El Norte de Castilla

Actuación de uno de los grupos el la zona de la cafetería del Auditorio Miguel Delibes.
Actuación de uno de los grupos el la zona de la cafetería del Auditorio Miguel Delibes. / Henar Sastre

Rock entre boleros y música clásica en el Auditorio Miguel Delibes

  • La jornada de puertas abiertas llevó a cientos de personas a disfrutar de los conciertos

Boleros, rumbas y flamenco animaban el ambiente en la zona del bar del Auditorio Miguel Delibes ante un público entregado al ritmo. En los pasillos, un concierto de piano alternaba con la cadencia machacona que imprimía un pinchadiscos desde el segundo piso, secundado en el baile por grupos de jóvenes. De la Sala de Cámara llegaba el sonido trepidante de un grupo de rock, alternado después con melodías de formaciones como Quinteto Duero y Brunetti Ensemble, relevadas a su tiempo por el grupo de danza Ygdrasil y sus contorsiones sobre el escenario.

La jornada de puertas abiertas convirtió ayer al Auditorio Miguel Delibes en un espacio repleto de sonidos, intérpretes y espectadores dispuestos a adentrarse en este templo de la música que desde su apertura en 2007 se ha convertido en el espacio sinfónico de referencia de Castilla y León.

Por quinto año consecutivo se organiza esta jornada de puertas abiertas en el Auditorio Miguel Delibes, una iniciativa cuyo objetivo es mostrar sus instalaciones incentivando al público para adentrarse en la sede permanente de la Oquesta Sinfónica de Castilla y León, que ayer protagonizó el concierto con el violinista vallisoletano Roberto González-Monjas en la dirección.

No faltaron actividades didácticas como el programa ‘Tantas cuerdas que ni me acuerdo’ –una iniciativa que propone el conocimiento de la música antigua–, ni la magia y el microteatro. Y tampoco las risas que arrancó del público un músico del concierto de rock cuando se disculpó por anticipado si algo no salía bien: «Estamos acostumbrados a las fiestas en plazas de pueblo y el Auditorio nos viene un poco grande, aquí hay gente más sobria».

Entre tanto, jóvenes, parejas, familias con niños y asistentes de todas las edades entraban y salían de una sala a otra, paseaban por los anchos pasillos del Auditorio en pos de las melodías que brotaban de cada rincón del edificio. «Hemos venido en otras ocasiones como esta hasta el Miguel Delibes para disfrutar de una jornada de música en directo donde puedes escuchar una gran variedad de estilos y apreciar unas instalaciones tan espléndidas como estas», comentaba ayer Carmen Ginovart. Mientras, a medida que avanzaba la tarde, continuaba llegando más gente que rápidamente se dispersaba en busca de su estilo musical preferido.