La «cocina» de Bolaño

El escritor chileno Roberto Bolaño.
El escritor chileno Roberto Bolaño. / Archivo

'Sepulcros de vaqueros' rescata tres 'nouvelles' inéditas del narrador chileno escritas en su década de madurez

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Desde que 'Alfaguara' se hizo con los derechos de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 - Barcelona, 2003) del legado del escritor chileno no han dejado de aflorar inéditos. El último es 'Sepulcros de vaqueros', una novela en tres partes o tres 'nouvelles' en una, conectadas por sus protagonistas y que concentran la esencia narrativa del dotado y llorado escritor. No en vano, sus editores lo presentan como «la cocina narrativa» de Bolaño. Su «laboratorio de escritura» y la «trastienda» de sus grandes obras. Para 'Alfaguara', sello integrado hoy en el gigante 'Random House Monadori', con el rescate de cada nuevo texto de Bolaño «se suma una pieza más, imprescindible y necesaria, para completar el puzle y descifrar el misterio de su obra».

Estamos ante «un libro desconcertante dentro del desconcertante universo bolañiano» según Juan Antonio Masoliver Ródenas, crítico y prologuista de unos textos que el recordado narrador chileno alumbró entre 1993 y 2003, mientras escribía sus textos más ambiciosos. Una década de madurez en la que fue entregando títulos como 'La literatura nazi en América', las colecciones de relatos 'Llamadas telefónicas' y 'Putas asesinas', las novelas breves 'Estrella distante' y 'Nocturno en Chile'. Un decenio prodigioso para Bolaño que lo culminaría con dos sus obras maestras según los críticos: 'Los detectives salvajes' y la póstuma y monumental '2666'.

Concebidas como variaciones musicales sobre un tema común, las tres novelas rescatadas ahora comparten además el narrador y protagonista, acaso un 'detective salvaje', un joven poeta latinoamericano que cambia de nombre y localización pero mantiene su esencia a lo largo de una páginas «que se insertan sin fisuras en el conjunto mayor de su obras» según Masoliver. «Estamos ante un libro dentro de un Libro enormemente atractivo y original», asegura.

'Patria', la primera, se puede datar entre 1993 y 1995, según constata un recorte de periódico hallado en el manuscrito y el uso de la máquina de escribir eléctrica que Bolaño utilizó para pasar a limpio el original. Reconstruye con una veintena microrrelatos momentos decisivos en la biografía de Rigoberto Belano, trasunto del Bolaño y joven poeta que recita un largo poema de Nicanor Parra la misma noche en que el golpe de Estado de Pinochet acabó con la vida de Salvador Allende.

'Sepulcros de vaqueros', la segunda novela y la que da título al conjunto, consta de cuatro capítulos. Ahora Belano se llama Arturo, como el protagonista de 'Los detectives salvajes'. La acción transcurre en México, donde el narrador se encuentra desde 1968 dedicado a robar libros y a vagabundear por Sonora y Santa Teresa, el trasunto de Ciudad Juárez. Dos referencias que la conectan con '2666'.

Bolaño escribió en sus últimos meses de vida 'Comedia del horror de Francia', la tercera y última narración escrita mientras culminaba la celebérrima '2666', según aclara el propio escritor en carta. La protagoniza Diodoro Pilon, poeta francófono de la Guayana. Juega con la posibilidad de que el Grupo Surrealista de André Breton se hubiera perpetuado en el 'Grupo Surrealista Clandestino' y que el iconoclasta y vanguardista movimiento continuara activo en las alcantarillas de París durante las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI. Una ficción que conecta con 'La Universidad Desconocida' donde Bolaño inicia su jugueteo con esta clandestinidad surrealista de estrafalarios personajes.

Del portentoso 'baúl' de Bolaño había salido ya en 2106 'El espíritu de la ciencia-ficción' otro texto desconocido y que funcionó como una bisagra entre su obra primeriza, escrita en Barcelona y Girona entre 1979 y 1984, y la obra de madurez que comenzó a pergeñar en Blanes entre 1987 y su precoz muerte en 2003.

Bolaño tenía 50 años cuando un cáncer segó su vida, pendiente de un trasplante de hígado que no llegó. Estaba consagrado ya como uno de los grandes autores de su generación. Tras lograr en 1998 con 'Los detectives salvajes' el Premio Herralde y el Rómulo Gallegos, una suerte de Nobel de las letras hispanas, la enfermedad le obligó a aparcar '2666', su obra más ambiciosa y que sería póstuma.

Pasó casi la mitad de su vida en Cataluña. Con 16 años abandonó el colegio asegurando que jamás volvería a ninguna institución educativa. Cambió Chile por México en 1968. En 1972 regresó a su país natal, pero el golpe de Pinochet le obligó a huir para evitar la cárcel. Aterrizó en Cataluña después de pasar por México, El Salvador y Francia. Se instaló definitivamente en Blanes en 1977 con su mujer, Carolina López y sus dos hijos. Antes de ser reconocido como escritor trabajó como comerciante o vigilante nocturno. Su primera novela 'Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce', escrita a cuatro manos con Antonia García Porta, apareció en 1984.

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