El Norte de Castilla

Román González Escalera, compositor.
Román González Escalera, compositor. / Henar Sastre

«En mis obras exijo atención
y a cambio doy algunas
partes de escucha más fácil»

  • La OSCyL estrena esta semana la obra de Román González Escalera, ganadora del concurso de composición para celebrar los 25 años de la orquesta

«A veces el silencio/ convoca algarabías...», así comienza el poema ‘Fuego mudo’ de Mario Benedetti del que brota la obra ‘Nunca solo...(Fuego Mudo)...Sólo nunca’, de Román González Escalera. Es la composición ganadora del concurso que convocó la Orquesta Sinfónica de Castilla y León para el estreno de esta temporada, la número 26 que celebra sus 25 años de historia y que se inicia mañana. El programa ha sintetizado el título en ‘Misterio’, ocho minutos de música sinfónica escrita por este manchego residente en Valladolid y profesor en Ciudad Real.

«A veces la música surge de un poema, de un cuadro, de la relación con otras artes, o como en lo que estoy ahora, de una flor nacida en el asfalto», dice el joven compositor. «Esta obra es una sucesión de texturas que parece que van a llegar y no llegan. He estado componiéndola durante tres meses este verano, que no es mucho para una obra orquestal». Está contento porque se ha entendido bien con Andrew Gourlay, el director titular de la OSCyL, que estrena también su primera temporada en este cargo. «En seguida ha captado lo que quería privilegiar, es importante porque no hay tantos ensayos». A sus 29 años, González Escalera considera que aún está «buscando mi propio lenguaje. Esta obra denota la influencia de mi maestro Aureliano Cattaneo, así como de Ligeti o Mauricio Sotelo. Componer para una orquesta es complicado por la carga histórica y sinfónica. Beethoven, Brahms, Mahler, siempre están ahí porque con ellos aprendes a orquestar, a usar las secciones. Luego intentas evitar esa influencia y desarrollar tu propia armonía, estilo, textura, intentas crear algo propio aunque el pasado esté en ello».

El hándicap de la música contemporánea, la resistencia del público a sonoridades diferentes, lo entiende y ha desarrollado su propia estrategia. «Hay compositores contemporáneos que tienen su público y les cuesta abrirse a otros. Ellos defienden sus ideas y su forma de decir las cosas. En mi caso, siempre he pensado que en el medio está la virtud. Si queremos abrir al público a la música del siglo XXI, hay que dar y exigir a la vez. Por un lado, en mis obras exijo atención en la escucha y por otro, doy algunas secciones o partes de audición más fácil», explica este alumno del compositor vallisoletano Alberto Posadas. «Él no ha estrenado en su ciudad, y yo tampoco en Ciudad Real. No somos profetas en nuestra tierra». Devenida de esta resistencia auditiva, la dificultad para estrenar nuevas obras.

«Estrenar es difícil»

«Este ha sido mi primer encargo y estoy en conversaciones para otro. Luego te tienes que buscar las mañanas. A veces hay que apuntarse a cursos de compositores que no te interesan demasiado pero que llevan aparejado el estreno de tu obra. Tienes que sacrificarte y pagar para que te estrenen. Lo que buscas es que las orquestas y los ensembles te conozcan y quieran tocar tu música. También en mis clases en el Conservatorio de Ciudad Real incluyo entre obras del siglo XX y XXI alguna propia».

La música de González Escalera estará envuelta en un programa muy ecléctico. Entre Wagner, Knussen y Debussy, destaca otra obra del gran repertorio que es nueva para la OSCyL, el ‘Concierto de piano para la mano izquierda’, de Ravel.

Esta obra fue compuesta para Paul Wittgenstein, pianista vienés que perdió su brazo derecho en la I Guerra Mundial. El francés Jean-Efflam Bavouzet será el solista de esta pieza, que ha grabado y tocado por todo el mundo.

En este primer concierto de la temporada se estrena la propuesta Fila OSCyL. Tres personas del público podrán sentarse en el escenario del Miguel Delibes, entre los músicos, para escuchar de otra manera el programa.