Gredos vibra con Sting

Concierto de Sting en Gredos
Concierto de Sting en Gredos. / Ramón Gómez

Más de 13.000 personas han acudido a esta edición de 'Músicos en la Naturaleza', con la actuación de Sting, Amaral y Nikki Hill

R. TERNEGredos

Lleno de nuevo en la Sierra de Gredos, donde más de 13.000 personas han vuelto a disfrutar del concierto 'Músicos en la Naturaleza', un cartel liderado por Sting, pero con los sonidos de Amaral y Nikki Hill, que no desentonaron e incluso sorprendieron a los presentes. Un año más, la Sierra de Gredos ha llevado a cabo un exitoso maridaje de música y medio ambiente.

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Es más, los asistentes tuvieron la oportunidad de ver nacer a una estrella, la consagración en un magno escenario como el de Hoyos del Espino de Nikki Hill. La cantante de Lousiana tuvo el honor de abrir fuego con cerca de hora y media de show incendiario y altamente participativo. Aún encriptada en la escena underground de la música negra, Nikki se descubrió ante un público que acabó rendido ante su propuesta. No es para menos: su puesta en escena y la imagen de su banda es aplastante, estando al nivel de su amplio espectro de música negra. Sobre el escenario cinco músicos tan victimas del ‘vintage’ como del soul, el booguie, el rock and roll y el R&B. De voz rasgada y poderosa, Nikki Hill se apoderó de la primera parte del festival con un aplaudido ‘I Wonder’, con un celebrado ‘Heavy hearts Hard Fists’ y con un incendiario final de show con ‘Im right On the brink’ y ‘Oh My!’. Todo un descubrimiento para miles de espectadores y una confirmación para cientos de seguidores atentos.

Y doce años después de protagonizar la primera edición del ‘festival del bosque’, Sting volvió a subirse anoche al escenario de Gredos con puntualidad de la británica. Eran las 21:57 horas cuando la estrella volvía a la sierra de Ávila exhibiendo su genética más pura y esencial. La culpa la tuvo un último disco, ‘57th & 9th’, en el que la sombra de Police es manifiesta y en el que Sting y sus músicos se recrean entre tempos y guitarras propios de los años de la New Wave.

Sonaron muchos temas más, algunos para deleite de los nostálgicos y otros para los más puristas. Para entonces, Gredos era ya un hervidero en el que la gente se frotaba los ojos sin parar de saltar todo un clásico, 'Englishman in New York'.

Con el público ya calentito, el turno le llegó a Amaral. Con Gredos feliz en su maridaje con la música...

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