Contra las injusticias desde el papel

Desde la izquierda, Fernando del Val, Luis Díaz Viana, J. M. Molinero, Pablo Otero.Detrás, Sara Caviedes, Dudu Fernández, Javier Dámaso, Javier Campelo, Irene DeWitt y Mar Gómez. /Rodrigo Jiménez
Desde la izquierda, Fernando del Val, Luis Díaz Viana, J. M. Molinero, Pablo Otero.Detrás, Sara Caviedes, Dudu Fernández, Javier Dámaso, Javier Campelo, Irene DeWitt y Mar Gómez. / Rodrigo Jiménez

La lectura de Literatura de los Inocentes se centra en la poesía de las transgresiones morales en lo personal y en lo social

SAMUEL REGUEIRAValladolid

El bar La Tramoya acogió la tercera edición del encuentro poético Literatura de los Inocentes, un recital organizado por la editorial Páramo que concitó a unas cuarenta personas para escuchar los poemas de algunos de los autores que han publicado libro en este sello a lo largo del último año. Con la temática común de la injusticia en su amplia gama (tanto en el ámbito social como en el personal), el acto reunió a nueve poetas bien distintos para una iniciativa cada vez más sólida y ambiciosa que, con motivo del Día de los Inocentes, denuncia los males del mundo contemporáneo y aboga por un cambio práctico desde su espíritu utópico.

Así lo manifestó al cierre de sus sucesivos ‘brindis’ Javier Campelo, editor de Páramo, que tras arremeter contra la clase política y económica corrupta, los nacionalismos que solo generan odio y levantan barreras, los medios de comunicación manipuladores y vendidos al poder o las instituciones en torno a la tauromaquia promovidas por la Consejería de Cultura, pidió «fiar la existencia al karma» y empezar a cambiar las cosas en un mundo de implacable pirámide alimenticia donde ellos, los poetas allí presentes, resolvieran, por una vez, no devorar al pez chico.

Fernando del Val, reciente ganador del premio ‘El Ojo Crítico’ de RNE por ‘Los años aurorales’, abrió la ronda poética con la lectura de varios textos cortos, seguido de la lírica personal y desnuda de Irene DeWitt (‘Esferas del cuerpo ingrávido’), quien declaró ser «injusta» tanto consigo misma como con quien la rodeaba en sus relaciones personales. Dicho de otra manera, citando uno de sus versos, como la flor que nunca supo empezar por el pétalo correcto. El primer bloque lo cerró Dudu Fernández con poemas de su libro ‘Piel muerta’.

Mar Gómez y la soledad

A medida que se llenaba el bar, paradójicamente crecía el silencio para escuchar desde el respeto la voz de estos poetas. Luis Díaz Viana obsequió a los presentes con unos versos «invernales y de crisis, muy a cuento de este momento histórico», extraídos de su trabajo ‘La cortesía de los suicidas’. Le siguió Mar Gómez con sus recentísimos poemas –uno de ellos finalizado el mismo miércoles– sobre la soledad o la violencia machista, en un bloque que concluyó Jorge M. Molinero con un poema a propósito de la liberación gay del Stonewall Inn de Nueva York y otro de su obra ‘La cuarta hija de Rosa (Perdido en Isla Mujeres)’.

El tercer y último bloque lo inauguró Javier Dámaso con varios poemas breves de su ‘Viajero inmóvil’. El poeta central de este cierre fue Pablo Otero, de cuya tríada lírica cuidadosamente escogida brilló con fuerza el primero de ellos, a propósito de los refugiados. Finalmente, la velada concluyó con la lectura de otros tantos textos a cargo de la poeta Sara Caviedes Castrillo, autora de ‘El pez y la galerna’. Fue una velada donde no se perdió la inocencia ni el ánimo de luchar por la justicia.

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