«Corremos el riesgo de que la gente crea que lo democrático es peligroso»

El escritor Javier Reverte charla con Angélica Tanarro, moderadora de la jornada. / G. Villamil

El escritor Javier Reverte aprecia la «madurez democrática en España» a la luz de sus viajes por el mundo, dentro del ciclo Cronistas del Siglo XXI

JESÚS BOMBÍN Valladolid
Jueves, 5 octubre 2017, 11:34

Cada tres o cuatro meses hace las maletas y se marcha a dar rienda suelta a su ansia de cronista viajero, captador literario de paisajes, trotamundos que eligió hacer camino para contarlo con ternura, poniendo sustancia literaria, histórica y social a lo que pasaba ante sus ojos. A todo eso ha dedicado su vida Javier Reverte (1944), invitado en la Casa Revilla al ciclo ‘Cronistas del siglo XXI’ organizado por la Fundación Miguel Delibes.

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En conversación con la periodista Angélica Tanarro habló de una pasión viajera que le llevó a huir de las redacciones de los periódicos para ejercer como corresponsal en Londres, París y Lisboa, a ser reportero de ‘En portada’ en TVE y, sobre todo, a contar sus peripecias planetarias en sus libros. «En los viajes el ser humano huye de algo, del aburrimiento, de la melancolía de la vida cotidiana... El tiempo corre más lento fuera de casa, se tiene una sensación de libertad. A los amigos que están bajos de ánimo les aconsejo que viajen solos, que dediquen unos días a vagar libremente, aunque sea yéndose a Toledo; en los viajes –afirmó– está ese instinto de libertad que te convierte en un pequeño salvaje».

Más viajero contemplativo que compulsivo, concede que su pasión no es tanto recorrer kilómetros como escribir luego sobre ello habiéndose documentado a fondo y tomado notas en su libreta. Y cuando habla de los conflictos bélicos vividos como periodista subraya que nada hay más terrible que una guerra. Por eso, frente a los afanes de exaltación de lo propio no duda de la máxima de que «el nacionalismo se cura viajando».

«El nuestro es un país tremendamente democrático y muy tolerante» javier reverte

Por cercanía a ese predio habló del desafío institucional y calejero del secesionismo en Cataluña. «Lo que más me preocupa –enfatizó– es que la sociedad identifique la palabra libertad con la burla y la traición a la democracia, con el nazismo, pues eso es lo que significa; que la gente crea que lo que está haciendo y es democrático resulta muy peligroso, primero para Cataluña, luego para España y después para Europa».

Desde el público le preguntaron por la madurez democrática en España en comparación con las naciones que ha conocido. «El nuestro es un país tremendamente democrático y muy tolerante, que ha sobrepasado a otros países con algunas de sus leyes. Me siento muy a gusto aquí». Lo dijo quien comenzó la sesión recordando la España del hambre, «de mundo gris, de intransigencia, donde las personas mayores estaban siempre enfadadas y todo eran restricciones», un ambiente del que buscaba cobijo en las salas de cine y las novelas.

Ha publicado este año ‘Banderas en la niebla’ con la que cierra la trilogía dedicada a la Guerra Civil y en sus planes está seguir viajando, aunque a otro ritmo. Su próximo destino, Sicilia. Aunque teme, confesó, la sombra de los ministros Fátima Báñez y Cristóbal Montoro. «Si los escritores jubilados ganamos dinero nos retiran la pensión; me tiene mutilado este desprecio del Gobierno del PP hacia la cultura».

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