Las cuentas del librero siguen sin cuadrar pero repuntan

El presidente del Gremio de Editores, Ricardo de Luis, escoltado por Eva Fraile y Héctor Escobar. /Rodrigo Jiménez
El presidente del Gremio de Editores, Ricardo de Luis, escoltado por Eva Fraile y Héctor Escobar. / Rodrigo Jiménez

La venta de libros ha mejorado en un 4,2% en los últimos tres años pero sigue arrastrando una caída del 12% en los tiempos de crisis más latente

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

El último barómetro del Gremio de Editores (FGE) resume nuestros hábitos de lectura y compra de libros en una oración copulativa: las mujeres leen más libros y revistas, y los hombres se inclinan por la prensa escrita, los cómics, las páginas webs y los foros en Internet. Conclusiones que apenas se han movido un centímetro en los últimos años, por lo que el foco para revertir la tendencia se sitúa irremediablemente en los más pequeños.

¿Qué se puede hacer para recuperar lectores? «Hay que trabajar más en los centros educativos», apunta Héctor Escobar, «los clubes de lectura funcionan y tenemos unas bibliotecas y bibliobuses espectaculares en Castilla y León... salvo que no trabajan con los niños, solo con gente adulta». Editor y librero, Escobar desconfía de los planes de fomento de lectura que se lanzan cada año desde las administraciones y apuesta por el método más tradicional y sencillo de los posibles.

«El mejor plan es que un niño llegue a casa y vea a su padre leyendo un libro, no enviando un Whatsapp o metido en las redes sociales». A ése y a tantos otros niños se va a destinar la nueva estrategia lectora que ha diseñado el Ministerio de Cultura y para la que destinará 8,3 millones de euros en el próximo presupuesto. Se trata de crear clubes de lectura en los colegios «para que los jóvenes puedan compartir libremente sus gustos y opiniones», anunció la pasada semana en el Congreso Fernando Benzo, Secretario de Estado de Cultura. El escritor barcelonés Eduardo Mendoza dará nombre a estos clubes, que vendrán a reforzar «el papel de las bibliotecas escolares en el fomento de la lectura».

El Gremio de Editores de Castilla y León pide una mayor presencia en los planes de lectura, así como la puesta en marcha de una mesa permanente con reuniones periódicas de todos los actores del sector

Una iniciativa que se suma al proceso de recuperación que ha iniciado el sector del libro en los últimos años. Las cuentas continúan sin cuadrar pero la mejoría, aunque leve, es una realidad. Si nos ceñimos a Castilla y León, el repunte cifra en un 4,2% la recuperación de la venta de libros en el periodo 2014-16, según el informe que maneja el Gremio de Editores. Un estudio que tiene asterisco. «Es un leve repunte, pero hay que tener en cuenta que veníamos de una caída de facturación del 12% durante los años de la crisis», matiza Ricardo de Luis, presidente del Gremio de Editores de Castilla y León.

Una época dura para el sector de la que se han extraído conclusiones y enseñanzas para adaptarse a las nuevas tendencias y demanda de los lectores. «Se han puesto en marcha nuevos sistemas de impresión orientado a ampliar tanto los mercados como el número de lectores», apunta.

Críticos con los planes de fomento de lectura que se ponen en marcha desde las distintas administraciones, los editores apuntan en otra dirección. «Es positivo que existan, pero lo que hay que revisar es la manera de cómo se llevan a cabo porque muchas veces el papel de los protagonistas del sector es secundario», lamenta Ricardo de Luis, quien reivindica la creación de una mesa específica y especializada en el libro. «Una mesa permanente en la que estén presentes todos los agentes para dar respuesta a los problemas del sector».

En este sentido, editores y libreros celebraron el año pasado un primer encuentro en el que pusieron sobre la mesa algunas de las preocupaciones que persiguen al mundo del libro. Epidemias como la piratería y descargas en Internet, «delitos que se están persiguiendo pero que necesitan también de campañas de sensibilización ciudadana».

«Bajarse un libro es robar, tenemos que entender que nada es gratuito»

«Bajarse un libro es robar, tenemos que entender que nada es gratuito» marco antonio blanco, presidente del gremio de libreros de valladolid

En esta misma dirección apunta también Marco Antonio Blanco, presidente del Gremio de Libreros de Valladolid. «Tenemos que entender todos que nada es gratuito y que bajarse un libro es robar», advierte, antes de dar un pequeño tirón de orejas a los propios lectores. «Hay muchos usuarios que van primero a la librería a hojear libros y luego recurren a plataformas como Amazon para comprarlos», advierte, «y eso nos está haciendo daño».

Títulos y cierres

Respecto a la edición de títulos, la cifra ascendió en Castilla y León a 1.091 en 2017, según datos de la Agencia del ISBN publicados por la Federación de Gremios de Editores de España, por los 1.228 que se registraron un año antes. El número de títulos digitales fue de 172 en 2017 por los 204 en 2016.

La mejoría en la edición de títulos y el repunte de las ventas no han evitado, sin embargo, que un buen número de librerías se hayan visto abocadas al cierre, especialmente en la provincia. Concretamente en Valladolid, una de cada cinco librerías ha bajado la verja en los dos últimos años. A día de hoy son 49 las que resisten los envites de la sociedad de la tecnología (68 con papelerías y tiendas de libros de texto), lo que supone una ratio de 9,4 establecimientos por cada 100.000 habitantes, por encima de la media nacional (7,8).

«Parecía que el libro electrónico se iba a comer al de papel y afortunadamente no ha sido así», suspira Blanco, en una afirmación que refrenda Héctor Escobar desde León. «Auguro mucho futuro al libro de papel, tanto como al vinilo en música. No suenan igual», sentencia.

De momento, los libreros esperan disfrutar de un Día del Libro participado y rentable. Facturación que desde Salamanca elevan al «triple que un día normal».

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