Jorge Pérez: «La ONU ha reconocido nuestra música por sus connotaciones integradoras»

Jorge Pérez: «La ONU ha reconocido nuestra música por sus connotaciones integradoras»
El percusionista Jorge Pérez, en el centro, junto a otros miembros de la banda. El Norte

Patax, el combo español de relevancia internacional, abre este miércoles el Valladolid Jazz en el LAVA

ROBERTO TERNEValladolid

Con la coctelera cargada de funky, dejes flamencos y ritmos afrocubanos se abre hoy la XIII edición del Valladolid Jazz. La formación Patax inaugura esta tarde a las 20:30 horas (11 euros la entrada)en la sala Concha Velasco del LAVA el festival que dirige el músico José Luis Gutiérrez. Sin duda, Patax es la nueva banda revelación de fusión de nuestro país. Dirigida por el percusionista Jorge Pérez, su propuesta resulta frenética y se asienta en influencias de estrellas de la fusión. Su último trabajo se titula ‘Creepy monsters’ y aglutina un buen puñado de temas propios acompañado de inusuales y vertiginosas versiones. ‘Bad’, de Michael Jackson, la banda sonora de ‘Juego de Tronos’ e incluso el himno norteamericano ‘Star spangled banner’ son algunas de las sorpresas de este último trabajo que hoy presentan en Valladolid. El grupo cuenta con 22 millones de visitas en YouTube, sin duda fruto de su presencia en interminables giras por todo el planeta. El percusionista y líder artístico, Jorge Pérez, habla sobre el estimulante presente de la banda.

–¿‘Creepy monster’ es el punto de partida de Patax para afianzarse como autores además de como banda de interpretación?

–No podría asegurarlo, pero es muy probable que sea así. Yo trabajo de una forma muy acorde a lo que me va a apeteciendo. Por eso no podría garantizar que me mantendré en una determinada línea, ya que los gustos, las preferencias y las inquietudes evolucionan. Pero lo que sí puedo decir es que por ahora me encanta la fórmula de mezclar ideas propias con material que la gente reconoce a la primera. Sin duda, es un buen tándem.

–¿Por qué escogieron un título de género de terror para este trabajo?

–Tiene un doble significado. Por un lado, en el argot musical, como en tantos otros, el término monstruo se aplica a gente realmente buena en lo que hace. Patax se caracteriza entre otras cosas por la calidad individual de sus miembros, uno por uno. Con este título quería hacer un guiño a este hecho. Por otro lado, ‘Creepy monsters’, que además es el título de uno de los temas del disco, alude a lo monstruoso del comportamiento de sociedades que están en el lado afortunado de las fronteras, frente a la gente que necesita ayuda desde el otro lado.

–¿Piensan que la música de baile y la de fusión también sirven para concienciar socialmente?

–Por supuesto. Lo que hace falta para que algo tenga capacidad de concienciar socialmente es que sea bueno, que despierte admiración en la gente y tenga cierta repercusión. Desde ahí se puede influir.

–De Patax destaca su habilidad para llevar canciones de otros a derroteros musicales inesperados. ¿Les supone mucho trabajo fijar puntos de ida y retorno en sus versiones?

–Cuando me siento delante de un tema en blanco o de uno conocido por versiones, intento no partir con ideas preconcebidas y dejar que sea la música la que vaya inspirando qué dirección tomar. Y en ese proceso creativo es cuando afloran tus influencias, tus gustos, tus tics, tus limitaciones y tus habilidades. En esa mochila donde se encuentran todas esas cosas yo tengo ingredientes que provienen de músicas muy dispares a las que por suerte he estado directamente expuesto en mi vida. Si pones la mochila a disposición de la música y no al revés, estos ingredientes acaban siendo utilizados. De ahí que en mi música salgan colores flamencos, afrocubanos, rock, funk, pop, jazz, soul. De lo que se come se cría...

–El flamenco, la música afrocubana y el jazz parecen ser los pilares de su música. ¿Cree que son tres buenos puntos de partida hacia otras músicas?

–Prácticamente cualquier música de raíz comprendida en profundidad tiene información como para una vida entera; y herramientas como para ir con ella a cualquier lugar, musicalmente hablando. En este sentido, con el flamenco, con la música afrocubana y con el jazz no tengo uno sino tres pasaportes.

–Ha llegado a dirigir a casi una veintena de músicos en algún concierto, como el de Nuevo Apolo de Barcelona del pasado 22 de diciembre. ¿Le supone mucho esfuerzo estar al frente de tantos músicos dentro de tantos estilos?

–Pues sí, la verdad. Hay veces que la música necesita a tanta gente para sonar como requiere el arreglo. Por suerte, siempre cuento con gente de un rigor profesional y de un valor humano tremendos, y eso facilita mucho la labor de dirigir.

–Han hecho versiones de Gardel, de ‘Juego de Tronos’, de Michael Jackson.... ¿Con cual de todas las reinterpretaciones han descubierto más sorpresas artísticas? 

–Elegir entre ellas se me hace difícil. Pero por decirte alguna, digamos que nuestro arreglo de ‘Bad’ es un buen ejemplo de cómo distintos géneros musicales afloran para dar vida a un mismo arreglo. En ese tema pasamos por rock, por flamenco, por reggae, por funk, por Jazz y por cha cha chá, según la sección de la canción.

–¿Es importante que en una banda de su estilo haya multiculturalidad en sus componentes?

–No es un requisito. Sin embargo es bastante lógico que al elegir gente especializada en estilos concretos, des con músicos de distintasprocedencias. Es el caso, por mencionar solo un par de miembros de Patax, de Lidon Patiño, bailaora española; Dani Morales, timbalero cubano o Federico Lechner, pianista argentino.

–¿Es cierto que la ONU les quiere dar un reconocimiento?

–Efectivamente, resulta que Naciones Unidas ha reconocido nuestro trabajo por sus connotaciones integradoras, multirraciales y culturales. No le puedo decir mucho más porque ni yo sé que implicaciones tiene esta distinción. En cualquier caso, es motivo de orgullo. Habrá que ir bien vestido a los conciertos (risas).

–Entre tanto concierto, ¿Le queda tiempo para pensar ya en próximos proyectos?

–Por ahora vamos a disfrutar del placer de mostrar nuestro último trabajo, ‘Creepy monsters’. Sin embargo, ya empiezan a cocinarse en mi cabeza ideas nuevas, así que en cualquier momento empezaré a acostarme tarde otra vez.

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