Cómo entender la obra del Cervantes en diez títulos

El escritor Sergio Ramírez deposita su legado en la caja de las letras del Instituto Cervantes. /AP
El escritor Sergio Ramírez deposita su legado en la caja de las letras del Instituto Cervantes. / AP

Sergio Ramírez desea que el galardón no caiga en saco roto y sirva de «legado útil» para acercar a los jóvenes a la literatura

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Nunca antes un escritor de Centroamérica había obtenido el Premio Cervantes, y por eso cuando el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares ha abierto sus puertas para proceder a la entrega también ha abierto una nueva puerta a las letras y al futuro de la literatura en el continente americano. «Es una puerta para la literatura centroamericana y, sobre todo, una puerta que yo quiero que se abra para que los más jóvenes confíen en el futuro de la literatura», señalaba Sergio Ramírez esta semana antes de viajar a España acompañado por su esposa Gertrudis Guerrero, además de sus tres hijos y ocho nietos.

El escritor nicaragüense, de 75 años, asegura sentir miedo escénico ante una «fecha histórica» que disparará la relevancia de su obra y trayectoria. El autor de 'Ya nadie llora por mí' ha publicado 59 libros entre novelas, cuentos, antologías y ensayos, ha sido traducido a 17 idiomas, y cuenta con cinco doctorados Honoris Causa en universidades de América y Europa. Para conocer su obra hay que recurrir a diez títulos que a su vez resultan imprescindibles para entender la realidad política y social de Centroamérica.

A partir de 'Oficios compartidos' (1994), donde traslada a modo de relato su experiencia en política, un frente en el que también se sumerge en 'Adiós muchachos' (1999) para explicar el descalabro de la revolución sandinista en Nicaragua. Restos de este proceso se aprecian en 'Sombras nada más' que publica en 2002.

Mero contador de historias

La obra de Ramírez también tiene espacio para el humor, como deja patente en 'Un baile de máscaras' (1995), y para relatos apasionantes como 'Margarita, está linda la mar' (1998) o 'Mil y una muertes' (2004), donde rescata el regreso de Rubén Darío a Nicaragua, o como 'El reino animal' (2006), donde utiliza a los animales para descubrir al lector al mundo tal y como es. El escritor nicaragüense toca también otros palos como la novela policiaca en 'El cielo llora por mí' (2008), donde se introduce en el oscuro mundo de los narcotraficantes y la corrupción de los poderosos.

Además, en 'Flores oscuras' (2012) entremezcla la crónica periodística y el cuento para sacar a la luz los conflictos con los que lidia el ser humano; mientras que en 'La fugitiva' (2011) nos cuenta la historia de una mujer costarricense que publicó una única novela en su vida.

Ramírez pretende ahora que el premio no caiga en saco roto y sirva de «legado útil» para reclutar a jóvenes a la literatura. «Yo quisiera que esto fuera imitado, que esto no terminara conmigo y que los escritores jóvenes pasen a las grandes ligas», sentencia quien se define como un mero 'contador de historias', ganador ahora del Premio Cervantes 2017, dotado con 125.000 euros. «Si esas historias que yo cuento reciben alguna corona, pues bienvenida la corona», añade.

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