El Norte de Castilla

Juan Ángel Vela del Campo, en el Palacio de Villena.
Juan Ángel Vela del Campo, en el Palacio de Villena. / Ramón Alonso

Schubert y Wagner, los polos del romanticismo

  • Juan Ángel Vela del Campo llevó al público del Museo de Escultura por el ‘Viaje de invierno’ hasta ‘El holandés errante’

Tras casi tres décadas ejerciendo la crítica musical Juan Ángel Vela del Campo prefiere ahora sugerir a través de la palabra, animar al público en directo a degustar la música que emitir juicio sobre ella. Así lo hizo en la tarde de ayer el ensayista en la conferencia que ofreció en el Palacio de Villena, dentro del ciclo de actividades ‘A la sombra de los tilos’, que acompaña la exposición ‘Últimos fuegos góticos. Escultura alemana del Bode Museum de Berlín’ del Museo Nacional de Escultura.

«Esta es una invitación al viaje por la música romántica centroeuropea del siglo XIX. Hablar de romanticismo es hablar de la noche, del viaje, la soledad, la libertad, la naturaleza. Beethoven es considerado final del clasicismo, comienzo del romanticismo por su concepto de la libertad que despliega en los coros de ‘Fidelio’ o en la ‘Novena sinfonía’», anunció.

Ni los precedentes, ni los continuadores «tan solo el primer Brahms, pero ya no sus siguientes obras, ni Mahler, ni Bruckner». Vela del Campo quiso acotar su muestra entre dos autores, Schubert y Wagner, «los dos polos del romanticismo del XIX». Del primero toma el ciclo de lieder ‘Winterreise’ (Viaje de invierno) y del segundo, dos óperas ‘Tristán e Isolda’, «en cuanto a expresión de la noche y el amor extremo» y ‘El holandés errante’ «volviendo al viaje, al exceso, a la leyenda». Si el primero es exponente del romanticismo íntimo, de la música cercana, familiar, el segundo es el espectáculo, «la explosión orquestal, el delirium tremens».

Entre ambos, Vela del Campo se refirió brevemente a dos hitos románticos como los ‘Nocturnos’ de Chopin, especialmente el «número 20, que es póstumo, por la enorme difusión de ese lento, lentísimo» y a ‘El cazador furtivo’, de Karl Maria von Weber.

El ensayista eligió media docena de citas musicales, prescindiendo deliberadamente de los estímulos visuales. «No quiero condicionar la escucha, la cita debe ilustrar la comprensión».

Para la ‘soirée’ de ayer, el conferenciante eligió las versiones que «más sentimiento transmiten, aunque quizá no sean las más limpias». Entre los elegidos estaba el tenor inglés Ian Bostridge, quien hace tiempo cantó estos lieder de Schubert en el Miguel Delibes. «El romanticismo se caracteriza también por esa especial relación con la poesía popular, más allá de los Goethe y compañía. Esa poesía popular que cuenta el ciclo natural es la que utiliza Schubert». Pasó el XIXy permanecieron buena parte de los conceptos románticos, «hasta hoy hay unromanticismo del siglo XXI, seguimos usando el adjetivo para referirnos a ese mundo».

Historia de la música

Juan Ángel Vela del Campo ha sido crítico durante 28 años, la mayor parte de ellos en ‘El País’. «Ahora no está en mi ánimo escribir, prefiero hablar. Eso sí si me ponen un reto, reseñar un disco raro o preparar una conferencia sobre un compositor de zarzuela que nadie conoce o la polifonía georgiana, voy de cabeza». Coordinador de la ‘Historia de la música de España e Hispanoamérica’, «ya hemos publicado seis volúmenes y quedan dos. Estoy deseando acabarlos». Juan Vela del Campo mantiene una colaboración musical en el programa ‘La ventana’, de Carles Francino en la SER.

Las próximas conferencias serán ‘El nuevo cine alemán. Héroes asociales’, a cargo del director y profesor Paulino Viota, el día 4 de octubre, y ‘El alfabeto de los árboles’, por la artista Eva Lootz, el 3 de noviembre.