¿Qué leen aquellos a los que leemos?

Los escritores aprovechan el verano para regresar a lecturas olvidadas y resucitar a los clásicos

¿Qué leen aquellos a los que leemos?
Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Llegado el mes de agosto, el panorama lector se multiplica por mil y la estadística que dibuja al país con más librerías pero menos lectores de Europa queda en evidencia. Raro es el veraneante que no hace un hueco en su maleta para meter a presión ese libro que se le ha resistido durante todo el invierno, y más aún quien no aprovecha la pereza estival para cumplir con la media española. La que resume que entre los que leen mucho y los que no leen nada, tocamos a poco más de un libro leído al año.

Una media que no hace justicia a los lectores de verdad, a los que Luis González –responsable de la Casa del Lector– establece en su Informe 2017 en dos categorías: el lector ocasional, que lee una vez al mes o al trimestre, y lector frecuente, que lee todos los días o una o dos veces por semana. Más ceñido a la realidad, este estudio asegura que casi cinco de cada diez españoles es ya lector frecuente y viene a contraatacar al barómetro del CIS, que asegura tajante que el 35 por ciento de los españoles no lee «nunca o casi nunca».

'Más allá del invierno' de Isabel AllendeMarta Pérez - EFE

'Más allá del invierno' de Isabel Allende

Dolores Redondo: «En verano suelo leer a Isabel Allende porque ella siempre publica en junio»

Si atendemos a esta última estadística, en ese otro 65 por ciento se ubican los que alimentan cada verano las lista de libros más vendidos. Los que han convertido a ‘Patria’, de Fernando Aramburu, en el fenómeno del año, con 20 ediciones ya y más de 400.000 ejemplares vendidos, y los que tienen títulos como ‘Más allá del invierno’ (Isabel Allende), ‘Todo esto te daré’ (Dolores Redondo), ‘La chica del tren’ (Paula Hawkins), o ‘Los ritos del agua’ (Eva Sáenz de Urturi) entre sus favoritos. Libros comunes a los lectores frecuentes que son habituales en playas, piscinas y parques en estos días, pero ¿y los escritores? ¿Qué leen aquellos a los que leemos? ¿Qué libros descansan en sus mesillas de noche? ¿Son presa también de las listas de ventas? ¿Es también el verano una estación propicia para la lectura entre los escritores?

'Política y cultura' de Norberto BobbioHenar Sastre

'Política y cultura' de Norberto Bobbio

César A. Molina: «Cuando oigo lo de 'lecturas de verano' entiendo que hay gente que no lee»

Empecemos por el final. El primer tópico que se apresura a desmontar César Antonio Molina , argumento que suscriben el resto de escritores consultados. Para un lector frecuente no hay distingos entre estaciones. El volumen de lecturas es idéntico en invierno que en verano o en primavera. «Cuando escucho a alguien hablar de ‘lecturas de verano’ doy por entendido que hay gente que no lee. Reconozco que tengo prejuicios con este término porque la lectura no es de verano ni de invierno. Los libros te acompañan», apunta quien fuera ministro de Cultura, que tampoco profesa un género en especial en esta época del año. «Últimamente leo mucho sobre política, cultura y educación, pero también poesía y ensayo». Reconoce que no sabría vivir de otra manera y que su ritmo lector es igual de intenso ahora que cuando llevaba cartera. «¡Ése es otro error! Cuanto menos tiempo se tiene, más lo dedicas a las cosas que te gustan. Puedo decir que leía más incluso en mi época de ministro», explica, anotando su fascinación por Norberto Bobbio, jurista y filósofo italiano ya fallecido, que ocupa buena parte de su tiempo en este verano. ‘Política y cultura’ y ‘El oficio de vivir, de enseñar, de escribir’ tienen un lugar preferente en su mesilla, «he estado releyendo estos días por la situación política que vivimos». El tercero de la breve selección que comparte con estas líneas es ‘Historia de la decadencia y caída del Imperio romano’, de Edward Gibbon, «es un libro tan largo que, en este caso, sí he aprovechado a dejarlo para este verano», comenta, citando otros autores que le acompañan en estos días, caso del filósofo alemán Horkheimer, Octavio Paz o poetas como Ángel Crespo y José Ángel Valente.

'El jardín de los Finzi Contini' de Giorgio BassaniRamón Gómez

'El jardín de los Finzi Contini' de Giorgio Bassani

Antonio Colinas: «Antes me hacía una minibiblioteca que transportaba en cajas a mi lugar de destino»

Y hablando de poesía es de obligado cumplimiento llamar a la puerta de Antonio Colinas, unas veces en Salamanca, otras en La Bañeza y en estas fechas en las islas Baleares recordando los 21 años que vivió y acompañado de un puñado de libros que, en algunos casos, le ayudan a rematar lo que será, en 2018, su cuarto ‘Tratado de armonía’. Por ello ha recurrido a Boris Pasternak y al mítico título ‘Doctor Zhivago’ para aislarse del mundanal ruido. «Últimamente si opto por novela tiendo a releer, más que a leer, y en este caso he metido también en la maleta los trabajos de ‘Persiles’ (Cervantes)». Recuerda el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2016 los veranos en los que enviaba una caja llena de libros a modo de minibiblioteca a su lugar de destino. Ahora son menos los días y el hueco lo hace para clásicos como los filósofos taoístas –que siempre le acompañan–, poetas como Pessoa y Yorgos Seferis, y tres títulos que relee entre paseo y paseo por las islas. ‘El jardín de los Finzi Contini’ (Basani), «que me lleva a la Italia que amo», ‘El autor y la escritura’ (Ernst Jünger), «un libro de aforismos que habla también del poeta», y ‘La cartuja de Parma’ (Stendhal), lectura que curiosamente comparte en estos días con Gustavo Martín Garzo, aunque con distinto motivo. «En invierno he vuelto a acudir a Pascal Quignard, que para mí es un escritor de referencia, y leyendo ‘Vida secreta’ y ‘Las Paradisíacas’ me ha llevado a Stendhal por algunas páginas que dedica a este libro», explica Garzo, «hay ‘stendhalianos’ que se decantan por ‘Rojo y negro’, pero yo me quedo con ‘La cartuja de Parma’».

'Ondina o la ira del fuego' de Irene GarcíaAlberto Mingueza

'Ondina o la ira del fuego' de Irene García

Gustavo Martín Garzo: «Ver a mi madre leer todo lo que caía en sus manos me hizo un lector asiduo»

El escritor vallisoletano, que se inició en la lectura con clásicos como Salgari, Stevenson o los libros de Guillermo Brown, ha incluido este año en su mochila a Irene Gracia y su título ‘Ondina o la ira del fuego’, «una escritora que no tiene el reconocimiento que merece y que toca temas como la literatura fantástica y el mundo de los sueños».

Como las lecturas entre escritores acaban siendo vasos comunicantes, el interés por Pascal Quignard es compartido también por Fermín Herrero, quien además de atender a las contradicciones del escritor francés, ha incluido este verano una quincena de libros en su mochila.

'Pequeños tratados' de Pascal QuignardRamón Gómez

'Pequeños tratados' de Pascal Quignard

Fermín Herrero: «Leí poco de niño porque había pocos libros en mi casa e incluso en la escuela»

Recién concluido el fenómeno del año –‘Patria’ de Fernando Aramburu–, el poeta soriano compagina estos días la ‘Misa negra’ de John Gray y ‘La gran hambruna en la China de Mao’ (Frank Dikötter), entre otras muchas lecturas. Un afán por devorar libros que contrasta con una sequía reconocida cuando era niño. «Leí poco de pequeño porque había pocos libros en mi casa, y en la escuela tampoco había, así que lo que devoraba eran las enciclopedias Álvarez», apunta Herrero, que también hojea en estos días la poesía del aragonés Ángel Guinda, sin ocultar sus preferencias por leer en parques, camuflado casi siempre con el ruido que generan lo niños.

En este punto abre sin querer Fermín Herrero un debate sobre los escenarios más propicios para la lectura. Hay quien opta por la tranquilidad del propio despacho, quien por la paz de una terraza, el trasiego de una cafetería o la soledad de un banco. En el caso del poeta soriano, el parque es una buena opción, como también lo es la cafetería de un centro comercial a primera hora. Otros como Colinas son más partidarios de recogerse en casa para compartir intimidad con el libro, mientras en el caso de César Antonio Molina su pasado ha hecho que termine acostumbrándose a leer en los viajes. «Antes era habitual, ahora con más tiempo empleo la mañana para escribir y la tarde para leer, ver cine y los conciertos», apunta, sin olvidar la biblioteca de su abuelo paterno en La Coruña donde contrajo la fiebre lectora. «Nos reunía a todos los nietos y nos hacía leer ‘Los Miserables’. Para él, Víctor Hugo era fundamental. Y la lectura era como un juego, que es como debería nacer la afición entre los más pequeños», añade.

'Los hermanos Ashkenazi' de Israel YehoshuaEmilio Naranjo - EFE

'Los hermanos Ashkenazi' de Israel Yehoshua

Luis Mateo Díez: «Las dos horas de por la mañana con el café son, sin duda, las más placenteras del día»

Ese ritmo lector lo comparte con Luis Mateo Díez, metódico hasta el extremo cuando de leer y escribir se refiere. «Me levanto cada mañana a eso de las 06:30 horas y leo dos horas con el café. Sin duda son las más gustosas y satisfactorias del día, mucho más –confiesa– que las tres o cuatro que paso después escribiendo. Ya después por la tarde, soy muy cinéfilo y me gusta ver películas», comenta el escritor leonés, quien tuvo la fortuna de crecer en una casa con una biblioteca extensa. «Por indicación paterna leí muy pronto a nuestros clásicos, la literatura del Siglo de Oro, y de ahí pasé rápidamente por los Valle Inclán, Galdós, y Baroja. No fui un niño de lecturas infantiles, sí de los cuentos de Andersen y Perrault, y de libros como ‘La Orestíada’ para conocer ese mundo de los mitos», explica.

El escritor leonés, que asegura que publicará nueva novela en 2018, reposa el mes de agosto en Madrid, donde compagina al escritor mexicano Juan Rulfo, con obras como ‘El llano en llamas’ y ‘Pedro Páramo’, con una novela que le tiene secuestrado. Se trata de ‘Los hermanos Ashkenazi’, de Israel Yehoshúa Singer, «un escritor judío hermano del que fuera Premio Nobel, Isaac Bashevis Singer, y que ha escrito más bien poco».

'La diosa blanca' de Robert GravesGabriel Villamil

'La diosa blanca' de Robert Graves

Manuel Rivas: «No soy de anidar en un solo libro, suelo combinar géneros durante el verano»

Al igual que el de Villablino, tampoco Manuel Rivas es de anidar en un solo libro. «Tengo varios encima de la mesa, pero tenía muchas ganas de sumergirme en ‘La diosa blanca’, pero también estoy disfrutando mucho con la biografía de Manuel Antonio, un poeta gallego que era marinero y que parecía que escribiera más allá del fondo del mar», resume.

Como buen gallego, Rivas bucea en estos días en temas muy ligados a su tierra, no solo en el misterio que planea sobre el mar sino también en la leyenda que siempre sobrevuela en torno a las meigas. Él que ya tocó el tema de los narcos en Galicia con un guion que se hizo serie televisiva, ahora merodea el mundo mágico releyendo ‘La bruja’ de Jules Michelet.

'Crónica burlesca del emperador Carlos V' de Francés de ZúñigaManuel Angel Laya Sánchez

'Crónica burlesca del emperador Carlos V' de Francés de Zúñiga

Luis García Jambrina: «Ahora leo libros que me sirven de documentación para mi próxima novela»

Las lecturas por motivos profesionales son también una constante en época estival. Y en ese proceso se encuentra estos días Luis García Jambrina, enfrascado en la corrección del último de sus ‘manuscritos’. El que completa la trilogía que verá la luz en enero de 2018, y para el que se ha estado documentando con libros históricos como ‘Crónica burlesca del emperador Carlos V’, de Don Francés de Zúñiga. «Es mi novela más histórica y ha requerido de un ejercicio de investigación muy intenso», señala el escritor zamorano afincado en Salamanca. ‘El manuscrito de fuego’ está basado en un crimen tan real como interesante y atractivo para una novela puesto que se trata del asesinato del bufón de Carlos V. Una historia que transcurre fundamentalmente en Béjar y Salamanca, pero que por motivos obvios, tratándose de Carlos V, también toca escenarios como Medina del Campo y Valladolid.

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