El flamenco de Raúl Olivar lucha contra el cáncer

Raúl Oliver con su guitarra. / Gabriel Villamil

El guitarrista y su banda ofrecen un concierto benéfico el día 7 en el auditorio Miguel Delibes

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑO

Si al flamenco le define la guitarra, el cante y el baile, el día 7 el auditorio Miguel Delibes será un gran tablao con Raúl Olivar como protagonista. ‘Soñar contra el cáncer’ es el nombre de la cita que, organizada por la Asociación Española contra el Cáncer y la Clínica Galván Recoletos Cuatro, entregará la recaudación a para seguir investigando en soluciones a esta enfermedad.

Olivar está ilusionado, lleva desde marzo presentando los temas de su último disco ‘Castellano’, pero la sala sinfónica es un reto. Allí aterrizará con su banda, dos voces y dos bailaores. «Además de tocar los temas de este cd, repasaré mi trayectoria discográfica y tocaremos algunos de los tres álbumes anteriores». Después de ‘Un rincón para soñar’, «un disco lleno de colaboraciones con gente tan dispar como Javier Ruibal, Jesús Cifuentes o Carlos Chacuén, quería volver a mis inicios instrumentales, con una producción más sencilla, más minimalista». Y para ello ha contado con el percusionista Paquito González, «trabaja con Poveda y Vicente Amigo». Olivar elaboró los temas «y González trabajó en la base rítmica.Después mis músicos los arroparon».

Ritmo tradicional charro

‘Castellano’ tuvo su germen en «un tema surgido de varias escapadas a Urueña, un mirador al paisaje de mi tierra. No era estrictamente ningún palo flamenco, solo tenía algunas pautas». Y de ese hilo fueron naciendo ‘Entre mi tierra y tu luz’, «que tiene un ritmo a cinco propio de la música tradicional castellana más que del flamenco’, ‘Jaleos del Duero’ o ‘Trigales’. «Tienen guiños a mi tierra en ritmos, armonías y títulos aunque no deja de ser un disco desde el punto de vista de un guitarrista flamenco». Raúl habló desde sus comienzos en esa lengua, «siempre me gustó el sonido de la guitarra flamenca, aprendes su métrica y tu forma de tocar sale natural con esas estructuras y ritmos».

Entre bulerías y tangos flamencos también ha mostrado su interés por otras músicas. Como colaborador de Paco Díez en su investigación de la música sefardita, también Olivar rasga sus seis cuerdas en pos del sonido de los judíos españoles. «Me ha interesado ese mundo también. En ‘Esencias de Sefarad’ Paco adaptó los temas sefardíes y yo hice los arreglos. Tratamos de llevar esas canciones a los palos del flamenco, hay una conexión natural».

Como natural percibe la relación entre sus paisanos y el flamenco. «Aquí siempre ha habido mucha afición» aunque donde le sorprende la pujanza de esta música es fuera. «Es muy reconocida fuera, quizá por ser una música de raíz, por su fuerza sentimental, por su expresión tanto sonora como visual. Mi experiencia es que siempre encanta. Y cada vez más, pues la instrumentación ha crecido mucho y gracias a la fusión se ha ido uniendo a otras músicas como el jazz».

Sostiene Olivar que el «guitarrista flamenco debe dominar el acompañamiento al baile, al cante y su instrumento como solista». El recorrerá sus tres facetas en el concierto del día 7. Habrá dos temas con baile, a cargo de Arturo Aguilar y Nereida Garrote y otros cantados en las voces de José Luis Giménez y Yaiza Herrero. «Y contaré con los músicos que siempre han colaborado conmigo, César Díez al bajo e Iván Carlón, a la flauta travesera. La gala estará presentada por la actriz Sara Velasco, que interviene en uno de los videoclips de reciente estreno. ‘Castellano’ fue grabado en una bodega, «porque es una de las cosas que nos representa, además del paisaje, y la productora captó muy bien lo que quería transmitir, un tema sobrio, íntimo. Al principio es una imagen indefinida de unas luces que poco a poco van dejando ver el lugar. Hicimos uno totalmente distinto para mi revisión de la canción ‘Sueños’, la primera que compuse en mi vida y que forma parte del disco homónimo», explica Olivar.

Por una causa benéfica

Los viajes y las vivencias alimentan sus composiciones, «aunque sentarte a escribir, lo haces aquí, en casa». Raúl compone la melodía y suele dejar a sus músicos libertad para introducir sus ideas en cada tema. «Nunca sabes cómo se desarrollan las ideas en la cabeza, a veces en un tren, a veces durmiendo te desvelas y tienes que grabar o apuntar lo que se te ocurre».

Raúl Olivar se formó en un tiempo en que la infinita fuente de Internet no manaba aún. «Dependías de un maestro y en Valladolid no había tantos. El mío fue Luis Lara, dos horas por semana y lo que aprendías en ese tiempo era lo que te llevabas a casa. Ahora hay muchas más formas de saber, muchas alternativas». Le entusiasmó desde sus inicios Paco de Lucía –toca en su misma postura–, «pero también me encandiló ya en su primer disco Vicente Amigo».

Música, baile y cante es la propuesta para una gala benéfica que ya ha tiene buena parte del aforo vendido. Raúl Olivar corrió en la última marcha contra el cáncer y espera que esta cita logre una respuesta tan exitosa como aquella.

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