Superlópez, un héroe políticamente incorrecto

El rostro de Superlópez. /Jan
El rostro de Superlópez. / Jan

Se cumplen 45 años del emblemático personaje de Jan, que celebra el aniversario con adaptación al cine y nuevos álbumes

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Sus inicios fueron como los del cine: mudos. Una colección de cuatro viñetas, sin palabras, trazaba lo que apenas era un gag propio de un Charlot o de un Buster Keaton –por aquel entonces más conocido como 'Pamplinas'– que conjugaba la idiosincrasia del hombre de la calle con la mitología del superhéroe. Más adelante, fiel a la lógica de Bruguera, mantuvo el gag a la lógica de una página, con frecuencia en torno a una breve aventura que se interponía en el compromiso laboral o marital, con desastrosas consecuencias en uno o en otro sentido, dada la imposibilidad de conciliar ambas vidas. Finalmente, la narrativa de cuarenta páginas ha terminado asentando las dinámicas de Superlópez, que han ido desde la fina guasa contra el cómic americano hasta la aventura de viajes convencional, para hoy suponer una de las críticas políticas más explícitas en un cómic que, en cualquier biblioteca, sigue conservándose en la zona infantil. Toda esta evolución abarca ya cuarenta y cinco años, hasta un año en el que se presenta un calculado regreso mediático del más representativo personaje de Jan –seudónimo, como su creación, del nombre Juan López– que incluye la apuesta mediática de la editorial Penguin Random House –con el regreso anunciado, en el Salón del Cómic de Barcelona, del clásico sello– y la adaptación cinematográfica a cargo del popular cómico y actor Dani Rovira.

En aquellas primeras historias de Superlópez, de cuatro viñetas y sin bocadillos, se respira la mayor metafísica del personaje: no termina de quedar claro si el superhéroe existe o si, por el contrario, resulta un producto de la imaginación del anodino Juan López, un ciudadano medio frustrado ante las pequeñas injusticias de su cotidianidad –desde atracos a accidentes callejeros– que se proyecta como un hombre extraordinario capaz de enfrentarse a cuanto se le plantea. Ya en Bruguera, ayudado por el historietista Carlos Conti, Jan y Superlópez redibujan algunos de los chistes más recurrentes del sello editorial; situaciones ceñidas a la página que, con ínfimas variaciones, recrean los grandes personajes en prácticamente todas sus manifestaciones. Quizá lo más relevante de esta etapa es ver a un Juan López casado con el personaje de María –una mujer que no volvería a reaparecer– pero, por lo demás, estos tebeos suponían, como el grueso de todo producto Bruguera, la máxima expresión del humor del equívoco –visual, auditivo o circunstancial– que construía la tensión narrativa en los dos primeros tercios de la historia hasta que el entuerto se resolvía, sin fisuras, en el segmento final.

La aparición de Efepé –Francisco Pérez– en la vida de Jan resulta decisiva para el renacimiento del Superlópez más extendido en el imaginario colectivo español. 'Las aventuras de Superlópez', primer número del considerado 'canon' del personaje, enlaza una colección de pequeñas historias cortas en las que brota, mejor que en ningún otro número, la parodia con respecto a Superman. Nacido en Chitón –en lugar de Krypton–, Superlópez abandona su planeta en una nave espacial y aterriza en la Tierra donde, adoptado por una familia humana, concilia su lucha contra las amenazas de supervillanos y seres de otro mundo con su trabajo de oficinista en una empresa de publicidad. Su jefe sin nombre se parece físicamente, y mucho, a Perry White –el editor del Daily Planet donde trabaja Clark Kent–, y su compañero del periódico –a veces rival celoso, a veces aliado y amigo fiel– Jaime González es un más que evidente trasunto del compañero de Kent, Jimmy Olsen.

Pero sin duda el mayor hallazgo es el personaje de Luisa Lanas. A diferencia de Lois Lane, Luisa es una mujer de mal genio y carácter fuerte, que se siente sinceramente atraída por Juan y desprecia al vanidoso Superlópez, al que tacha con frecuencia de «medianía» y «metomentodo»; toda una inversión de valores en el que supone, con creces, el mejor gag recurrente y el que mayor capacidad de supervivencia ha demostrado a lo largo de los 45 años de esta serie.

Parodia, viajes, crítica

La construcción del universo del personaje como parodia del cómic americano de los superhéroes, hoy revalorizado por las películas de Marvel y DC, suscitó la creación de emblemáticos villanos –el profesor Escariano Avieso, creador de los circuitos escarolitrópicos gmnésicos; Al Trapone, Refuller D'Abastos, Lady Araña– y aliados –el Supergrupo, trasunto de los Vengadores y la Liga de la Justicia; el inspector Hólmez y su hija Martha–, así como ambientaciones inspiradas en reconocibles hitos de la literatura, como 'Las minas del rey Soplomón', 'Al centro de la Tierra' o 'El Señor de los Chupetes'. De ahí, la serie pasó a una fase más convencional inspirada en países de diferente exotismo –Bulgaria, Japón, México– en lo que para muchos supuso un descenso notable de calidad. El propio Jan ironiza con frecuencia en boca de sus personajes sobre las críticas que recibe –«Sus historias van de lo soso a lo lamentable en lugar de criticar a los superhéroes americanos esos»–, hasta el punto de autodenominarse especialista «en catálogos turísticos».

Pese a sus altibajos, como los prescindibles Gemelos Superlópez, la serie ha tratado de mantener un estado de salud robusto apostando, cada vez con mayor frecuencia, en una serie de elementos de crítica social y política inusitados para un cómic que las bibliotecas se empeñan en considerar infantil. Así, Superlópez ha abordado, sin cortapisas, la problemática nacional de los inmigrantes, el desastre del Prestige, la drogadicción en los jóvenes, el ecologismo, la burbuja de las hipotecas, la irrupción del teléfono móvil, los desahucios, los recortes de la crisis, la corrupción política y económica, el radicalismo islámico y las exenciones fiscales a la Iglesia Católica, entre otros temas de calado mediático.

La apuesta que este año se vertebra en torno a revitalizar la figura de Superlópez va más allá de la producción que desarrolla Javier Ruiz Caldera con Dani Rovira en el papel principal. Penguin Random House ya ha lanzado, el pasado mes de marzo, 'Nuevas aventuras de Mambrú'; continuación de uno de los álbumes más conseguidos de la serie –'Mambrú se va a la guerra'– y que vuelve a poner el foco en la presencia de comunidades terroristas en la sociedad catalana. La obesidad será el tema que aborde 'Superlópez XXL', el cómic que verá la luz, previsiblemente, a comienzos de junio. Ya en octubre, 'Robinson' volverá a fijarse, como en su día hiciera 'Politono Hamelín', en el poder de subyugación de los teléfonos inteligentes. Y noviembre cerrará el año con el monográfico 'El gran libro de Superlópez', colección de datos y curiosidades de la supermedianía más célebre en la Historia de la historieta.

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