Chenoa: «Soy la primera que me río de mí, paso del postureo»

Chenoa, en la presentación de su libro de confidencias 'Defectos perfectos'. / Efe

La artista asegura no sentirse desbordada ante tanta sobreexposición y repasa su actualidad antes de hacer parada este sábado en el Teatro Zorrilla de Valladolid dentro de la gira '#SoyHumana'

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Podrá opinarse que lo hace todo mal o todo muy bien, pero no se puede negar que vale igual para un roto que para un descosido. Igual te canta una canción que te cose un libro. O te hace de jurado. O de presentadora improvisada. O te hace un cameo. O tan pronto se mete en tu salón para contarte su vida más íntima, para soltarte un monólogo Para hacerte reír, llorar e incluso posicionarte en su vida privada.

¡A Chenoa solo le falta cocinarnos un plato en MásterChef!

«Pues no me gusta cocinar, pero tonta no soy ¡eh! Caracoles con alioli te haría, que es lo que me gusta», espeta.

Tan transparente se muestra a diario que en las últimas fechas se ha convertido en la salsa de todos los platos, no importa que abras una revista o enciendas la televisión. Nunca se la ha mordido, pero ahora suelta la lengua con mucha más facilidad, acostumbrada como está a los focos desde que saliera 'triunfita' en el año 2001.

Este sábado, 7 de octubre, hace parada en el Teatro Zorrilla (20:30 horas) para ofrecer un concierto más de su gira '#SoyHumana'.

¿Cogemos el micro, la pluma, la cámara o nos ponemos directamente la bata y las zapatillas?

–Bueno, los malabares de tocar muchos palos es lo que tiene, pero creo que estoy preparada para afrontar todo lo que me está viniendo. En unos casos para aprender, en otros para asentar, y en el caso de Valladolid para afrontar un concierto en el que ya tengo mucha trayectoria detrás. Treinta conciertos con llenos y gente con muy buena onda, y aunque ya estoy apostando por un próximo proyecto, me apetece mucho este formato más íntimo que proponen los teatros.

«No creo que cante nunca 'Libertad' en vivo»

Son muchos los temas con los que se identifica a lo largo de su trayectoria, canciones que comparte y otras que se guarda para su propia intimidad. En este útimo apartado, Chenoa se queda con 'Libertad'. «‘Libertad’ es un tema que entra en el disco pero que es muy para mí y que no tocaría en un concierto. El artista también tiene que marcar el por qué de la cosas, debe tener cierta coherencia y aunque me pidan canciones, si no me veo con talante no la canto. Nunca la he cantado en vivo y no creo que la cante. Por muchas cosas», asegura, apuntando dos temas más. «Para mí, mis favoritas son ‘Soy Humana’, que me parece ahora muy representativa, o ‘Rutinas’, que es la niña mimada de todo mi repertorio. Es una de esas cancioens que son punto de inflexión en mi carrera», añade.

A usted lo que le gusta es comunicar...

– Grabar discos no es algo que me guste del todo, me gustan más los conciertos, cantar en vivo y el contacto con el público. Me encanta la comunicación y lo que hago es un show con mucha comunicación. Un diálogo. Quiero que ellos me cuenten y que me digan lo que sienten.

Da igual en papel, radio o pequeña pantalla. Esto va camino de convertirse en Chenoa SL, ¿le queda tiempo para ensayar?

– (risas). No, no. Detrás de cada concierto hay un trabajo importante. Alquilar un local y ponerse a ensayar es un clásico. Hay que tener cierta familiaridad con la banda. No puedes aparecer de repente. Y necesito irme a comer una paella con ellos y luego ir a tocar a ver qué sale para ir haciendo los arreglos.

¿Nos estamos olvidando de que somos humanos?

–Estamos en un mundo muy virtual en el que no nos miramos a los ojos lo suficiente. Y yo exijo más piel. No somos perfectos, y falta un punto de verdad. Porque estamos llegando a un punto en el que se exige mucha perfección.

«Noto que a veces no gusta la verdad y que las balas van siempre a la misma» chenoa

Ha entrado en ese círculo mediático en el cualquier tropiezo se sube a las redes al minuto siguiente, ¿se siente sobreexpuesta?

–Bueno, soy responsable de esa sobreexposición. Creo que también el que se expone tiene que asumir una parte importante. No es muy responsable decir que me ponen verde. Si no tocara tantos palos y me quedara en mi casa haciendo otra cosa, sería diferente, pero es lo que quiero. Un día hago un concierto, otro saco un libro, salgo en tele, me pongo a escribir,... Es un trabajo cara al público y es evidente que con tanta exposición, alguna vez voy a fallar. Soy consciente. Pero me lo tomo con mucha ironía y sentido del humor Soy la primera que me río de mí. Paso del postureo.

De hecho, no tiene reparos en reconocer que va al psicólogo.

–¡Como todos! Es fundamental tal y como está el patio.

Algo le diría su psicólogo de su libro?

–Bueno, también te digo que hace mucho que no voy. Si tuviera más tiempo, iría fijo.

[Hace una pausa] ¿Lo de libro? No. Desde la calma se puede charlar de lo que quieras. Lo que yo exijo es mi libertad de expresión. Hablar de mi vida y mis vivencias sin ningún problema, aceptando las opiniones de los demás. No tengo problema. Lo que sí veo es que a veces no gusta la verdad. Peleo y lucho por lo que me dé la gana decir. Todo el mundo tiene derecho. Yo escribo un libro, ofrezco una vivencia, y a partir de ahí te lo compras o no te lo compras. Es una opción más. A partir de ahí que determinados capítulos produzcan un morbo desmesurado, no lo puedo controlar.

Se le vio muy tensa en la presentación de 'Defectos perfectos'...

–Es cierto, pero la manera de hacerme la pregunta no fue muy cariñosa. Estuve desafortunada pero es porque hay muchas cosas que la cámara no capta. Me enfoca a mí y no a quien hace la pregunta. No meto a todos los periodistas en el mismo saco, pero tengo claro que fallé.

¿Hay opiniones que tienen más peso que otras?

–Desde luego. Yo tolero y debo tolerar la opinión de los demás, pero las balas siempre van a la misma. En esa rueda de prensa de la que hablamos me sentí atacada. Pero soy lo suficientemente inteligente para pedir disculpas y para hacer una reflexión. También te digo que me retracto del tono pero no de lo que dije.

Después de leer el libro, el siguiente en pasar por su cama se lo pensará dos veces... ¿Mucha presión, no?

–(risas) No sé yo. Bueno, bueno, bueno. El que venga tranquilo, estará tranquilo y si no, no pasa nada. A mí se me ve venir. Soy tan transparente que es muy fácil decir que sí o que no. Me parece que es mucho más sano y a la larga es mucho mejor. Después de tantos años no sorprender cómo soy y está claro que cuando me tocan las narices te miro mal.. ¡porque miro mal! Pero también me habéis visto riéndome en televisión.

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