Una exposición en la Biblioteca Nacional entroniza a Zorrilla como esencia del romanticismo español

Coronación de Zorrilla como poeta nacional en Granada el 22 de junio de 1889, publicada en ‘La Ilustración Española y Americana’. A la derecha, cartel del programa festivo.

La institución inaugura el 19 de septiembre en Madrid una muestra sobre el poeta y su época, en la que desmonta tópicos y hace valer la trascendencia de su legado literario

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

Un paseo por la peripecia vital y literaria de José Zorrilla (1817-1893) abierto también al recuerdo de los escritores románticos nacidos entre la Guerra de la Independencia y el Trienio Liberal, protagonistas de un tiempo pasto de los tópicos que han oscurecido e infravalorado la aportación cultural española. Al amparo de esta perspectiva la Biblioteca Nacional de España (BNE) inaugura este martes, 19 de septiembre, la exposición ‘Zorrilla, poeta popular’, una iniciativa conmemorativa del bicentenario del nacimiento del escritor vallisoletano que reúne retratos, manuscritos, facsímiles, fotografías, publicaciones y textos de un autor vinculado a otros como Larra o Espronceda cuya lectura «nos desvela una nueva forma de entender las relaciones del hombre con el mundo, con Dios, con la sociedad e incluso consigo mismo», precisa Raquel Sánchez, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense y comisaria de la muestra.

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Desmontar el estereotipo de que la cultura española del siglo XIX es una mera repetición de lo que se hace en Francia e Inglaterra es uno de los enfoques que se planteó Raquel Sánchez a partir de la lectura de la obra de Zorrilla y sus coetáneos. «Efectivamente, –admite– hay imitaciones en algunos aspectos culturales, pero también una recreación a partir de la propia cultura nacional, una relectura del pasado y un afán por rescatar tradiciones en un mundo que en esa época está muy interconectado en toda Europa, algo que Zorrilla pudo conocer porque viajó bastante y conoció otros países y entornos culturales».

‘Retrato de Zorrilla’, de Antonio María Esquivel</p><p>. BNE

Articulada en torno a tres temáticas, la Sala de las Musas se adentra en los años de los románticos con una primera parada en la sección ‘Recuerdos del tiempo viejo’, dedicada a la vida y la trayectoria personal del autor de ‘Don Juan Tenorio’ a través de testimonios y documentos de sus contemporáneos. Se dota de contexto histórico a su ‘nacimiento’ literario en 1837, cuando con veinte años conmovió a los asistentes al funeral de Mariano José de Larra con la lectura de un poema elegíaco. Fue el bautismo de fama de un joven que unos meses antes había llegado a Madrid escapando de su padre, un jurista de tendencia absolutista obsesionado con el infructuoso empeño de que su hijo estudiara leyes.

En la sala se expone el célebre poema junto a un retrato de Larra y el escrito de su amigo Nicomedes Pastor Díaz, en el que refiere cómo en el entierro del admirado escritor, Zorrilla cautivó a los presentes. «(...)Y los mismos que en fúnebre pompa habíamos conducido al ilustre Larra a la mansión de los muertos, salimos de aquel recinto llevando en triunfo a otro poeta al mundo de los vivos y proclamando con entusiasmo el nombre de Zorrilla».

En publicaciones como ‘El Artista’, donde se daba cabida a las nuevas tendencias estéticas, vio impreso su poema ‘El trovador’, presente en la exposición, junto a colaboraciones publicadas en periódicos como ‘El Español’ y ‘El Porvenir’.

Se exhiben también algunos de sus escritos sobre México, país al que emigró tras una segunda estancia en París y otra en Londres para viajar en 1854 a Cuba viviendo allí unos meses, y después al país azteca, donde ocupó la dirección del Teatro Nacional. El libro ‘El drama del alma’ lo dedicó al emperador Maximiliano, fusilado por las tropas de Benito Juárez, y a esa época corresponden también ‘Sonetos varios de la musa mexicana’, escritos por literatos mexicanos dedicados al autor vallisoletano.

Fue nombrado miembro de la Real Academia Española en 1848, pero no tomó posesión del cargo hasta que no leyó el discurso de ingreso 37 años después, un texto en verso cuya versión impresa se puede contemplar en la exposición, así como una imagen de la toma de posesión publicada en ‘La Ilustración Española y Americana’.

De su coronación como poeta nacional en Granada se muestra la medalla, el cartel anunciador de los actos y una ilustración del homenaje que se le tributó en el Palacio de Carlos V de Granada publicada en ‘La Ilustración Española y Americana’.

La sección ‘Zorrilla en el escenario’ aproxima al visitante a su creación teatral dando a conocer algunas de las figuras del mundo artístico como Carlos Latorre y Bárbara Lamadrid, con los que mantuvo una estrecha relación y de los que se exponen sendos retratos. Al igual que del empresario y actor Juan Lombía, para cuya compañía trabajó Zorrilla.

También se expone ‘Juan Dandolo’, la primera obra teatral importante del escritor que alcanzó la cima del éxito con ‘Don Juan Tenorio’, estrenada el 28 de marzo de 1844 y del que la Biblioteca Nacional de España muestra un facsímil manuscrito que permite saber cómo trabajaba el autor sus textos. «El original, regalado por Zorrilla al crítico Aureliano Fernández Guerra, se encuentra en la Real Academia Española», cuenta Carlos Alberdi, director cultural de la BNE, recordando que también se puede ver la edición impresa del drama, publicada en 1846. «Zorrilla vendió la obra al editor Juan Delgado por 4.200 reales y perdió todo derecho sobre ella, con lo que el editor y los empresarios de las compañías teatrales que la reponían una y otra vez obtuvieron grandes ganancias, mientras que el autor, a su vuelta a España y debido a su precaria situación económica, se dedicó a hacer versiones y a convertir la obra en una zarzuela de la que se expone la versión impresa», precisa Alberdi.

En ‘El mundo legendario de José Zorrilla’ se ilustra cómo se erigió en un escritor popular valiéndose del espíritu de las leyendas y cuentos del pueblo. «Él mismo recreó viejos relatos y los presentó a un público apasionado por lo antiguo en un mundo que empezaba a cambiar rápidamente», sostiene Raquel Sánchez. Así, en la sala se pueden contemplar ejemplares como ‘Cantos del trovador’, primera recopilación de leyendas que Zorrilla dio a sus lectores, o ‘La leyenda del Cid’, y ‘Eco de las montañas’, dos volúmenes que incluyen grabados de Gustave Doré.

Alos ocho años de la muerte del poeta, el editor Manuel Pedro Delgado publicó una selección de las leyendas de Zorrilla en dos volúmenes en los que se insertaron ilustraciones de pintores de referencia de la época como Bartolomé Maura, Emilio Sala, Daniel Urrabieta, Joaquín Sorolla y Enrique Simonet, entre otros. En estos ejemplares de la muestra se puede apreciar el trabajo de Sorolla con motivo de la leyenda ‘La sorpresa de Zahara’. Como colofón, cuatro vídeos documentan aspectos de la vida del poeta como profesional de las letras, su estancia en México, durante la que estrechó relaciones con los intelectuales de aquel país, y el éxito de ‘Don Juan Tenorio’, sus versiones y parodias. El último filme aborda la relación del poeta con Granada.

«Me gustaría que la gente volviera a leerlo y conozca un poco más al personaje y su época para así mirar con otros ojos el romanticismo español y reconocer al autor el talento que mostró en su obra», expresa Raquel Sánchez durante el montaje de esta muestra que se puede visitar hasta el 21 de enero.

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