El Norte de Castilla

Detalle de la partitura que incluye El Bosco en 'El Jardín de las delicias'
Detalle de la partitura que incluye El Bosco en 'El Jardín de las delicias' / El Prado

La música del infierno del Bosco

  • Ernesto Monsalve estrena su composición ‘El jardín de las delicias’ este sábado en el Teatro Carrión de Valladolid

Pereza, gula, lujuria y cualquier devaneo sensual, entre los que se encuentra la música. La tabla derecha del tríptico ‘El jardín de las delicias’, del Bosco, describe a su manera satírica todas esas debilidades humanas que conducen al infierno. Allí, un pecador es marcado en sus nalgas con una divisa musical, unos neumas medievales que junto a los del cantoral de al lado podrían parecer aleatorios, ornamentales. Decorativos o no, guardan una melodía de la que ha partido Ernesto Monsalve para componer su obra homónima ‘El jardín de las delicias’, una descripción musical del infierno del Bosco que estrena este sábado en el Teatro Carrión.

La Filarmónica de Valladolid, que él dirige, dedica su concierto de Santa Cecilia el próximo sábado a homenajear al Bosco en el quinto centenario de su muerte. «El pintor considera la música y los músicos como elementos pecaminosos, merecedores de tortura. De hecho los instrumentos son artefactos para torturar las almas de los condenados», explica Monsalve, quien lleva interesado en la ‘música’ del flamenco desde que la Universidad de Oklahoma «descifró la melodía, de corte lúgubre, tétrico, con tintes contrarios al dictamen de la Inquisición. Esa es la base de mi composición». Aunque el propio Monsalve recuerda que ya en 1978 la grabó un musicólogo español, Gregorio Paniagua con su grupo Atrium Musicae, bajo el título de ‘Codex Gluteo’, en el sello Hispavox.

El músico vallisoletano ha compuesto una obra de unos 15 minutos que «es un recorrido por esa tabla concebido como una maquinaria a la que hay que dar cuerda, representada por la carraca. Acaba en una danza macabra en la que los demonios festejan la tortura de las almas condenadas». La creación de esos efectos tiene su base en la percusión, «hay platos, xilófonos, timbales, gong, látigos, carracas. También utilizo la cuerda para recrear los suplicios». Su música quiere transportar al público hasta la Edad Media y para ello recurre al lenguaje atonal, «para generar efectos discordantes y molestos al oído. Las trompas introducen la melodía del cuadro pero en vez de en su registro habitual, mucho más agudo, simulando el sonido al que tenemos asociados los fantasmas». Monsalve utiliza el tono satírico del Bosco para redimir a los músicos de su burla.

Además de esta obra de estreno, la Filarmónica completa la velada con la ‘Sexta sinfonía’, de Beethoven, la ‘Pastoral’. «Beethoven igual que el Bosco recrea los paisajes como fondo de un día de campo. Creo que es una buena combinación para cerrar el homenaje al Bosco», concluye.

ln· Sábado, Teatro Carrión, 20:30 h. De 10 a 20 euros.