Lana del Rey conquista el Palacio de Vistalegre con un concierto seductor

Lana Del Rey, durante el concierto que ofreció en el Palacio de Vistalegre. /Luca Piergiovanni (Efe)
Lana Del Rey, durante el concierto que ofreció en el Palacio de Vistalegre. / Luca Piergiovanni (Efe)

Seducción, euforia y melancolía han formado parte del popurrí de emociones que ha ofrecido la cantante

BRUNO PANEIVA (EFE)

Cinco años después de su primera visita a la capital, Lana del Rey ha vuelto a Madrid en un concierto multitudinario con un público entregado a su voz herida y cálidos ritmos que caracterizan su último álbum, 'Lust for Life', con Cat Power como telonera.

Seducción, euforia y melancolía han formado parte del popurrí de emociones que ha ofrecido este singular y, a su vez, excepcional espectáculo que, desde hace meses, había agotado sus entradas ante el esperado retorno de Lana del Rey.

Cerca de las 20:30 horas, ha comenzado la actuación de Cat Power, de quien Lana dijo que era «su mayor inspiración femenina» y que, curiosamente, no cuenta con la misma fama a pesar de sus 20 años metida en la escena indie-rock americana.

Con una entrada sin adornos y con actitud cálida, Cat Power ha abierto el evento con una actuación interesante, rememorando los viejos éxitos de la cantautora estadounidense. Charlyn Marie Marshall (nombre de la cantante) ha afirmado tener miedo escénico en más de alguna entrevista, al igual que Del Rey, algo que se vio reflejado en su persona, sin embargo, no afectó a la calidad musical de la artista. Mediante la interpretación de canciones de sus exitosos álbumes 'The Greatest' o 'Sun', poco a poco ha motivado el ambiente del recinto, que se iba llenando con motivo de la llegada de Del Rey.

Hora y media más tarde, ya con el Palacio Vistalegre a rebosar, el recinto ha rugido ante la entrada de la protagonista, que sonreía desafiante a los espectadores acompañada por una instrumentación llena de fuerza. '13 Beaches' fue el tema elegido para abrir el concierto, una canción distinguida por su lírica simbolista y melodía enérgica que ha excitado el ambiente desde el minuto uno.

La primera parte del repertorio del concierto ha estado formado por las canciones pertenecientes a su último álbum, destacado por la icónica sonrisa de la artista en la portada, que marca su intención por salir del estilo pesimista (sin conseguirlo del todo) y ofrecer una poética llana que describe su punto de vista sobre la sociedad americana.

Posteriormente, con un ritmo pausado y un público totalmente entregado a Del Rey, ha proseguido con las canciones 'Scarborough Fair' y 'Pretty When You Cry', bajando el tempo y jugando con la elegante escenificación audiovisual del espectáculo, que le ha permitido tumbarse e interactuar en las imágenes vintage creadas sobre el escenario. Más tarde, ha rememorado las canciones que le llevaron a la fama, como 'Born to Die', de su primer álbum, y ha recordado a los asistentes por qué esta joven de aspecto delicado y carácter errático está dónde está.

El punto de inflexión de la actuación ha sido 'Videogames', donde la artista se ha situado en un columpio y ha cantado de manera magistral ante un panorama lleno de flashes y gritos de admiración. «Esto es exactamente lo que quería, conectar con todos vosotros. Después de esto, ya no sé ni qué tocar», ha admitido la artista frente a su público.

Tras este emotivo momento, ha continuado con las canciones más destacadas de su álbum 'Paradise' ('Yayo', 'Summertime Sadness' y 'National Anthem') que, con su estilo depresivo pero embaucador, han tranquilizado el tempo de la actuación. Finalmente, Del Rey ha cerrado el concierto con 'Off The Races', selfies sobre el escenario y un solo de guitarra de su grupo que ha hecho enloquecer al público.

«Me siento un poco triste por acabar este tour... por ello, quiero darlo todo», ha afirmado. Un cierre épico para la breve pero intensa actuación de la estadounidense, el último concierto de su gira en promoción de 'Lust for Life'.

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