Atrapados en la telaraña de Carmen

Atrapados en la telaraña de Carmen
Carmen, según el ilustrador Benjamin Lacombe.

Benjamin Lacombe ilustra el clásico de Prosper Mérimée, en el que se basó Bizet en su ópera, para Edelvives

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Coincide como novedad editorial en las librerías españolas estos días ‘Carmen’, la novela de Prosper Mérimée ilustrada por Benjamin Lacombe. El dibujante francés, un fijo en el libro regalo que Edelvives propone cada Navidad, se cuela en la Andalucía que conoció el novelista cuando frecuentaba la casa de su amiga la Condesa de Montijo. El embrujo sevillano y varias historias luctuosas fueron hilvanados por el parisino en la novela corta que tituló con el arquetípico nombre de Carmen. La gitana más guapa del Guadalquivir hiere de amor al soldado José que se pierde por ella. Un crimen pasional y el asesinato de la amada ante la posibilidad de no tenerla es el nudo de este drama pasional en que se suceden estampas costumbristas pobladas de toreros, bandoleros y gitanos. Lacombe captura esa fascinación por lo español, ese exotismo racial y lo convierte en una sofisticada visión de una Carmen casi niña, adornada por arañas en dedos, mantilla y ropajes. El exitoso ilustrador concibe el personaje como un arácnido capaz de seducir y atrapar con su red a cualquier hombre. A la vistosa iluminación hay que añadir la traducción de Mauro Armiño.

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