Spinosi eleva el 'Mesías' al cielo del Delibes

Un momento de la interpretación del ‘Mesias’, en el Centro Cultural Miguel Delibes.
Un momento de la interpretación del ‘Mesias’, en el Centro Cultural Miguel Delibes. / H. SASTRE
  • La participación propuesta por el director animó al público, que no paró de aplaudir y regaló una larga ovación al final de este concierto organizado por la Obra Social de La Caixa

El 'Mesías' se ha convertido en un fenómeno único que une milagrosamente cada año por estas fechas a cientos de cantantes y músicos en torno a una de las partituras más celebradas de la historia. Las tres partes de la obra sirven para anunciar la llegada de Cristo, el relato de la Pasión y, lo que parece ser más importante, el desenlace y las consecuencias de todo ello para el ser humano. Haendel fue un maestro para resumir la música en pequeñas emociones de fácil transmisión, más allá de lo formal. Y ese fue ayer el punto de partida del 'Mesías' que Spinosi nos dejó en el concierto organizado por la Obra Social de La Caixa en el Centro Cultural Miguel Delibes. Este singular director, que afirma perseguir la emoción antes que la belleza, transformó el 'Mesías' en un 'arma' de participación masiva. Para ello contó con el entusiasmo de unos coros que, apoyados en sus directores y recogiendo la labor de Jordi Casas, fueron capaces de adaptarse a las peculiaridades de su marca.

Justo es destacar la actuación de Les Elements, un magnífico coro de cámara sobre el que Spinosi vertió los matices que mejor se identifican con sus intenciones. La unidad de emisión de los componentes del coro y la afinación intachable elevaron el nivel del concierto. Las intervenciones de los solistas fueron irregulares. Muy bien el tenor Krystian Adam, que lució con una voz homogénea, una dicción muy clara y un timbre cálido y expresivo. El bajo Christian Senn, muy correcto, dejó su participación más importante para el duelo final con la trompeta de Roberto Bodi, espléndido. La soprano Sabina Puertolas salvó su cometido con algunas tensiones que le impidieron expresar con fluidez. La mezzo Natalia Kawalek cumplió también.

En el momento esperado del 'Aleluya', Spinosi dejó su huella. Su obsesión por los ligados la convirtieron en original. Ya en la propina, comparó a Haendel con un antecesor del góspel. Incluso marcó los pasos de baile y animó a los coros y al público a unirse en este canto de «amor y espiritualidad», según sus propias palabras. La participación alcanzó al público, que no paró de aplaudir durante todo el concierto y que rompió en una prolongada ovación de despedida.