El sapo que necesita un beso de princesa

Una de las ilustraciones de 'El beso'. /El Norte
Una de las ilustraciones de 'El beso'. / El Norte

Los cuentos infinitos de la editorial Tralarí saltan del papel al cartón en su nueva etapa

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑO

Tiene título, portada, el protagonista en ella, casi parece un cuento al uso. Sin embargo una vez extraído de su sobre, ‘El beso’ habla de otra manera de entender el arte gráfico y literario de contar historias. Ni álbum, ni juguete, o ambas cosas a la vez. La nueva entrega de la editorial Tralarí, uno de sus cuentos infinitos que se leen a medida que se desentraña el puzzle papirofléxico. Cintia Martín y Consuelo Digón han atendido las demandas del respetable y han saltado del papel al cartón. Aún con marcas en sus manos, acaban de aprender a usar la guillotina. Mantienen la marca de la casa, ellas lo idean, ellas lo fabrican.

«Nos pedían profesores y niños un material más resistente y fácil de manejar, así que hemos probado con este cartón. Si va bien, tenemos otra historia preparada», explica Cintia, la ilustradora. Lo que era un trabajo de oficina en casa demanda ya un taller, así que se han lanzado y han abierto lugar de cuentos a pie de calle en La Rondilla, rodeadas de ilustradores vallisoletanos. ‘El beso’ es hermano de ‘En una cabeza’, ‘Érase un rey’ y ‘La manzana’, creados gracias a una campaña de crowdfunding en 2012. Desde entonces Cintia, arquitecta, y Consuelo, abogada, han seguido indagando en distintas formas de crear historias en soportes que recuerdan al libro sin serlo. En ‘El beso’ hay una princesa y un sapo, pero sus papeles no son los habituales. Es el batracio quien busca un beso que le transforme en una infanta capaz de leer para poder seguir en ese cuento infinito, leyendo sin que nadie le moleste. Las autoras vuelven a provocar la sorpresa en sus lectores.

El sello vallisoletano Tralarí fue reconocido en la última edición del Festival de literatura y artes infantil y juvenil (FLIC) de Barcelona. El jurado premió la coherencia y la integración de ilustración y texto en los trabajos de Cintia Martín y Consuelo Digón. La creatividad de las autoras, que comenzaron en la editorial MacMillan, desbordó pronto los límites comerciales y al no encontrar quien confiara en sus proyectos decidieron fundar editorial propia. Desde entonces han propuesto a los lectores más audaces cuentos infinitos, historias para resolver (‘Cocina tu propio cuento’), relatos intercalados en un laberinto mapa (‘Veo bichos’) o persecuciones policiacas (‘+caras’). Cada cita con Tralarí es un mundo diferente, y pronto, en otros idiomas.

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