«La grabación ha pasado de lo exclusivo a lo participativo»

El técnico y músico Armando Fernández, en su nuevo estudio
El técnico y músico Armando Fernández, en su nuevo estudio / Ricardo Otazo
  • El veterano técnico estrena nuevas instalaciones con 200m2 para ensayar y grabar

  • Armando Fernández Director de los estudios Armando Records

Como muchos grandes proyectos, la trayectoria de Armando Records también comenzó desde un pequeño local subterráneo. Hace 26 años el músico y técnico de sonido Armando Fernández abría su estudio de grabación en uno de los modestos espacios de las Galerías Campogrande. Allí se registraron nada más y nada menos que 300 producciones discográficas de todos los estilos y colores musicales. Este año, el que fuera batería de grupos emblemáticos de los 80 como Nadie o Automáticos, estrena nuevas instalaciones en el polígono ‘El Jalón’ de Valladolid. Y lo hace adaptándose a los cambios de las exigencias y necesidades de los artistas. 200 metros cuadrados albergan cuatro salas de ensayo y grabación además de un estudio principal. De esta manera, Armando Fernández da rienda suelta a un amplio abanico de servicios que abarca también innovación educativa, equipos móviles, masterización, producción y sonorización externa. Celtas Cortos acaban de grabar allí ‘Por ser de Valladolid’, todo un himno deportivo local en el que participan representantes del deporte vallisoletano para apoyar al Real Valladolid en su deseo de recuperar su hueco en la Primera División.

Más de un cuarto de siglo vertebrando música, ¿le produce cierto vértigo echar la vista hacia 1989 cuando comenzó su trayectoria al frente de un estudio?

Me produce cierta satisfacción, fíjate, porque he podido trabajar en lo que a mí me gusta. He aprendido no solo a nivel técnico sino también a nivel personal. Y creo que me he sabido desenvolver ya que no me he cerrado nunca a ningún estilo. Especializarte en algo a veces es perder un aprendizaje global que es muy valioso en este sector. He grabado desde música clásica hasta rock o folk. He grabado grupos, orquestas, documentales.... y en cierto modo me siento pionero. Por ejemplo el primer disco hecho completamente en Valladolid fue el de un grupo llamado Festi Davini que se hizo en mi estudio. Ver varios discos grabados por mí en una exposición como ‘Días de Vinilo’ que se expone ahora en el Museo Patio Herreriano te da cierta alegría.

Ha vivido en primera fila la transformación musical analógica en digital... y ahora la vuelta a los vinilos. ¿Cuando comenzaba pensó que una pantalla de ordenador podría sustituir a las clásicas mesas de mezclas?

No tanto... pero sí que intuía algo. Yo ya empecé con ordenador en 1989. Ya tenía un Atari, Midi y trabajaba con pantalla de ordenador. Luego en los 90 comenzaron ya los sintetizadores que grababan medio minuto de audio y cosas así. Costaban una pasta increíble y los usaban gente como Nacho Cano o Mike Oldfield. Soy de los primeros en España que comenzó a trabajar sin mesa de mezclas externa. Pero no podía imaginar hasta donde hemos llegado. Ahora mismo el ordenador es casi aquel estudio que soñé tener en 1989. Solo le falta la secretaria guapa y la máquina de Coca-Cola.

A sus 52 años inicia un nuevo ciclo convirtiendo Armando Records en algo más que un estudio. ¿No hay marcha atrás a estas alturas?

El mundo de la grabación está obligado a volverse más participativo entre el técnico, el estudio y el músico. Es cuestión de entender los tiempos y adaptarse a ello. El sector ha llegado a un momento en el que se tiene colaborar con el usuario o cliente. Ahora son tiempos de ofrecer al artista un sinfín de posibilidades. Aquí los músicos pueden grabarse todo su disco o, si quieren, parte de él ya que hace tiempo que existen los ‘Home Studio’ y hay que adaptarse a ello. Y pueden utilizar las salas de ensayo por horas o por más tiempo. Y por supuesto también pueden grabarse los ensayos. Existe la opción de grabar en casa y mezclar el disco aquí.

Ahora que tiene un estudio más grande ¿cabe la posibilidad de que algún grupo quiera grabar en directo en vez de por tomas?

Tengo varias salas. La más grande permite grabar en directo a un grupo entero a la vez. O bien grabar la base. Grabar con todos los músicos a la vez como si se tratase de un concierto ofrece un ambiente especial, está claro. Es ese ambiente que no lo dan las horas de ordenador perfeccionando o corrigiendo errores. Es música en vivo al fin y al cabo.

Usted tocó en los míticos Nadie y también en Automáticos, bandas que vistieron de prestigio el pop vallisoletano de los 80 ¿Con qué se queda de todo aquello?

Todavía alucino cuando voy a algún bar y siguen pinchando ‘Carla’ de los Nadie. Es todavía una especie de himno local. Fueron años juveniles y fueron los años que me llevaron a forjar mi carrera dentro de la música y del sonido. Toqué después con más gente como El Viaje de las Flores o Magenta. De ser músico pasé al mundo del estudio de grabación en plan autodidacta aunque también aprendiendo de un montón de amigos, claro.

Cuarto de siglo da para grabar a muchos músicos. ¿Con qué artistas o banda ha tenido mayor química en el estudio?

Grabar es convivir. Y en la química también tiene mucho que ver el nivel y la profesionalidad. Con Celtas Cortos he pasado muchas horas. Y lógicamente ellos son muy profesionales porque llevan muchos años viviendo de la música.

También grabó los premios del Concurso NorteRock de El Norte. ¿Cómo ve a las nuevas generaciones musicalmente?

Antes éramos menos y no había los medios que hay ahora. Pero en proporción había más gente que tocaba medianamente bien. Ahora los chicos o tocan muy bien o tocan muy mal. Al instrumento hay que echarle las mismas horas de trabajo de siempre. Ahora creo que se pasa más tiempo viendo youtube que tocando la guitarra. Hay como una especie de extrapolación. Lo bueno de ahora es que ya no es imprescindible irse a Madrid o a Barcelona para aprender.

¿Próximos horizontes de Armando Records?

El mundo de la grabación se ha convertido en algo más accesible después de haber sido algo demasiado exclusivo. Y esto ha llevado a que pueda abrir el estudio al mundo de la innovación educativa. Estoy realizando conferencias y recibiendo visitas al estudio de colegios, academias y universidades. En estas visitas los alumnos pueden grabar y disfrutar de la experiencia de una manera didáctica. En definitiva, participación y colaboración.