El Museo Nacional de Escultura se suma a los actos por el centenario de la muerte de Rodin

Auguste Rodin, en sus muchos talleres de trabajo. /El Norte
Auguste Rodin, en sus muchos talleres de trabajo. / El Norte

Acoge una exposición fotográfica con imágenes procedentes de los fondos del Museo Rodin (París) y materiales del taller de vaciados del antiguo Museo Nacional de Reproducciones Artísticas

EL NORTEValladolid

El Museo Nacional de Escultura, con sede en Valladolid, se ha sumado a la lista de homenajes dedicados al gran escultor francés Auguste Rodin, cuando se cumplen cien años de su muerte. A partir de su ejemplo, el museo ha querido hacer hincapié en la idea de que la copia en yeso siempre ha estado relacionada con el proceso creativo, llegando a ser elevada a la categoría de obra de arte en la colección que este museo expone en la Casa del Sol.

Auguste Rodin (1840-1917) ocupó una veintena de talleres a lo largo de su vida. La villa des Brillants, en el bosque de Meudon, y el hôtel Biron, en París, se convirtieron en lugares consagrados a la creación de su obra, pero el taller que más tiempo mantuvo activo fue el llamado Depósito de mármoles.

Los talleres de Rodin eran, como suelen ser los talleres de escultores, lugares fríos, polvorientos y húmedos, sin apenas mobiliario, y poblados de trabajos en curso: modelos de arcilla envueltos en telas húmedas, vaciados de yeso y esculturas de mármol inacabadas.

Como la mayoría de sus coetáneos, Rodin se encargaba principalmente del modelado en barro y confiaba a sus oficiales el agrandado, la ejecución de sus mármoles, el vaciado y el acabado de sus esculturas, supervisando personalmente todas las etapas.

Sus yesos, a los que se refería con ironía como sus despojos, tenían un gran valor para él y los almacenaba cuidadosamente para volver a reutilizarlos tantas veces como fuera necesario.

Una mano, un brazo, una crin de caballo, una oreja de mujer...el maestro encargaba vaciados de las obras que modelaba.

A partir de aquel tesoro de formas y gestos que desbordaba los cajones, las mesas e incluso el suelo de su taller, Rodin trabajó por combinación, cambios de escala y asociaciones, llegando a dejar a la vista las costuras producidas por los moldes en la superficie de algunas de sus esculturas, tal era su obsesión por lo espontáneo más allá de lo natural.

De esta forma, el Museo Nacional de Escultura inaugura hoy y hasta el 4 de febrero una exposición fotográfica que contiene imágenes procedentes de los fondos del Museo Rodin (París) y materiales del taller de vaciados del antiguo Museo Nacional de Reproducciones Artísticas. El Museo completará este homenaje en diciembre con actividades que servirán para completar la pequeña muestra.

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