que tenía un don natural para adaptarme a diferentes palos del jazz. Creo que me ha ayudado también el escuchar a grandes maestros del jazz instrumental.

¿Le atrae más especialmente cantar que actuar en cine o teatro?

-Creo que son maneras diferentes de dedicarme con la audiencia. Tengo un don que es el de comunicarme, y disfruto haciéndolo en ambas facetas. Me encanta salir al escenario y tener detrás de mi a los músicos a lo largo de una hora y pico de show. Disfruto mucho hablando con el público y adueñándome de un espacio natural como es el escenario.

Cinco años desde su último disco. ¿Le tienta volver a los estudios o de momento prefiere disfrutar de los directos?

–Yo soy más de escenario. Y todo dependerá de lo apretada que tenga la agenda con mi agente. El público me está pidiendo mucho que haga boleros… y bueno, puede ser una idea. También tengo en la cabeza hacer un homenaje a 'Cifu' cantando las canciones que más le gustaban. Siempre hay un proyecto en la cabeza, pero en cualquier caso hoy toca disfrutar del directo.

El concierto tiene lugar este sábado, 7 de abril, desde las 20:30 horas en el LAVA con entradas al precio de 11 euros.

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