Amaia y Alfred: «El puesto es una mierda»

Alfred y Amaia atienden a los periodistas tras la gala de Eurovisión./
Alfred y Amaia atienden a los periodistas tras la gala de Eurovisión.

La pareja española reconoce su derrota en Eurovisión y avisa al próximo representante: «Eurovisión es mucho postureo, pero es una experiencia increíble»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSOEnviado especial a Lisboa

La expectación era máxima por conocer su reacción, y en torno a las dos de la mañana (hora española), con cara de cansados pero tranquilos, la pareja formada por Amaia Romero y Alfred García atendió a los periodistas españoles en una sala anexa al estado lisboeta Altice Arena, después de la final de Eurovisión, en la que ocuparon el puesto 23 con 61 puntos. «El puesto es una mierda, pero estamos contentos con nuestra actuación», reconocía sin ambages la joven navarra. «Ya teníamos asumidos que el puesto nos daba igual», añadía Alfred.

En cuanto a la ganadora, la israelí Netta y su tema 'Toy', el músico catalán se limitó a felicitarla, pero no quiso opinar a sí le gustaba o no su canción, ya que esta representa una forma de entender el festival, centrada más en el 'show', que él no comparte. Mientras que Amaia reconocía que «no era de sus favoritas». También hablaron sobre el incidente sufrido por la británica SuRie, a la que un espontáneo le ha arrebatado el micrófono mientras actuaba en la final, y ambos coincidían en elogiarla: «Nos ha contado que no ha querido repetir su actuación para no dar el gusto a la persona que la ha atacado, ole ella, ha terminado su actuación con más fuerza que nunca».

Durante el rato que han estado en el sofá de la 'green room', el espacio donde se sitúan los representantes de cada país cuando terminan de actuar en Eurovision, la joven pareja reconoce haber recibido muchos mensajes de felicitación. «Desde Manel Navarro (que finalizó en último puesto el año pasado), hasta de Soraya y de Alejandro Sanz, fíjate. Que nos alaben personas tan importantes es un gozo», explica Alfred.

Carrera en solitario

Para ellos, los tres meses en los que han estado preparando el festival ya han terminado. Ahora pueden dar comienzo a sus carreras, por separado, como han avisado en más de una ocasión. «Alfred se quiere ir de fiesta, pero yo me muero de sueño. Mañana ya vamos a ponernos a trabajar duro con nuestros discos», adelanta Amaia.

El año que viene serán otros los que defiendan el pabellón hispano en Israel. A estos, Amaia les aconseja, después de su experiencia, «que se lo pasen muy bien y disfruten, van a vivir una experiencia que es increíble. Pero hay que tomársela con calma, hay bastante postureo, pero se aprende mucho de otras culturas. No creo que repitamos, no porque no nos haya gustado, pero es algo que se vive una vez en la vida».

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