'Candiles para Lucía' combina nostalgia, infancia y una mirada al campo abulense

Moisés González Muñoz, durante la presentación, acompañado de Adela Fernández y Alberto Martín. /Rodrigo Jiménez
Moisés González Muñoz, durante la presentación, acompañado de Adela Fernández y Alberto Martín. / Rodrigo Jiménez

El libro que presentó el viernes 20 de abril Moisés González se inspira en 'El camino' y fue un regalo del autor a su nieta

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZ Valladolid

La noche en que a Moisés González Muñoz (Salobralejo, Ávila, 1958) le contaron que iba a ser abuelo nació una chispa de inspiración, la que le impulsaría a poner en claro la historia de la familia para regalársela a su nieta Lucía, de ahora tres años. No hizo un árbol genealógico ni recopiló fotografías para ello, sino que se lanzó a las palabras. Ayer presentó el ensayo novelado y autobiográfico que tomaría forma en aquellos nueve meses, 'Candiles para Lucía'. Arropado por la editorial El Círculo Rojo y por la Asociación Cultural de Novelistas 'La Sombra del Ciprés' de Ávila, la presentación tuvo lugar a las 19:30 horas en la Biblioteca de San Nicolás, en Valladolid. El libro narra la historia del autor niño, criado en una familia numerosa y cuya infancia y adolescencia transcurrió en pueblos abulenses de los años 60 y principios de los 70.

«Yo quiero que sepa cómo son sus raíces castellanas», explicó el autor durante la presentación, ya que la familia de Lucía ya es una mezcolanza entre Castilla y León y Cataluña. Tercero de trece hermanos, Moisés González se trasladó con su familia a Terrassa (Barcelona) en 1973, y allí se matriculó en el Insitituto Investigador Blanxart, tras haber pasado por el Colegio Diocesano de Ávila. «El primer año en el Diocesano fue para mí como estar en una cárcel», confiesa, amante de un campo en el que relata juegos, trabajo y todo un modo de vida que nada tiene que ver con el urbanita. «Son mundos totalmente distintos, el ambiente de la ciudad es quizás más individualizado... en el campo el mundo era más abierto», compara.

El hilo conductor es así un peregrinar a raíz de las idas y venidas de su madre maestra, marcado por la herencia del apodo del padre, Candiles. Sus abuelos tenían una pensión a la que su padre iba y venía con cargamentos e iluminándose con estos instrumentos, pero Moisés González nunca apreció el mote, hasta que lo transformó en metáfora luminosa.

El autor, Moisés González Muñoz, posa con el libro.
El autor, Moisés González Muñoz, posa con el libro. / Rodrigo Jiménez

Más allá de un recuerdo familiar, el volumen constituye un acercamiento a la cultura rural española de las últimas etapas del franquismo, así como una mirada personal a los pueblos de Los Cuartos, Las Majadas, Hoyos del Espino, Salobralejo y Solosancho, y otra a la propia ciudad de Ávila. El autor aborda temas como el trabajo en el campo, la inocencia infantil, la religión, las penurias y los «coscorrones», con retazos que traicionan su admiración por Miguel Delibes y recuerdan a la historia de 'El camino', que precisamente él leyó en torno a los 14 años. «Tengo que reconocer que Delibes es mi autor preferido y que la obra que a mí me introdujo en el mundo de la cultura es 'El camino', porque yo hasta entonces no leía mucho», admite, sonriente.

«Sin conocer a la familia, a mí me ha llevado mucho a mi infancia, te transporta porque puede ser la historia de muchas familias de la época», sintetiza una amiga y lectora salmantina, Adela Fernández de Burgos. En el acto, presentado por Alberto Martín, empleado de la biblioteca, también le acompañó su cuñado, el profesor palentino Luis Javier Moratinos, que alabó el realismo de sus líneas.

Profesor por la UAB, Moisés González publicó su obra de manera personal en el verano de 2015, pero en este momento la promociona más allá de los límites de la provincia. Después de su paso por la capital vallisoletana, vuelve a Ávila para la Feria del Libro, y acudirá a otra presentación en Fuenlabrada (Madrid) el 10 de mayo. Aunque él dice que si alguien se ríe y lo pasa bien con el libro ya se considera pagado, en Valladolid se puede comprar en la librería Oletvm, además de a través de vías como Amazon o El Corte Inglés.

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