El director Jean-Christophe Spinosi,
El director Jean-Christophe Spinosi, / Henar Sastre

Spinosi: «Me interesa más la emoción del sonido que la belleza»

  • El maestro francés dirige a la OSCyL en un concierto participativo en el que se interpretará 'El Mesías'

Hay directores que trabajan solo para el resultado el día del concierto. Hay otros interesados en el proceso de creación del sonido, en su relación de los músicos, en la lectura emocional de la partitura. Jean-Chistophe Spinosi pertenece a los segundos. Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León le disfrutan. «No sabemos que saldrá en el concierto, pero trabajar con él es un estímulo», dicen. En el mismo ensayo cita el evangelio para explicar a Händel y a Federer para aludir al cómo acometer cierto pasaje, más como el tenista suizo que como la gloria nacional, Rafa Nadal.

Según su agenda, parece imposible que Spinosi pueda seguir rutina deportiva más allá del podio. Eso sí, cuando se sube a él practica el salto, el fondo y el equilibrio. Su semana en Valladolid comenzó el domingo, con un concierto del Ensemble Matheus, el que fundó como violinista en 1991. Desde entonces no ha parado de tocar, hacer música barroca, sinfónica, tener una especial atracción para los cantantes jóvenes y dirigir ópera. Para Spinosi la música tiene una dimensión ‘teatral’ tan importante como la sonora. El martes lo demostró uniéndose sus músicos al Ensemble Barroco de la OSCyL y con la voz del coreano David DQ Lee. Ymañana viernes dirige ‘El Mesías’, de Händel, con la presencia de varios coros locales. Las entradas para este concierto participativo están agotadas.

¿Por qué gusta tanto este oratorio? «Creo que nos da esperanza y amor, algo que el mundo necesita en estos momentos. Incluso aunque no seas creyente, sientes algo al oírlo. Cada vez que lo dirijo es una revelación», dice Spinosi. Aunque no quiere ser encasillado en la interpretación historicista de la música antigua, «yo hago de todo», lo cierto es que los músicos de la OSCyLquerían hacer este repertorio con él. «Quizá porque me sienten más como un colega, más que como un director. Mi forma de trabajar, da igual que sea Bizet, Debussy, Vivaldi o Mozart, es proponerles la dramaturgia de la música, buscar su teatro, buscar el sentido a cada segundo de música y crear su sonido real. Me interesa más la emoción que transmite el sonido que la belleza, más que sea significativo que perfecto. Busco la dramaturgia, el sentido de la partitura y a partir de ahí trabajamos, le propongo ideas sobre el escenario. La música es un reto cuando llegas al ensayo con ideas subjetivas. Te enamoras de esa partitura y su interpretación y procuras que todos se enamoren y compartamos todos lo mismo». Coge carrerilla el maestro francés a pesar de al fatiga de estar trabajando sin parar desde agosto.

«Volviendo a ‘El Mesías’, desde la primera nota, antes de que haya nacido Jesús, sientes el drama. El niño va a morir por nosotros, es una parábola de la vida. Todos estamos así en este planeta, hay dolor, hay problemas, guerras, pero también la posibilidad de dar y recibir infinito amor». Y explica lo que advierte el evangelio cuando señala «que si solo atiendes a la letra de la ley, a su literalidad, pierdes su sentido y su corazón. Eso mismo pasa con las partituras, si solo lees notas eres como una máquina». Construir la música pasa para Spinosi por «lo primero es cómo deja salir la emoción el músico a través de sus manos. No es un proceso sencillo pero debiera ir del corazón a las manos y después pasar por el cerebro».

Otro de los aspectos más interesantes en el desarrollo musical de Spinosi y su ensemble es probar continuamente la forma de estar en el escenario, «debiera haber más formas de disfrutar un concierto que la liturgia que tiene ya un siglo tras de sí».