El ‘influencer’ de las estrellas

Bob Dylan, en Salamanca

Desde los Beatles y Stones hasta Sabina y Quique González… Dylan marcó sus inspirados talentos

Bob Dylan, Jeff Lynne Tom Petty, George Harrison y Roy Orbison, en una imagen promocional de los Traveling Wilburys en 1988./Efe
Bob Dylan, Jeff Lynne Tom Petty, George Harrison y Roy Orbison, en una imagen promocional de los Traveling Wilburys en 1988. / Efe
ROBERTO TERNE

Además de himnos generacionales y de puntos de inflexión en la historia de la música, a Dylan también se le atribuye una capacidad que no han tenido ni coetáneos ni venideros. Nunca un artista había sido capaz de influir en tantas estrellas del rock and roll. Ni tan siquiera Elvis al que las estrellas admiran por liderar el primer impacto mediático del punto de partida del rock. Pero lo de Dylan es otro nivel de influencia… De hecho, ya es inusual que una estrella se convierta en una especie de gurú de sus mismos compañeros de generación (Byrds, Beatles, Stones…) Si a esta extraña circunstancia se le une la lógica impregnación en los futuros discípulos, tendremos entonces al ‘influencer’ más expansivo de la historia del rock. Ojo… ‘influencer’ no de cualquiera, sino de nuestras queridas estrellas del rock internacional y nacional.

Por orden de declaración de intenciones habría que empezar, lógicamente, por The Byrds. La banda californiana de mediados de los 60 encargada de unir el folk con el rock y de introducir las Rickenbaker de 12 cuerdas debutó versioneando sin contención clásicos de Dylan como ‘Mr.Tambourine man’, ‘Chimes of Freedom’ o ‘All I really Want to do’. Gracias a The Byrds hemos podido recibir una lectura más melódica y armonizada de cierta obra de Dylan. En febrero de 1990, el mundo tuvo la oportunidad de ver juntos en un escenario al maestro y a sus discípulos tocando juntos en directo. Fue un momento impagable dentro del homenaje a Roy Orbison quien falleció un año antes. The Byrds interpretaron ‘Mr.Tambourine Man’ uniéndose Dylan por sorpresa, logrando una ejecución improvisada, correcta y sobre todo, sentida. Todo lo contrario, por cierto, a la caótica anexión de Ron Wood y Keith Richards a Dylan en el famoso Live Aid de cinco años antes.

George Harrison fue otro declarado confeso de la obra de Dylan… aunque probablemente el ‘quite’ Beatle estaba tan prendado de su amistad con él que con sus canciones. Un año después de que los Beatles se fumaran su famoso porro con Dylan en el Hotel Delmonico de New York en agosto de 1964, Harrison comenzó a tomar más contacto con Dylan. De ahí surgió una amistad longeva y a veces incomprendida por el propio guitarrista de los Beatles. A Harrison le costaba entender la coraza de Dylan, y por eso le escribió ‘I’d have you anytime’. Previamente había versionado su tema ‘If not for you’. Posteriormente, Harrison también le rogó a Dylan que volviera a los escenarios desde su canción ‘Behind that locked door’. El cortejo de George hacia su amigo se repitió en las siguientes décadas. Le imploró (con éxito) su participación en ‘Concert for Bangladesh’ y logró tenerle (más por azar) en el supergrupo The Travelling Willburys. En cambio, tras el fallecimiento de George, Dylan fue la única estrella que no participó en su concierto de homenaje de 2002 en el Royal Albert Hall.

No cabe duda de que ‘Help!’ es el disco más Dylan de The Beatles. Y la culpa la tuvo más Lennon que McCartney. Aunque solo estuvieron juntos seis días de su vida (uno de ellos inmortalizado en el famoso vídeo de ambos en el interior de un taxi haciendo gala de una ingeniosa resaca), lo cierto es que mantuvieron contacto hasta la muerte de John. De hecho, Dylan escribió una carta al servicio de emigración norteamericano en 1972 para que Lennon consiguiera su visa: «Su arte inspira, trasciende y estimula. Dejen que John se quede en los Estados Unidos». Nixon rechazó la idea.

Por cierto, Lennon también recibió alguna calabaza del genio ya que no logró que colaborase en su tema ‘Instant Karma’. Sin embargo, Dylan hace solo unos años (2012), escribió el tema ‘Roll on John’ para su disco ‘Tempest’ .

Familia Willbury

Lucky Willbury era el apodo de Bob Dylan en los Travelling Willburys mientras que Tom Petty usaba el de Charlie T. El rubio californiano fue el más ‘folkie’ de la generación de songwritters urbanitas norteamericanos de los años 70. Y en ello tuvo mucho que ver la huella de Dylan así como la incidencia de las ricks de 6 y 12 cuerdas de los mencionados Byrds. A mediados de los 80, Dylan realiza una gira conjunta con Tom Petty & The Heartbreakers por Australia y Estados Unidos. La gira se inmortaliza en el dvd ‘Hard to Handle’ en la que interpretan juntos ‘Just like a woman’, ‘Like a Rolling stone’ y otros éxitos.

Junto a Ronnie Wood en el festival Monsters of Music, en Londres (1996).
Junto a Ronnie Wood en el festival Monsters of Music, en Londres (1996). / Stefan Rousseau/EPA

La incidencia de Dylan en estrellas de sucesivas generaciones se palpó a finales de los 80 con la llegada de solistas como Tracy Chapman y Sinnead O’Connor. Ambas aparecen en el Concierto Tributo a Dylan del 16 de octubre de 1992 en el Madisson Square Garden de New York. Se armó una buena aquella noche con la aparición al escenario de la Connor quien rompió una foto del papa en uno de sus conciertos previos a aquella actuación. Una buena parte del público la abucheó, y en respuesta ella recitó la letra de ‘War’ de Bob Marley, tema que trata contra la represión y la lucha de clases. Kris Kristoferson la acompañó del escenario diciéndola aquello de ‘No dejes que los bastardos puedan contigo’.

En esta orilla

La marca de Dylan en nuestras estrellas nacionales y latinas arranca desde los primeros pasos de la canción de autor y en la onda folk que en los tiempos de la dictadura y transición se denominaba regionalista. Sin embargo, no cabe duda de que fue Sabina la primera estrella tocada por el talento de Dylan. Al igual que él, también le llovieron críticas cuando pasó de ser cantautor hippie acústico a trovador urbano eléctrico. Cuentan que Sabina grabó una versión de ‘Man gave names to all the animals’ que no le hizo mucha gracia al propio Dylan. Rumorología o no, lo cierto es que Sabina se rasgó sus vestiduras de discípulo cuando su mito inició su etapa musical religiosa. «Yo adoraba mucho a Bob Dylan –comenta en el libreto de su disco ‘Física y Química’– pero en su época religiosa me sentí absolutamente traicionado, como si alguien a quien respeto se volviera imbécil de pronto».

Tanto Andrés Calamaro como Amaral tuvieron la suerte de compartir escenario con Bob Dylan en sus giras españolas de fin y entrada del milenio. El argentino actuó en ocho de los once conciertos de la gira de Dylan. Fruto de este número de conciertos, Calamaro cuenta que llegó a tener varios, aunque cortos, encuentros. Y que incluso en Gijón Dylan presentó a la audiencia a Calamaro como «Mi amigo, el rey del ritmo». Tanto en sus canciones en Los Rodríguez como en su obra en solitario, Calamaro es uno de los artistas latinos más influenciados por Dylan. Su incontenida devoción por Zimmerman se palpa no solo en sus letras y su teclado, sino también en la libre interpretación de sus propias canciones. «No te he visto los ojos» le dijo Dylan a Calamaro en una de aquellas noches españolas. Calamaro bajó sus gafas de sol de los ojos y le dijo «Mira… no son azules» haciendo referencia a la acepción ‘triste’ del vocablo ‘blue’.

En lo concerniente a Amaral, el dúo zaragozano versioneó el tema de Dylan ‘A Hard rain’s a gonna fall’ bajo la adaptación al castellano de ‘Llegará la tormenta’. Eva Amaral y Juan Aguirre tocaron con Dylan en la edición de 2008 de ‘Músicos en la Naturaleza’ de Gredos, Ávila. No fue la única vez que compartieron escenario con el maestro. Incluso en alguna ocasión, el grupo se vio limitado a tocar solo con la aparición en escena de Eva Amaral a la guitarra y voz debido a una lesión en la muñeca del guitarrista Juan Aguirre.

Finalmente, Quique González es otra de nuestras estrellas confesas de la obra de Dylan. En su noveno disco ‘Delantera Mítica’, Quique hace una versión del tema ‘Is your love in vain?’ que Dylan creara para su disco ‘Street Legal’. El artista español la adaptó al castellano bajo el título de ‘Es tu amor en vano’. La respuesta de Quique González a la huella de Dylan es solo la punta del iceberg de una actual generación de nuevos solistas y grupos españoles directamente ‘tocados’ por la influencia de Bob Dylan. Nunca habíamos estado en una época, la actual, con tantas nuevas bandas directamente impregnadas por las formas (acústicas o eléctricas) de Dylan y de las producciones artísticas de aquellos discos de finales de los 60 y principios de los 70.

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