José Luis Gutiérrez: «Hemos llenado los aforos días antes de los conciertos»

José Luis Gutiérrez, director artístico de Universijazz y músico. / Kike Gómez

El artista vallisoletano valora el éxito rotundo de la última edición de Universijazz

ROBERTO TERNEValladolid

Cuatro éxitos de cuatro conciertos programados. Ya hace tiempo que el Universijazz está consolidado, pero hasta este año nunca se había producido un pleno, un ‘sold out’ de todos sus conciertos. Y además de una manera anticipada. Cuatro mil personas, por tanto, son las que han disfrutado durante estos días en Valladolid del amplio espectro del Jazz. El dato es el dato y nos lleva a pensar que el público vallisoletano sigue reforzando año tras año su longeva y tradicional relación con el jazz. La culpa, en este caso, la tiene la Universidad de Valladolid que desde hace 16 ediciones organiza este ciclo contando con la dirección artística del músico José Luis Gutiérrez. El saxofonista vallisoletano se somete a un primer balance de esta reciente edición que culminó ayer con John Pizzarelli y Daniel Jobim. El próximo jueves, por cierto, Gutiérrez compartirá cartel con George Benson en el prestigioso ‘Jazz San Javier’.

-¿Tan sorprendido como abrumado por el pleno al quince del Universijazz 2017?

-Bueno… el balance ante todo es positivo. Teníamos grandes expectativas con la programación, pero lo más formidable de todo ha sido llenar los aforos días antes de los conciertos. El festival siempre ha tenido un alto nivel de convocatoria pero hasta ahora no habíamos conocido esta anticipación del público a la hora de comprar las entradas. Está claro que estamos en otros tiempos y que la gente, ahora, ha cambiado de tendencia en este aspecto.

-¿Cree que el éxito del festival radica en la amplitud de miras y en no anclarse en la ortodoxia?

-Yo creo que no. Aquí ha venido gente muy clásica y pura en todas las ediciones y también han funcionado muy bien. Por ejemplo Chucho Valdés que es un artista clásico en el género. Más bien creo que el éxito de Universijazz radica en la constancia de la programación.

-Bill Evans & Dean Brown, Madeleine Peyroux, la banda de James Brown y ayer John Pizzarelli y Daniel Jobim. ¿Con qué se queda de estos cuatro días?

-A mí me ha sorprendido mucho Dean Brown. Ya conocíamos la espectacularidad de Bill Evans. Pero a Brown lo hemos visto salir como del marco convencional. Ha rebosado su generosidad y su capacidad de sorpresa con la guitarra. La exquisitez de Madeleine ha sido impresionante. Y la banda de James Brown ha cumplido las expectativas. Sobre Pizzarelli tendré que verles primero.

-En cuanto a la logística. ¿Se plantearía Universijazz cambiar de marco escénico a uno mayor si sigue agotando entradas con antelación?

-Yo creo que para una ciudad como Valladolid, llenar cuatro días es algo realmente formidable. No sé, habría que caminar un poco más. San Benito suena muy bien y tiene mucho encanto. Trasladarnos a un espacio mayor tipo polideportivo o pabellón haría que perdiera las virtudes de un espacio al aire libre con buena acústica.

-¿Y qué le parece unas gradas en la Plaza Mayor? ¿4000 aficionados al Jazz no merecen el mismo trato que la afición del Padel de Valladolid?

-Todo sería valorarlo y hablarlo. Lo cierto es que las gradas del TAC son similares o iguales que las de San Benito y Universijazz forma parte de las programaciones municipales. Habría que ver si sigue habiendo en Universijazz una excesiva demanda de público. De momento, San Benito es el marco más adecuado.

-16 años avalan la historia del Universijazz. ¿Qué momentos recuerda con más intensidad?

-Por supuesto Ron Carter, que además le llevé un contrabajo a su habitación de hotel y fue algo que apreció mucho. También a Chucho Valdés al que le recibimos todo el público de pie y aplaudiendo antes de comenzar. Incluso historias de desamor como la de Hermeto Pascoal y su esposa Aline Morena. Tuve que convencerla a ésta de volver a subir al escenario después de que se bajase en un momento de tensión. En fin, hay mucha pasión en todo esto. Una amiga me dijo el otro día que la música ayuda a vivir y también a morir. Es tremendo, pero así es.

-¿Se considera bien arropado por las instituciones programando en Universijazz?

-Solo tengo buenas palabras hacia la UVa. Hay muy buenos aficionados dentro de los implicados como José María Pino, del Banco Santander, que sigue yendo a los conciertos tras su jubilación; o Carlos Aganzo, de El Norte, que es un gran aficionado al jazz. Hay una implicación sincera en todo el festival. Y eso se nota.

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