Javier Herrero: «Ahora si no llevas nada pregrabado parece que eres marciano»

Javier Herrero, de Pecos. /A. Ferreras
Javier Herrero, de Pecos. / A. Ferreras

Inmerso en plena gira de celebración de sus 40 años sobre el escenario, el ahora 'rubio del pelo blanco' de los Pecos hace parada en Valladolid

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Han pasado cuarenta años y el rubio de los Pecos es ahora el rubio del pelo blanco. El superviviente de un dúo que levantó pasiones entre las quinceañeras de aquellos añorados 80, y que se encuentra en plena gira/aniversario con ‘Vuestros sueños son mi vida’.

Antes de hacer parada en Valladolid (viernes 16 de febrero en el Teatro Carrión, desde las 21:00 horas) la próxima semana, Javier Herrero nos habla de aquella música, de esta, del fenómeno Pecos y, por supuesto, también de él.

Pues hábleme de usted. Cuénteme si ha podido ver al silencio llorando cada atardecer...

–Pues puedo decirte que estoy con esta gira celebrando los 40 años y que estoy super ilusionado. No sé si más o al menos tanto como cuando empecé.

Probablemente ahora porque en aquellos locos 80 todo iba muy deprisa, ¿no?

–Desde luego, porque éramos más inconscientes. Ahora, después de tanto tiempo, lo disfrutas más.

¿No les quedaba tiempo para disfrutar de sus conciertos?

–¡Era una locura! Como sucedían tantas cosas a nuestro alrededor, incluso algunas que no llegábamos a entender, era una locura que no te daba margen para vivirlo intensamente. Ahora sí. Ahora vivo mucho más todo lo que pasa en el escenario.

¿Suena igual el mismo concierto pero cuarenta años después?

–Ahora suena todo mucho más rockero que antes, y cada año vamos metiendo alguna canción nueva para que sea diferente. Lo importante es que la gente no se canse. Hacemos un recordatorio y homenaje a todas esas canciones que han marcado mi vida personal y profesional, y la vida de mucha gente. La banda sonora de muchas vidas pero con tres o cuatro canciones nuevas.

¿Se pueden seguir llenando teatro con canciones de los años 80?

–Hasta ahora seguimos llenando. También es verdad que le hemos lavado la cara a todas esas canciones. No han perdido la esencia, porque no deben perder la esencia, pero las hemos reestructurado con arreglos.

¿Le cansa que le sigan recordando el pasado?

–Cansado, no. Al revés, muy orgulloso de todo lo que hemos representado y sobre todo poder haber hecho realidad ese sueño que tenía de chiquillo. Lo que siempre quise fue hacer una carrera, no hacer un disco y se acabó.

¿El suyo es un espectáculo más nostálgico que musical?

–Sinceramente ver las caras de la gente, llorando incluso en la primera canción, es emocionante. Es lo más parecido que hay a la máquina de tiempo.

«Para mí las fans que siguen yendo a mis conciertos siguen teniendo quince años»

Pero quinceañeras pocas ya...

–Bueno, para mí siguen teniendo quince años. Evidentemente el grueso de la gente que viene a verme es con la que empezamos, pero sí me estoy encontrando muchas sorpresas porque viene mucha gente joven. Y no solo vienen sino que cantan las canciones conmigo. En estos últimos conciertos he llegado a juntar tres generaciones porque también están abuelas madres que querían que fuéramos sus hijos.

¿Le sorprende todo lo que ha cambiado el mundo de la música desde aquel sencillo ‘Esperanzas’, en 1978?

–Bueno, es que yo empecé con el vinilo. La nuestra parece una historia de ciencia ficción, pero cuando te detienes a pensarlo, llegas a la conclusión de que te tienes que ir reciclando y adaptando a los nuevos tiempos. Ahora gracias a las redes se llega a muchos más sitios. Sinceramente creo que ahora está todo por hacer, no sabemos muy bien hacia dónde nos dirigimos. Y si hablamos de música, tengo la sensación de que antes era todo mucho más creativo que ahora.

Viviendo como vivimos en la era de la inmediatez, nada tiene el poso ni el tiempo necesario para encontrar su momento de maduración.

–Exactamente. Ahora si suenan todos los instrumentos en directo, el piano suena a piano, la guitarra a guitarra, y no llevas nada pregrabado, parece que eres marciano. Pero yo sigo en esto porque es mi pasión, y me gusta llevar mi teclado, mi guitarrista, la gente que me hace los coros,... Es lo que he vivido.

La parte positiva es que el servicio militar no hubiera truncado hoy la carrera de los Pecos...

–¡No! Lamentablemente esa pérdida de tiempo ya no es un problema. A nosotros nos llevó a parar en 1986, pero no me arrepiento de nada de lo que nos ha pasado porque en el cómputo global me quedo con que llevo cuarenta años viviendo de lo que más me apasiona.

¿Se ha detenido a pensar que si empezara en esto mañana igual no necesitaría de una productora detrás?

–Bueno, fíjate como ha cambiado la cosa que quien llevaba al éxito a una canción era la radio. Eso ya ha pasado a la historia.

¿Sabría decirme con qué se enamoran ahora las quinceañeras?

–Pues viendo el trasfondo de las canciones, tampoco te creas que hemos evolucionado demasiado. Recuerdo que en el 25 aniversario hicimos una prueba invitando a jóvenes a cantar nuestras canciones. Por entonces nacía profesionalmente Andy & Lucas, por ejemplo. Y comprobamos que determinados temas rejuvenecían. Porque hablar de amor o desamor es eterno y da igual en qué año o época la cantes.

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