De Villena lamenta que la poesía viva «como un gorrioncillo inexperto»

Luis Antonio de Villena, en su animada charla con Jesús Fonseca. /Henar Sastre
Luis Antonio de Villena, en su animada charla con Jesús Fonseca. / Henar Sastre

El escritor presentó en la librería Oletvm el segundo tomo de sus memorias, «testimonio de ese mundo que se ha desvanecido»

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Eran unos años en los que todo iba bien, de recuerdos que normalmente se levantan de aquellas mañanas en la piscina bajo un calor abrasador… y, al salir la luna, en las madrugadas de fiesta y cierta –y saludable– inmoralidad. Eran los ‘Dorados días de sol y noche’, tal y como ha bautizado Luis Antonio de Villena su segundo libro de memorias, de recuerdos tamizados por la literatura y el filtro del tiempo, y que el autor presentó en la librería Oletvm junto a los también poetas y periodistas Jesús Fonseca, de La Razón, y Carlos Aganzo, director de El Norte de Castilla.

«Son los años de una vida que fue, que ya no es, y que hoy ha desaparecido», repitieron varias veces a lo largo del acto Aganzo y De Villena, que con éste prorroga su particular aportación a la hoy revalorizada «Literatura del yo» tras publicar en 2015 ‘El fin de los palacios de invierno’. Estos libros ven la luz en un momento histórico para el autor, la desaparición de una época, y funcionan como «testimonio de ese mundo que se ha desvanecido y que ayudará a quien no lo ha vivido a emocionarse con lo que sucedía en aquellos días».

Sus vivencias junto a grandes nombres de nuestra literatura como Jaime Gil de Biedma, Ángel González, Paco Brines o Rosa Chacel –llena de una vitalidad y un genio «tremendo» que le hacían pedir los cafés «recafeinados»– le han permitido rememorar una época que para él ha sido «una suerte» vivir, por el nivel cultural, los valores ostentados y la forma de ver el mundo.

Recordó De Villena a Carmen Romero, esposa de Felipe González, y cómo ambos frecuentaban la misma librería donde en alguna ocasión el escritor sorprendió a la mujer adquirir alguna novela para su marido. No olvida tampoco que, en las antípodas ideológicas del socialista, Aznar también se preciaba de leer poesía: «Eso es una tradición decimonónica que hoy se ha perdido», apuntó con su habitual socarronería aparentemente inocente, «si hoy un político quiere destacar un esfuerzo no recurre a un general de Alejandro Magno citado por Plutarco en sus ‘Vidas paralelas’, sino que acude a la lesión de un tenista». Por esto la crisis que tanto vapuleó al mundo a comienzos del nuevo siglo no es solo económica; también «de época», lo que permite a De Villena interpretar que en estos momentos nos encontramos sumergidos en lo que él llama «la Edad Media tecnológica»; un momento de cambio y profunda transformación que supone el desagradable final de una época y una entrada en decadencia hasta el asentamiento de la Edad siguiente. Una recesión que también ha afectado, bajo su punto de vista, a la clase política; «donde la derecha es más rancia que nunca y la izquierda ha confundido la ideología con la higiene».

Recuerda De Villena que Carmen Romero compraba novelas para su marido, y que Aznar se preciaba de leer poesía

Su pesimismo se redondea con la actual situación de la Cultura, en una era donde «la poesía vive en el aire como un gorrioncillo inexperto» y donde «hay una vuelta al folletín»; y la lectura entendida como forma de conocimiento que genera ideas en una cabeza inquieta y curiosa es cada vez más y más minoritaria. Todo ello también responsabilidad, señaló, de un estado español que «antes daba diez a la cultura y ahora da dos», que ha «agrandado el vacío cultural» mediante una fiscalidad sustancialmente agresiva para quien gana menos «que un futbolista o que un banquero».

Público asistente a la presentación en la librería Oletvm.
Público asistente a la presentación en la librería Oletvm. / H. Sastre

A comienzos de esta presentación, Jesús Fonseca señaló que solo se podía sentir hacia De Villena «devoción y admiración», al tratarse este de un autor «imprescindible y universal» y que llegó a ser «el primero en ser capaz de decir aquello que muchos no se atrevían a señalar»; si bien lejos de otros «cantamañanas» de los que se discernía por «poner a más de uno en su sitio a través de la inteligencia y la ironía».

De acuerdo al periodista, «el mundo de la cultura no sería hoy lo mismo sin un hombre tan erudito y enraizado» al que no se le había tratado con la justicia que se merecía; un juicio que De Villena rechaza categórico: «Tengo un pasado lleno de momentos álgidos, un gran sol interior y ciertas dosis de melancolía».

De Villena adelantó en la presentación que su tercer volumen solamente abarcará hasta el año 2015, comienzo de esa Edad Media Tecnológica. Sí que sopesa, no obstante, concluir con una especie de «discurso postapocalíptico que se levante de los escombros del viejo mundo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos