Madeleine Peiroux: «La espiritualidad también está en el mundo profano»

Madeleine Peiroux, en el Festival de Vitoria/Javier Mingueza
Madeleine Peiroux, en el Festival de Vitoria / Javier Mingueza

La cantante, guitarrista y compositora de EEUU protagoniza la velada de hoy en el Patio de San Benito

ROBERTO TERNEValladolid

Se nutre de Billie Holiday tanto como del folk, la música callejera y el jazz. Desde su aparición en 1996 con ‘Dreamland’, Madeleine Peiroux es un referente para la escena contemporánea de jazz y blues. Se expresa magistralmente en diferentes formatos, manteniendo siempre en un primer nivel el carácter espiritual de su voz y de sus melodías. Su más reciente trabajo es ‘Secular Hymns’, un disco grabado en una iglesia británica del Siglo XII con los músicos que precisamente hoy estarán con ella en Universijazz. Concretamente, Jon Herington (guitarra) y Barak Mori (contrabajo). Aunque existe el mito de su fuerte personalidad, lo cierto es que Madeleine Peiroux atiende con cortesía y generosidad. Las entradas para su paso por el Festival de Jazz de la Universidad de Valladolid están agotadas.

¿Quería darle un sentido marcadamente espiritual a géneros como el blues, el funk o el jazz en este último trabajo?

– Mi música siempre ha tenido un componente espiritual para mucha gente. Quizás esa es la razón por la que quería titular al disco ‘Secular Hymns’. Cada canción y cada género puede sonar espiritual… eso dependerá del que lo perciba o del público. En realidad, no tengo ningún secreto para que mi música suene así.

¿El título del disco lo tenía premeditado entonces?

–Bueno… el título hace referencia, en cierto modo, a cómo quiero vivir ahora mi vida y mi música… Y también a cómo quiero compartirla. Antes, en Estados Unidos el mundo secular estaba aislado de la religión y viceversa. Ahora, de hecho, continúa ocurriendo. Y con este título intento demostrar que la espiritualidad también está en el mundo profano y secular. Creo, como te decía antes, que la espiritualidad está también en el mundo secular.

Willie Dixon, Lil Green, Sister Rosetta Tharpe o Allen Toussaint… son algunos de los artistas que ha versionado en ‘Secular Hymns’. ¿Los ha elegido por algún motivo concreto?

–Las canciones de estos autores han hecho mejor mi vida. Y por otra parte, su blues y su folk son géneros que he tocado durante toda mi trayectoria. Si a ello unimos que sus canciones no son religiosas, creo que tenemos otro buen motivo para incluirlas.

¿No le intimidó cantar en un espacio sagrado una canción como ‘Hello Baby’?

–En realidad esta canción es un viejo blues… una canción profana basada en una historia real que lleva pasando toda la vida… habla sobre una ruptura de una relación y sobre iniciar un cambio en tu vida… sobre cómo tomar esa decisión. Y… bueno… sin ningún secreto ni misterio me he sentido bien cantándola en este entorno.

Usted ha tocado en la calle muchos años. ¿Es importante ser un músico callejero para convertirse en un gran artista?

–Tocar en la calle es maravilloso… Hay muchas razones para hacerlo aunque tengo que decir que no es algo fácil y que no todo el mundo puede tocar y sentirse bien. A veces es duro, ruidoso… Puedes encontrarte con un buen público o no… En realidad la atmósfera no es perfecta pero es una atmósfera real que, por otra parte, te puede proporcionar dinero inmediato si anda mal. Es también una experiencia común y colectiva que te hace mejor como artista… pero tiene sus hándicaps, claro.

A usted se le ha adjudicado una imagen de artista bohemia. ¿Cree que el arte y la bohemia deben de ir juntas?

–El arte es un mundo en el que tienes que trabajar duro y sacrificar muchas cosas. Estás tocando para un público del que no te puedes tampoco marginar…. Por tanto, si la bohemia es estar fuera de la comunidad y tienes que tocar ante ella, estamos entonces en una contradicción. Evidentemente, la bohemia como sentimiento de libertad es muy interesante.

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