Ángeles Muñoz, cantante de Camela, durante un concierto.
Ángeles Muñoz, cantante de Camela, durante un concierto. / G. Villamil

Ángeles Muñoz: «Actualizamos nuestro sonido sin dejar de lado nuestra línea»

  • La cantante de Camela llega hoy, viernes 17 de marzo, al LAVA junto a Dioni para cantar los temas de siempre e interpretar los de su último disco, 'Más de lo que piensas'

Surgieron hace 24 años desde el madrileño barrio de San Cristóbal de los Ángeles. En apenas dos años se convirtieron en fenómeno superventas desde las plataformas más populares antes de la llegada del ‘streaming’: Las gasolineras. Con 7 millones de discos vendidos a sus espaldas, los reyes del Techno-rumba continúan captando nuevos públicos y agotando entradas. Hoy actúan en el LAVA mientras esperan la salida de su nuevo disco después de tres años de silencio discográfico.

–Desde que lanzaron ‘Más de lo que piensas’ en 2014 no había noticias discográficas suyas. ¿Ha cambiado mucho Camela en estos tres últimos años?

–Siempre hay cambios, pero el amor y el desamor es la línea habitual en Camela. Dioni sigue siendo la parte más pura del grupo y yo intento actualizar todo lo posible nuestro sonido. No es que cambiemos, simplemente que actualizamos nuestro sonido sin dejar de lado nuestra línea.

–Reguetón, Hip-Hop, Trap… ¿Así será lo nuevo de Camela?

–Ya lo oiréis. De momento no tenemos ni título aunque sí que está todo ya grabado. A mí me gusta de todo, el rap, el techno, la vieja escuela, Phil Collins o Michael Jackson, que sigue siendo mi ídolo. Me ponen una canción de Michael y me pierdo. Fue el primer disco que me compré de pequeña.

–Volviendo a lo del amor y el desamor. ¿Realmente siguen siendo sus fuentes inagotables?

–En la vida siempre pasan cosas, si no es a ti, alrededor a ti. El amor es una fuente pero también lo es el desamor. Hoy en día quien no se divorcia es que es un caso raro.

–Hace tiempo declararon su descontento con el ninguneo que les hace la industria a pesar de vender tantos millones de discos. ¿Sigue siendo así su relación con los premios?

–Sí, pero a nosotros no nos importa. No hay mejor premio que el público. Nos alegramos por los premiados que seguro que se lo merecen pero lo que hacían con nosotros lo veíamos flipante. Siete millones de copias y ni un premio. Pero ellos mismos se retratan. Por suerte hay periodistas que sí nos quieren, por ejemplo, Nieves Herrero nos sigue recordando que su programa batió records de audiencia el día que nos llevó por primera vez.

–¿Les dio vértigo pasar de las casettes de las gasolineras a los discos de oro tan repentinamente?

–Es que nosotros no sabíamos ni lo que era un millón de copias, y pensábamos que si vendíamos un millón, entonces Alejandro Sanz tenía que vender 24 millones. No éramos conscientes. Nos metimos en esto por hobby.

–Con tanta venta supongo que ya no vivirán en el barrio.

–Por desgracia, el barrio ha cambiado mucho. No solo nos hemos ido nosotros, se ha ido muchísima gente y se echa de menos aquella convivencia.

–A modo de consuelo, un hombre puede salir del barrio pero el barrio nunca puede salir del hombre.

–Es una frase muy bonita y me quedo con ella, pero se echa en falta aquello de pedir a la vecina un poco de perejil. En San Cristobal de los Ángeles vivían los futbolistas Helguera y Raúl, yo subía a su piso a pedir autógrafos para mis amigas. Los Pecos también vivían allí. Era muy bonito aquel ambiente que había en los barrios, ahora todo el mundo se mete en su casa y poco más.

–Hoy en Valladolid. ¿Cómo se resumen 24 años de éxitos en un repertorio?

–Hacemos un poco de todo. De entrada preparamos 15 minutos de remix de viejos éxitos a modo de recordatorio, y luego ya vamos repasando. Siempre es una fiesta a la que van familias enteras. Nos encanta firmar autógrafos a niñas de nueve vaños. Es una señal de que hay Camela para rato.