Una veintena de colectivos e instituciones recuerdan a José Zorrilla

Parada poética y ofrenda floral a Zorrilla en el panteón de El Carmen. /Gabriel Villamil
Parada poética y ofrenda floral a Zorrilla en el panteón de El Carmen. / Gabriel Villamil

El frío no deslució un acto delicado que permitió redescubrir la grandeza poética del vallisoletano en el 125 aniversario de su muerte

Vidal arranz
VIDAL ARRANZValladolid

El sol lució radiante (hasta donde permite un mes de enero) en el acto de homenaje al poeta José Zorrilla que Valladolid le rindió ayer en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres. Radiante y luminoso, como si se sintiera cómplice del festejo, como si no quisiera enturbiar la demostración de afecto que querían dispensarle sus paisanos 125 años después de su fallecimiento. El frío, en cambio, no fue tan compasivo, pero es que eso era ya pedirle demasiado a un enero de Valladolid. Quedémonos con que pudo haber sido peor.

De modo que los elementos no pusieron obstáculo a la ofrenda de cariño de Valladolid a su escritor más internacional (con permiso de Miguel Delibes). Un homenaje en el que participaron directamente una veintena de colectivos e instituciones, y que contó, además, con el respaldo de otros, como la Real Academia de la Lengua Española, que quiso mostrar su adhesión. La intervención final de Ana Redondo, concejala de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad natal del escritor vino a resumir el sentir de todas las que le precedieron: «Valladolid se siente orgullosa de Zorrilla y ha sido ese sentir común el que nos ha permitido llegar a este momento. ¡Larga vida a José Zorrilla!».

Homenaje al poeta José Zorrilla, junto a su tumba en el Cementerio del Carmen, con motivo del 125 aniversario de su fallecimiento. / Ical

Ante la tumba del poeta comparecieron el Ayuntamiento de Valladolid y el de Torquemada, el Teatro Calderón, la Universidad de su ciudad, la Diputación, la Junta, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, la Fundación Jorge Guillén, los Amigos del Teatro, los Amigos de la Zarzuela, los Poetas del Campo Grande, la asociación poeta Bululú, la asociación Pan-Arcadia, la Real Academia Burguense-Institución Fernán González, El Norte de Castilla, la familia Alonso-Cortes y la Asociación Provincial de Hostelería. Y se sumaron, además de la RAE, el Instituto Universitario Simancas y el Círculo de Recreo de Valladolid. Entre el público, personalidades como los historiadores Teófanes Egido, Javier Burrieza y Celso Almuiña (presidente del Ateneo), el escritor Ramón García, y el concejal Julio del Valle, entre otros.

La ceremonia fue sobria y sencilla, al tiempo que delicada y hermosa. El acompañamiento musical en directo, de violín y chelo, realzó la lectura de los poemas y proporcionó una elegante banda sonora al acto. La irrupción de los actores de Libera Teatro en una calesa, ataviados con ropajes de la época, proporcionó la ambientación suficiente para sumergir a los presentes en el tiempo del homenajeado, ese siglo XIX español marcado por un romanticismo de aire fantástico y cortés.

El homenaje se organizó en dos partes bien diferenciadas. La primera, la parada poética, permitió reencontrarse y redescubrir la grandeza poética de Zorrilla más allá de su Don Juan Tenorio, y trascender la extendida acusación de su tendencia a los ripios. Hay un Zorrilla que conecta con lo popular a través de rimas de fácil apariencia, y hay otro más delicado y hondo, que fue el que la selección de poemas leída ayer quiso reivindicar y recuperar.

Esencia del país

Lo explicó el profesor Pedro Ojeda, asesor del bicentenario, que ayer comparecía en representación del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. «Pocos como él captaron la musicalidad de la lengua y la esencia del país». Ojeda resaltó que el vallisoletano se merecía el homenaje «por lo mucho y bien» que hizo por la literatura. «Descansa aquí y también descansa en el idioma».

En la misma línea se expresó el director de El Norte de Castilla, Carlos Aganzo, en la hora de la ofrenda del periódico al poeta. «Zorrilla es mucho más que el ‘Tenorio’, siendo este importante. Es un gran poeta». La del periódico fue la única corona de laurel depositada en la tumba –las demás fueron de flores– para realzar el carácter vivo de su obra. «La nuestra es una corona de poeta triunfante, porque es el más laureado y coronado de la historia».

Fernando Campesino, del Espacio Escénico la Bien Pagá, logró arrancar la sonrisa de los presentes al resaltar que Zorrilla ha logrado lo que no han conseguido ni Cervantes ni Shakespeare: tener un estadio a su nombre. Félix Hernández, presidente de Amigos del Teatro, recordó su compromiso con la obra de Zorrilla, y en especial el ‘Tenorio’, que su asociación representa puntualmente cada año en tiempos de difuntos, manteniendo viva una tradición que en otros lugares se ha ido extinguiendo.

El presidente de la Asociación de Amigos de la Zarzuela, Pedro Zamora, recordó los poco conocidos vínculos del escritor con el género chico. Y el teniente de alcalde de Torquemada, Arsenio Tejedor, agradeció el hermanamiento con Valladolid y Lerma con motivo del bicentenario de un escritor que pasó su adolescencia en aquellas tierras y que en ellas escribió, siendo muy joven, su leyenda en prosa ‘La mujer negra’. Por su parte, José Manuel López Gómez, de la Real Academia Burguense, reivindicó sus lazos con Burgos, que no se limitan a Lerma o Quintanilla de Somuño. Y es que en aquella ciudad publicó ‘El drama del alma’, la obra en la que recuerda sus años de México y su amistad con Maximiliano. Y es que Zorrilla supo tocar las fibras del alma de muchos.

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