Hip hop contra el racismo

Momento del vídeo de Childish Gambino en el que se produce la ejecución. / R.C.

El último vídeo de Childish Gambino, alter ego del actor Donald Glover, sobrepasa las 100 millones de reproducciones

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Antes de alcanzar el minuto de vídeo, el músico Childish Gambino deja de bailar, apunta a la cabeza de un hombre amortajado y dispara. El sonido seco de la bala acaba con el calipso, la percusión tribal y los coros («sólo queremos fiesta / sólo queremos dinero / chica me tienes bailando, sacúdete...») con que empieza la canción 'This is America'. Una vez ensuciada con un raudal de sangre la estética de predominante blanco, Gambino deposita la pistola en un paño que sostiene un niño que le reverencia, al tiempo que empieza a sonar un bajo continuo y subsónico, mientras el cuerpo caído es arrastrado hasta salir del plano.

Empieza el fraseo de un vídeo que ha sido reproducido casi 110 millones de veces en YouTube, con más de tres millones de «me gusta» y cientos de miles de pulgares hacia abajo. La polémica se traduce en 325.000 comentarios, de encendidas interpretaciones y connotaciones.

El músico de hip hop Childish Gambino, que será uno de los músicos presentes en el BBK Live de Bilbao, es también el actor Donald Glover (California, 1983), que ganó un Globo de Oro por 'Atlanta', en 2017. También actuó en 'Spiderman: Home coming' y en 'Solo', la nueva película de 'Star Wars', donde interpreta a Lando Calrissian. Como parte de la promoción, Glover fue invitado al programa 'Saturday Night Live' hace diez días. En un monólogo anunció que habría un invitado sorpresa: Childish Gambino. Fue con esa audiencia que estrenó el vídeo 'This is America', una clara denuncia contra, al menos, tres vertientes: Donald Trump y el lobby del rifle en Estados Unidos, la violencia policial contra los afroamericanos, y la miseria social alentada por la cultura de las drogas. Hay también autocrítica.

En la canción -que ha debutado como número uno en Bilboard, tanto en 'streaming' como en ventas- Gambino frasea en argot propio de tribu urbana negra, intraducible al español con rítmica, una serie de referencias a la libertad sexual (slippin' up), la actuación policial (trippin'), las bandas juveniles, los homicidios, el narcotráfico. Ante la mirada impresionada (whippin' up) de la población afroamericana.

En efecto, el vídeo está repleto de alusiones visuales, que alterna la explícita crudeza con la metáfora. Mientras él agita su torso desnudo y oscuro, a su alrededor colegiales bailan, los coches se incendian, la gente corre. Hasta el minuto 1:42, cuando un coro góspel regresa al estribillo melódico del principio. Un despreocupado coro de iglesia de diez personas que Gambino acribilla con una automática. Las detonaciones ceden al fraseo crítico, repleto de ironía: «Soy bello, estoy en Gucci, estoy tan colocado (geekin' out), tan a la moda (fitted)».

Sus referencias han sido analizadas y debatidas. La pose del disparo inicial parece la una caricatura emblema de la segregación racial; el coro gospell encarna a los feligreses asesinados en Charleston por un supremacista; el jinete de fondo vestido de negro simboliza el Ku Klux Klan; la mujer sexy sobre el coche, el consumismo... Entonces el plano cambia, contrapicado hacia jóvenes con los rostros tapados y móviles en las manos. «Estoy grabando», avisa. Un consejo final, una advertencia. Ahora todo se ve, se graba y se comparte. Corte y fundido a negro, para volver a ver a Gambino, que ahora corre desesperado. Le persiguen esos colegiales. Quizás para que pague sus acciones anteriores. Quizás como coda de esperanza.

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